España se echó a la calle para celebrar el segundo Mundial de la Selección masculina. La histórica segunda estrella se festejó con alrededor de dos millones de personas en las calles de Madrid. Luis de la Fuente y los 26 futbolistas centraron todas las miradas en una rúa de celebración que ha dado mucho de sí.
Los actos protocolarios empezaron a dejar detalles como la cabeza gacha de Baena en el saludo a Pedro Sánchez, la palmada de Borja Iglesias al presidente o la conversación amigable de este entre risas con Luis de la Fuente. El traje de Loewe desató un sinfín de comentarios por el azul claro que vestían los futbolistas bajo la americana y que llevara una de las mangas por fuera. Su precio: 4.730 euros. El trasiego de Zarzuela a Moncloa dejó un susto cuando tuvieron que avisar a Rodri de que se dejaba la Copa del Mundo.
Cuando los trajes colgaban en sus respectivas perchas, llegó el momento de ponerse más cómodos para subir al autobús con el que recorrer las calles de Madrid. Y aquí es donde llegaron la mayoría de los momentos curiosos. Ferran Torres, Marcos Llorente y Marc Pubill, los integrantes del ‘clan del sol’, se quitaron la camiseta y recibieron toda la vitamina D posible mientras tomaban cava en una copa. El héroe de la final lucía una gorra al más puro estilo Trump con un toque cañí y el grabado “Make Spain Great Again”. Una gorra que durante el recorrido voló al tocar en una rama de un árbol.
Los cientos de miles de aficionados que poblaron las calles de Madrid tiraron a los campeones desde bufandas, banderas de España, balones y hasta un cartón de la Copa del Mundo con la cara de Luis de la Fuente en la Copa. El seleccionador la recibió de buen agrado. Otro de los carteles que se vio fue el deseo de muchos para la Velada del año VII con un Gavi vs. Paredes. Hasta se llegó a ver uno de Keyne, el hermano de Lamine, santificado.
El ambiente festivo encima del bus permitió que el suelo permutara en una pista de baile improvisada para que Rodri sacara los pasos prohibidos, le siguieran ‘los bros’ Lamine Yamal y Nico Williams, y Cucurella. Pero si se habla de baile hay que hacer mención especial al aficionado que se subió a una marquesina de bus para tener su minuto de gloria desafiando las leyes de la gravedad ante las miradas de los jugadores.
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De vuelta al bus, Borja Iglesias llevó las riendas de la música. Al Panda se le vio con mucho flow en la mesa de mandos. Subió un punto cuando Yeremy Pino le dio un peluche de un oso panda. Pero si hubo algo común en los 26 fueron las gafas de sol. De Pedro Porro con las dobles gafas a las gigantes de Mikel Merino. Si se hablan de gafas, no podían faltar los cristales amarillos de Marcos Llorente. El madrileño lideró ‘el clan del Atleti’ en la celebración con Marc Pubill portando una bufanda y con Baena llevando una bandera de España con el escudo del equipo rojiblanco. El de Roquetas vivió su cumpleaños más feliz.
Lamine mostró que sigue siendo un niño que juega a fútbol. Ese mismo chaval que cogió un cono de chuches y se puso a comer igual que lo hacía en Rocafonda para poco después tomar la corona de plástico de Grimaldo y ponérsela en la cabeza.
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La noche no podía terminar sin algún incidente de menor gravedad. En el ir y venir de la Copa, Fabián le dio un golpe con el trofeo a Laporte en la cabeza. Noche de fiesta que culminó en Cibeles para el recuerdo de todos unos bicampeones del mundo y de un país entero.
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