Los Nuggets han caído en la trampa de Sam Presti, general manager de los Thunder. Lo que a simple vista parecía un intento de incorporar a Spencer Jones escondía una estrategia mucho más calculada: obligar a Denver a tomar una decisión en la que Oklahoma City salía beneficiado en cualquiera de los dos escenarios.
Presti fijó un precio prácticamente perfecto por Spencer Jones: 12 millones de dólares en dos años. Era un contrato lo suficientemente alto como para poner en aprietos a Denver, pero también lo bastante razonable como para que resultara muy difícil dejar marchar a un jugador que ya había demostrado ser útil.
Si los Nuggets no igualaban la oferta, perdían una pieza importante de la plantilla a un precio asequible. Si lo hacían, como finalmente ha ocurrido, cruzaban una de las líneas más peligrosas del nuevo convenio colectivo de la NBA. Y eso es exactamente lo que ha sucedido.
Con la renovación de Spencer Jones, Denver superará el segundo apron. A corto plazo, la decisión supondrá un importante golpe económico. Igualar la oferta incrementará la factura del impuesto de lujo en unos 32 millones de dólares, elevando la penalización total hasta alrededor de 68 millones.
The Nuggets are now the only team in the second apron.
Their tax penalty increased by $32M after matching Spencer Jones’ offer sheet. pic.twitter.com/AfAJfs0bqA
— Underdog NBA (@UnderdogNBA) July 27, 2026
Entrar en el segundo apron limita enormemente la capacidad de un equipo para seguir mejorando su plantilla. Los Nuggets perderán herramientas fundamentales para moverse en el mercado, ya que tendrán muchas más dificultades para realizar traspasos y no podrán firmar jugadores que hayan sido cortados si anteriormente cobraban por encima de la mid-level exception, entre otras penalizaciones.
Sin embargo, el problema para los Nuggets no termina ahí. La franquicia todavía tiene pendiente resolver el futuro de Peyton Watson. Antes de igualar la oferta por Spencer Jones, Denver ya le había presentado una propuesta de 70 millones de dólares por cinco temporadas, pero el alero todavía no la ha aceptado.
Si finalmente ambas partes alcanzan un acuerdo, la masa salarial de los Nuggets crecerá todavía más, aumentando el coste económico y las dificultades para gestionar una plantilla ya condicionada por las severas restricciones del segundo apron. Esto demuestra que la maniobra de Sam Presti no solo encarece la continuidad de Spencer Jones, sino que también complica la planificación de Denver de cara al futuro.
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