Se acabó la espera, el sainete, la tortura. Igual que a muchos, quizá, se les había acabado la paciencia. De una forma u otra, es una de las cosas que tiene LeBron James, que nunca deja a nadie indiferente. El Rey, por fin, ha tomado su decisión y no vuelve a casa con los Cavaliers ni se aventura en una nueva etapa con los Heat. Tampoco se reúne con sus amigos en los Warriors. Ni, a priori, con Kyrie Irving o Anthony Davis. La estrella, camino de los 42 años y de su 24ª temporada como profesional, elige Philadelphia Sixers como el sitio en el que vivir su última gran aventura. En un equipo que tiene una plantilla con la que optar al campeonato y en una de las ciudades con mayor cultura baloncestística de Estados Unidos, el monarca por excelencia de la NBA llega a un equipo que siempre ha estado en las conversaciones, pero nunca se ha postulado como principal favorito. Una decisión histórica que establece un nuevo prisma en la competición norteamericana.
La noticia, adelantada por Shams Charania (ESPN), es importante por varias razones. Primero, hay que tener en cuenta que LeBron firma por dos temporadas a razón de 8 millones de dólares (con opción de jugador en la segunda). Es decir, que salvo que no haga efectiva su player option, llegará a las 25 temporadas en la NBA, un insólito cuarto de siglo; y que cumple con lo prometido en lo referente al dinero, ya que aseguró que no buscaba el máximo y que se iba a dedicar a jugar en el sitio en el que estuviera más feliz y, al mismo tiempo, el que le diera más posibilidades de ganar un anillo. En Philadelphia, de hecho, se va a unir a Joel Embiid y Tyrese Maxey, representando el primero mucha inseguridad por sus problemas físicos constantes y el segundo mucha seguridad por su demostrado talento ofensivo. Pero también a Jaylen Brown, al que los Celtics traspasaron a cambio de Paul George en un movimiento que claramente mejora la plantilla de los Sixers, que no la de sus competidores en la Conferencia Este. La favorita, por cierto, de LeBron.
El mensaje del jugador en la red social X sólo un poco después de que Charania hiciera el anuncio fue claro y rotundo: “Pensé que había terminado cuando terminó la temporada. No estaba listo para anunciarlo, y sabía que necesitaba algo de tiempo para realmente decidir, pero estaba bastante seguro de que había jugado mi último partido. Fui honesto en esa última conferencia de prensa cuando dije que necesitaba mirarme a mí mismo y decidir si aún amo este juego. Todavía amo de verdad este juego, y tengo más que dar. Las últimas semanas han sido realmente especiales. Nunca había podido no tener idea de qué hacer y tomarme un tiempo real para simplemente pensar. He tenido unos meses increíbles con todas las personas que amo tratando de descifrarlo todo. Esta es mi última decisión. No voy por el dinero. No voy por la familia. ¿Por qué estoy realmente jugando en este momento? Todavía quiero sacrificarme. Todavía quiero trabajar. Todavía quiero esforzarme. Todavía quiero competir, ganar y tener una oportunidad de sentir la emoción de la victoria. otro campeonato.Creo que puedo ayudar a convertir a los Philadelphia 76ers en un equipo campeón y estoy tan emocionado de energizar una nueva base de fanáticos y comenzar este increíble viaje una vez más.Gracias LA. Miami siempre amaré y el noreste de Ohio siempre será hogar“, dijo el jugador, una leyenda viva que sigue en activo.
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La última parte del mensaje está dedicada a esos equipos a los que finalmente no irá. Los Heat habían ganado peso en las últimas semanas, se habían consolidado como claros favoritos e incluso habían filtrado un vídeo por error en el que anunciaban el retorno del Rey. Los Cavaliers son su hogar, el hijo pródigo de Akron, Ohio, allí donde llevó el anillo prometido, un destino que parecía muy lógico que escogiera. Y no en Los Ángeles, pero sí en el estado de California están unos Warriors que tuvieron a Stephen Curry y Draymond Green intentando convencer personalmente a LeBron de fichar por ellos, aunque lo último que se ha dicho es que la franquicia ya se veía fuera de las conversaciones desde hacía semanas. James Harden o Draymond Green, también Mario Hezonja, podrán firmar sus contratos de una vez. Y Adam Silver podrá hacer el bendito calendario. Ya no habrá más especulaciones y los agentes libres que quedan decidirán pronto destino. LeBron James, como nunca y como siempre, deja boquiabierta a la NBA con una decisión histórica: los Sixers. Larga vida al Rey.
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