La entrenadora Laura Martinel, quien condujo a la judoca Paula Pareto a la primera medalla de oro de una atleta argentina en los Juegos Olímpicos, trazó un panorama desolador en el deporte nacional, criticó con dureza la ausencia de apoyo estatal y aseguró que “hay miedo a abrir la boca porque después te tenés que bancar la que venga”. También aventuró que, con el respaldo adecuado, la Argentina sería “una potencia deportiva continental”, confirmó que por la falta de apoyo “los entrenadores se están yendo a mansalva del país” y contó, en una extensa entrevista con Página/12, que los dirigentes de la Confederación de Judo la echaron “como si fuera un perro sarnoso”. Martinel, de 62 años, disputó los JJ.OO. de Barcelona 1992 (logró diploma olímpico al finalizar séptima en la categoría 66 kilos); conquistó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Caracas 1983 (72kg); la de plata en los de La Habana 1991; la presea de oro en los Juegos Odesur Rosario 1982. Además, fue entrenadora de Daniela Krukower -cuando se consagró campeona mundial 2003, la primera del país en judo-. Además, Martinel -titular de la comisión de entorno del atleta en el Comité Olímpico Argentino (COA)- fue entrenadora de Paula Pareto, con quien trabajó desde 2012 al 2021. Con su conducción técnica, la “Peque” obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, logró el título mundial en Astana, Kazajistán, 2015; la presea de plata en el de Rusia 2014 y la de bronce en el de Bakú, Azerbaiyán, 2018.
-¿Pareto es equiparable en el judo a genios como Maradona o Messi en el fútbol?
-Sí, sí. Para mí, los genios son los que tácticamente son muy inteligentes y Paula lo es; muy “bicha”. Miraba, no se le escapaba nada y eso hace que puedas actuar en velocidad. En judo, que es muy intenso y son combates de cuatro minutos, las pulsaciones las tenés arriba de 180. Pensar veloz e inteligentemente para tomar decisiones con ese nivel de agitación que tenés a ese nivel de competencia… Sí, Paula entraría en la categoría de genio.
–¿Qué significó ser su entrenadora?
–Un orgullo enorme, fue algo muy fuerte. Fue la experiencia que yo quería vivir en mi vida: ser entrenadora de una campeona olímpica. Me atreví a soñar eso. Lo que nos pasa mucho acá a los entrenadores es que no nos podemos dar el lujo de soñar, de decir: “Yo quiero ser entrenador de un campeón del mundo o de una campeona del mundo”.
–¿Por qué?
–Porque no tenemos los medios. Están los atletas, sí, que son la materia prima, pero no tenemos los medios para llevarlos ahí arriba. Y por eso también te surge uno cada 25 años, y con suerte, porque te falta eso.
–¿Cómo imaginás al deporte argentino si tuviera los medios?
–Creo que seríamos una potencia continental. De todos los deportes. Sin dudarlo. Posicionar a la Argentina con una potencia continental y de ahí es más fácil pegar el saltito a algo más importante. Tenemos, a pesar de todos los inconvenientes por los que atravesamos, un montón de resultados. En los deportes de equipo ni hablar, somos top mundial y, después, en los individuales es donde más se rema en dulce de leche. Pero, aun así, el taekwondo tuvo un oro olímpico. Paula tuvo dos medallas olímpicas, tenés la vela. En canotaje podríamos pegar un gran salto también si tuviéramos lo que necesitamos para llegar.
–¿Surgirá otra Pareto en Argentina?
–Va a ser difícil que aparezca una nueva Pareto, en tanto y en cuanto no haya un país que cuide a los clubes, porque ahí está todo el semillero, y con los entrenadores tiene que haber una contención especial. Se nos están yendo a mansalva los entrenadores porque acá no se les dan las condiciones. Vi un video que me mandó un colega de vela (Hernán Vila), de los científicos, todos los que se están yendo y con los entrenadores pasa exactamente lo mismo. Ciencia, deporte, cultura, hace que seamos quienes somos; eso hace a la identidad nacional.
–¿Hay talento en Argentina?
–Creo que hay muchos. El problema es el marco que se le dé. Paula tuvo, como tuvimos y tenemos todos desde los inicios, un gran apoyo de la familia para arrancar. Eso siempre sucede, pero después tiene que haber un Estado presente, no como ahora, que es un desastre. Tiene que haber un Estado presente que pueda acompañar a ese talento a convertirse en acto, en rendimiento. Lo cierto es que se necesita mucho dinero para llegar a eso. No es fácil, hay que estar afuera, hay que viajar mucho.
–Hablaste de un Estado presente. ¿Eso no existe en el deporte?
–No, hoy no. Hay un desfinanciamiento tremendo, como en todas las áreas. El deporte no se salvó de eso. Desde el Comité Olímpico Argentino (COA) están tratando de revertir este tema, que el Enard (Ndr: Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo) vuelva a tener una caja propia, pero se hace difícil poder avanzar.
–Fuiste la Directora Técnica Nacional (DTN) de la Confederación Argentina de Judo desde 2016 hasta fin del año pasado. Ya no estás. Pareto, que estaba con un plan de desarrollo de Sub 18, tampoco sigue. ¿Qué explicación le encontrás?
–No me dieron explicaciones. Ojalá me hubieran hablado, pero nos dejaron en la calle de la noche a la mañana, a todos. La verdad es que no lo entiendo porque tuvimos los mejores resultados a nivel bicontinental en senior; Paula estaba haciendo un trabajo maravilloso en desarrollo con los cadetes, los Sub 18. Teníamos también varios juniors muy bien posicionados y, de repente, rompieron todo. A Paula no la despidieron porque no se animan a tanto. Renunció porque cesantearon a todo el cuerpo técnico. Dijo: “No me puedo quedar”.
–En el programa radial “Fuego sagrado”, expresaste: “Hicieron un armado político para desplazarlos en la Confederación.” ¿Qué fue lo que ocurrió?
–Había veinte federaciones presentes en ese Congreso de Danes (ndr: reunión a la que asisten únicamente los cinturones negros de cada una) y, como votan los presidentes o sus delegados, se acuerda el voto entre ellos. Antes de la votación ya sabían quién iba a ganar porque me decían: “Van a perder, qué triste que estoy, pero, igual, yo no puedo votar otra cosa porque me obligan a votar así”. Igual, lo que más me importa son los atletas, que están muy, muy mal. Están tristes. Estaban muy acostumbrados al sistema de entrenamiento que teníamos. Son muchos años. Es como un golpe brutal, sin anestesia.
–¿Cuál es tu foto del judo actual en el país?
–Creo que están muy desorganizados. Generaron una ruptura que la van a terminar pagando caro. Romper y desplazar a todo el cuerpo técnico de golpe, sin tener un equipo armado, lo hizo la dirigencia. Eso se va a terminar viendo en el futuro. Hay atletas que dejaron, que se fueron jóvenes.
–¿Cómo una Confederación se da el lujo de “perder” a una doble medallista olímpica y a entrenadores de gran nivel?
—Pueden porque no les importa. Para la dirigencia, mientras el judo sea chiquito, mejor. Yo creo que así siguen estando atornillados a sus lugares de privilegio dentro del deporte. Hay mucho malestar; al menos hay muchos que me hablan de eso. Podrían haberme dicho: “Mirá, queremos un cambio”, y consensuarlo conmigo, porque tengo otras salidas que les podría haber planteado para que tampoco se vaya todo el cuerpo técnico. Me parece un horror, es tirar a la basura todo el dinero que invirtió el Estado. También, en formarnos en los procesos que hicimos. Todo a la basura y nadie cuida de eso. Tanto que tenemos que cuidar la plata; bueno…, claramente, no la estamos cuidando.
–¿Qué te generó a esta altura de tu carrera, desazón, tristeza, desolación?
–Todo eso. Y, además, es un dolor muy grande porque es un ninguneo espantoso con alguien que dio su vida. Yo fui atleta también. Yo hago judo desde los diez años, nunca paré. Hace 52 años que hago judo y les di todo. Fui olímpica, campeona panamericana, coach de la primera campeona del mundo que tuvieron. Coach de Paula, la segunda campeona mundial y primera campeona olímpica y única de judo, la primera mujer campeona olímpica de la Argentina. El COI y la Federación Internacional de Judo (FIJ) me premiaron y a ellos no les importa nada y me echan como si yo fuera un perro, un perro sarnoso. Sin siquiera hablarme. Es horrible porque te pone en una situación de mucho dolor e incomprensión. Yo siempre jugué bien.
–¿En qué advertís el desfinanciamiento al deporte?
–Cuando te comparas con los países vecinos. Chile tiene prácticamente siete veces más presupuesto que nosotros. Chile ya nos empieza a ganar, cosa que antes no pasaba. Nosotros siempre estuvimos más adelantados en cuestión de deporte que ellos y, sin embargo, ahora tienen un sistema bastante bueno, apoyos, se preocupan por eso. Perú también está promoviendo muchísimo el deporte. Paraguay, ni hablar: nos está contratando entrenadores. Hay toda una movida prodeporte entre nuestros vecinos del continente y nosotros para atrás. Nosotros estamos haciendo todo lo contrario. Y eso es fuerte.
–Ante la situación que atraviesa el deporte amateur, ¿por qué los deportistas y los entrenadores no hablan o lo hacen muy pocos?
–Es difícil. Lo que está pasando ahora, en todos los ámbitos, es que quien habla es objeto de un escarnio fenomenal y la verdad es que no es fácil bancárselo. Esto pasa con los artistas, pasa con todo el mundo. Entonces te terminan cerrando la boca. Eso es lo que pasa. Es un sistema muy coercitivo.
–Sin embargo, los deportistas y entrenadores la pasan mal en términos económicos, materiales, para planificar, por ejemplo, la ruta de Odesur, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos y así todo no se levantan voces. ¿Hay miedo?
–Sí, sí. Es miedo porque de verdad vos abrís la boca y después te tenés que bancar lo que te viene. Miedo al escarnio, a que te saquen lo poco que tenés, a que te echen. Sí, hay miedo, la gente no está para estar regalando los trabajos, para que te echen de la noche a la mañana. Todos tenemos muchos trabajos para poder subsistir. Es muy difícil abrir la boca, la verdad. Porque te tenés que aguantar las consecuencias de eso y no todos pueden. Diría que la mayoría no puede.
–¿Lo compartís?
–En un punto, sí. Porque creo que cuidar la integridad de uno es importante y por eso los entiendo. De verdad que no es fácil. Cuando renunciamos a las becas con Paula en 2024, no la pasábamos bien.
–¿Qué parte no compartís?
–Estaría bueno que todos seamos muy valientes, pero el problema creo que es que no hay contexto para bancarse cualquier cosa.
–¿Es correcto afirmar que, con las condiciones que vive, el deporte amateur está en retroceso?
–Yo creo que sí. No necesariamente se nota la inmediatez, porque los chicos tienen un background, pero sí se va a ver en un futuro bastante próximo.
–¿Te referís, por ejemplo, a ciclos olímpicos? ¿El producto de ese decaimiento se verá en los Juegos Panamericanos?
–Sí, claro, porque estamos reduciendo el desarrollo. Todos los chicos que, en cuatro años, en seis podrían ya estar medio luciéndose a nivel internacional y no los vamos a tener porque no están haciendo nada para que eso pase.
–Manifestaste en C5N que “el deporte argentino está en pausa con el problema de financiamiento que tiene”. ¿Reafirmás ese concepto?
–Sí, es correcto. Cuando tenés a tus atletas parados porque no hay financiamiento para que puedan ir a entrenar, competir, cumplir con sus planificaciones, estás poniendo pausa. Cuando pausas al atleta, deja de crecer y empieza a retroceder. Están en pausa por falta del apoyo que corresponde.
–¿Están en pausa desde qué año?
–Y empezó a decaer en este gobierno. Primero, más o menos veníamos piloteando; se había reducido un montón, pero también los entrenadores argentinos somos muy creativos, entonces más o menos nos solemos rebuscar para compensar la falta de apoyo, pero ahora ya es un parate importante lo que hay.
–¿Cuál es tu radiografía del deporte amateur argentino en 2026?
–Estamos con los clubes tratando de sobrevivir, con lo cual hay mucha menos actividad. La otra vez fui a un club de barrio porque le festejaban el cumpleaños a un sobrino. Las actividades que tenía eran juego de cartas, baile, zumba, baile no sé de qué. Ni un deporte. Y ese club antes tenía actividades deportivas. Eso es lo que está pasando: hay un desgaste tremendo de nuestros semilleros, que son los clubes de barrio, que ya no te ofrecen deporte para los chicos. Solo los clubes grandes tienen y hay algunos que lo manejan muy bien, como Ferro, por ejemplo. Eso causa que cada vez haya menos deporte en nuestra juventud, en nuestros chicos y niños.
–Y está el tema del sedentarismo infantil y juvenil, el mundo de las pantallas….
–Ya es difícil también por una cuestión de época. Porque el tema del sedentarismo en los chicos es bastante importante, con las pantallitas, que esto y el otro, todo eso también afecta. Creo que hay mucho esfuerzo por poder salir adelante por parte de quienes son apasionados del deporte. Hay mucha dirigencia que sí es muy buena y que la pelea muy duro para salir adelante, muchos entrenadores y muchas familias también que quieren que sus hijos hagan deporte. Estamos en esa pelea para no dejarlo morir. Hay una llamita, pero el contexto está muy difícil. Debería cambiar porque no se salva nadie ¿no? Creo que todos estamos afectados de alguna manera esta situación.
–¿Al gobierno nacional le interesa el deporte amateur?
–Yo creo que al Gobierno no le interesa nada que a la gente le interese. Me van a hatear… Me van a liquidar.
–En 2023 fuiste distinguida por el COI por tu trayectoria como entrenadora. En esa oportunidad dijiste: “Aún somos pocas las mujeres entrenadoras”. ¿Tres años después el cuadro es el mismo. ¿No se modificó?
–Sí. Sí, y desde el COA y el Enard, acá, y el COI estamos tratando de revertir eso. Es muy difícil. Siempre en estas peleas las mujeres quieren empezar a ganar protagonismo. Es un mundo donde somos mitad y mitad. Entonces, ¿por qué no mitad y mitad en todos lados? Pero, ¿qué pasa? Los lugares están ocupados por varones históricamente. Entonces, nadie se quiere mover. Pero, para que entre una mujer, algún varón tiene que dejar la silla. Entonces ahí se genera como una compulsa. Y es lo difícil de quebrar.
–En este contexto, ¿qué rol cumple el COA?
–Hoy por hoy, el Comité Olímpico Argentino es el que se está haciendo cargo del deporte. No solamente porque Mario Moccia esté presidiendo el Enard, sino porque creo que es el único bastión que le está quedando al deporte como amparo y protección y que está buscando soluciones para salir adelante. Yo creo que el COA es como la antorcha donde hay un fuego.
–¿Cuál es tu futuro laboral?
–No tengo idea. No sé qué voy a hacer. Porque tampoco me puedo jubilar.
–¿Cómo?
–Porque la Confederación me tuvo en negro toda la vida, entonces no tengo los años de aporte. Igual no sé qué voy a hacer después. Estoy pensando en algunos proyectos, estoy pensando algo con Paula también, pero todavía no tengo nada cerrado. Algo va a surgir, tengo fe.
–¿Tuviste ofertas para continuar tu carrera en al exterior?
–Sí.
–¿Qué te impulsa a quedarte en Argentina?
–No me quiero ir de mi país. Yo amo Argentina, no me parece justo tener que irme. También ya estoy grande e irme es algo demasiado fuerte. Yo tengo la bandera argentina tatuada en el alma. La verdad es que no sé cómo podría hacer para guiar a algún chico a que le gane a un argentino.

