El Real Madrid cerró en blanco la pasada temporada. Los madridistas cayeron en la final de la Supercopa y en la de la Copa del Rey. En la Euroliga lucharon hasta el último aliento frente al Olympiacos, que se llevó el trofeo tras un partido muy polémico. En la Liga Endesa, los cuartos fueron su límite al caer eliminados en tres encuentros con La Laguna Tenerife.
Una sequía de títulos, inédita desde 2011, que trajo consecuencias en todos los estamentos de la sección. Desde los despachos con la vuelta de Juan Carlos Sánchez y las salidas de Sergio Rodríguez y Martynas Pocius, hasta el banquillo, con el despido de Sergio Scariolo y el fichaje inesperado de Pedro Martínez.
La marcha del italiano provocó el cese de gran parte de su cuerpo técnico, entre ellos, Luis Guil. El sevillano, que dejó el banquillo del Palencia de Primera FEB para enrolarse en la aventura madridista, no tardó mucho en encontrar un destino como seleccionador de Jordania.
El técnico firmó a principios de agosto y se puso manos a la obra de manera inmediata. Dirigió al equipo en los Juegos de Asia, donde fue eliminado en cuartos ante Corea del Sur, y las Ventanas de clasificación para el Mundial de Qatar 2027. Dos partidos que se saldaron con derrota frente a Filipinas (81-82) y contra Australia (126-93).
“La oferta prácticamente me llega en el momento en que el Real Madrid comunica que Sergio (Scariolo) que no sigue y, por tanto, no seguimos los entrenadores que estábamos con él en el cuerpo técnico (Stefan Ivanovic, Matteo Cassinerio y él). Ellos se enteran de que estaba libre para poder trabajar y en un par de días me explican el proyecto. Tengo un par de entrevistas y me parece interesante. A mí me encanta competir y ganar, pero no requiere eso, sino montar una buena estructura, tanto a nivel de entrenadores como de jugadores y en las categorías inferiores. Y me gustó mucho la idea”, comenta Guil en una entrevista para OK Diario.
El experimentado técnico también repasa su etapa en el conjunto blanco. Guil admite que no le sorprende el desenlace: “Cuando vas a un equipo como el Real Madrid, el mejor equipo y la mejor organización del mundo, que solamente tiene un objetivo claro, ganar, sabes a qué vas. Y cuando no ganas, no hay más. Las excusas en el Real Madrid no valen. El Real Madrid busca simplemente la excelencia, ganar y, además, intentando jugar lo mejor posible. Cuando en un año no lo consigues, es normal que se puedan tomar decisiones. En este caso se toma una decisión sobre el entrenador, que era Sergio Scariolo, y como consecuencia, del cuerpo técnico que había propuesto para ir con él al Real Madrid”.
“Es una consecuencia lógica. Tampoco le doy más vueltas. Para mí ha sido una experiencia increíble e inolvidable. Máxima exigencia, en el mejor club del mundo y consiguiendo jugar la final de la mejor competición para mí que hay en el mundo, que es la Final Four, contra Olympiacos, en Grecia, y perder en el último segundo. Ojalá hubiese sido con el broche de haberlo llevado a la Euroliga, pero bueno… Hubo muchas circunstancias que ocurrieron: las lesiones en la misma posición de tres jugadores clave para nosotros como Usman Garuba, Edy Tavares y Alex Len”, continúa.
Y acaba: “Eso hace que, sin excusas, sea más difícil competir. De todas formas, competimos muy bien, llevamos el partido hasta el último minuto y tuvimos ese triple incluso de Andrés (Feliz), nuestro mejor tirador. Un jugadorazo. Es de esos que tiene carácter o lo que quiera ponerle con la C. Al final falló el tiro y ya está. El equipo dio el 200% y nos quedamos a nada, a un tiro de poder ser campeones de la Euroliga. Luego acaba la temporada y se toman esas decisiones”.
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