La NBA tomó una decisión sin precedentes este miércoles.
Casi un año después del inicio de la investigación a LA Clippers por la elusión del límite salarial en torno a la estrella Kawhi Leonard, Adam Silver y la oficina de la liga no se limitaron a sancionar a la organización con una multa de 30 millones de dólares: a los Clippers también se les retiraron sus selecciones de primera ronda del Draft de los próximos cinco años, el propietario Steve Ballmer fue suspendido por una temporada y a Leonard se le ordenó restituir 700 mil dólares por beneficios indebidos.
Las repercusiones de la investigación derivaron en algunas de las consecuencias más severas jamás vistas en un escándalo en toda la historia del deporte profesional, dejando el futuro de los Clippers en un escenario sumamente sombrío.
A continuación, un repaso por otras de las sanciones más duras en grandes escándalos deportivos y cómo se comparan con la aplicada a los Clippers.
Las sanciones más duras en grandes escándalos deportivos
BountyGate
Entre 2009 y 2012, los New Orleans Saints de la NFL habrían establecido un sistema de «recompensas» (bounties) sobre jugadores rivales, mediante el cual, si el oponente señalado quedaba fuera de partido por un golpe, el defensor autor de la acción recibía un bono económico. El escándalo derivó en una de las disciplinas más severas en la historia de la NFL.
Bajo la conducción del entrenador principal Sean Payton y del coordinador defensivo Gregg Williams, los Saints manejaron un fondo común financiado por entre 22 y 27 jugadores, destinado a pagar estas recompensas. Cuando un jugador lograba sacar a un rival del partido, recibía 1.500 dólares, o 1.000 dólares si la víctima debía retirarse en camilla.
Tras una exhaustiva investigación, la liga anunció en marzo de 2012 la suspensión de Payton por toda la temporada 2012, la suspensión indefinida de Williams (rehabilitado en 2013), una sanción de ocho partidos para el gerente general Mickey Loomis y de seis para el asistente Joe Vitt. Además, la franquicia recibió una multa de 500.000 dólares y perdió sus selecciones de segunda ronda en los Drafts de 2012 y 2013. Jugadores como Jonathan Vilma, Anthony Hargrave, Will Smith y Scott Fujita también recibieron suspensiones.
La ‘pena de muerte’ a SMU
La NCAA ha registrado numerosos escándalos a lo largo de los años, especialmente en la era previa a los acuerdos de derechos de imagen (NIL), cuando los pagos directos a los deportistas estaban estrictamente prohibidos. Aunque los tiempos han cambiado, la Universidad Metodista del Sur (SMU) recibió en 1987 una de las sanciones académicas y deportivas más drásticas del historial universitario.
En SMU, un grupo de aportantes (boosters) y dirigentes deportivos operaba un fondo secreto para pagar a los principales reclutas y atletas mediante estipendios mensuales. Incluso después de que el programa fuera puesto bajo periodo de prueba en 1985, las autoridades universitarias continuaron realizando los pagos para cumplir con los compromisos asumidos.
Luego de que un exjugador, David Stanley, hiciera públicas las pruebas de los pagos, la investigación de la NCAA derivó en severos castigos al tratarse de un infractor reincidente.
Se canceló la temporada completa de fútbol americano de SMU en 1987 y se prohibieron los partidos como local en 1988, reduciendo su calendario exclusivamente a encuentros como visitante. También se vetó el reclutamiento fuera del campus durante un año y se autorizó a los jugadores del plantel a transferirse de inmediato.
Debido al impacto que estas medidas tuvieron sobre la captación de nuevos talentos, la sanción funcionó prácticamente como una «pena de muerte» deportiva. SMU tardó décadas en recuperarse: tras la partida de casi todo el plantel en 1987 y el regreso a la competencia en 1989 con novatos y jugadores no becados, el equipo recién volvió a disputar un partido de bowl de postemporada en 2009.
Nov 24, 2019; Foxborough, MA, USA; New England Patriots quarterback Tom Brady (12) reacts to fans during warm up before the start of the game against the Dallas Cowboys at Gillette Stadium. Mandatory Credit: David Butler II-Imagn Images
DeflateGate
Durante el Partido de Campeonato de la AFC de 2014 entre los Patriots y los Broncos —en plena época de la dinastía de New England liderada por Bill Belichick y Tom Brady—, la franquicia se vio envuelta en uno de sus escándalos más sonados.
En aquel partido de postemporada, que concluyó con victoria 45-7 para New England, se acusó a Brady de haber ordenado la desinflación intencional de los balones. La situación se descubrió luego de que el apoyador de los Colts, D’Qwell Jackson, interceptara un pase y advirtiera a sus asistentes que el balón se sentía demasiado blando. Las mediciones de los árbitros confirmaron que las 11 pelotas utilizadas por los Patriots estaban por debajo del nivel de presión exigido, lo que ofrecía un mejor agarre en condiciones de frío.
El caso derivó en un extenso litigio legal entre Brady, el sindicato de jugadores (NFLPA) y la NFL. Los Patriots argumentaron que la caída de presión se debió al clima frío y húmedo, rechazando cualquier manipulación. Sin embargo, la investigación independiente encargada por la liga (el «Informe Wells») concluyó que era «más probable que imprevisible» que el personal de utilería hubiera manipulado los balones y que Brady estaba «al menos al tanto» de la situación.
Brady recibió cuatro partidos de suspensión, mientras que los Patriots fueron sancionados con una multa récord para la NFL de 1 millón de dólares, además de perder su selección de primera ronda del Draft de 2016 y la de cuarta ronda de 2017. Tras agotar las instancias de apelación en tribunales federales, Brady cumplió su suspensión en 2016, año en que el equipo terminó conquistando un nuevo Super Bowl.
El escándalo de los Timberwolves
Antes del caso de los Clippers en 2026, la investigación a una franquicia más relevante en la historia de la NBA había sido otro caso de elusión del límite salarial protagonizado por los Minnesota Timberwolves.
En el año 2000, una investigación de la liga determinó que los Timberwolves —encabezados por el propietario Glen Taylor y el ejecutivo Kevin McHale— acordaron un pacto secreto con el antiguo número uno del Draft, Joe Smith. El jugador había firmado tres contratos consecutivos de un año por un valor total cercano a los 6 millones de dólares, pero en el acuerdo privado la franquicia se comprometía a otorgarle posteriormente una extensión por 86 millones de dólares una vez que obtuviera sus derechos Early Bird.
Un litigio legal entre agentes de jugadores dejó al descubierto la maniobra. El comisionado David Stern despojó a Minnesota de cinco selecciones de primera ronda del Draft (de 2001 a 2005, aunque la de 2003 le fue restituida más tarde) y le aplicó una multa de 3,5 millones de dólares, el máximo permitido por entonces. Al igual que con los Clippers en 2026, Taylor fue suspendido de la gestión operativa, McHale debió tomar una licencia sin goce de sueldo y el contrato de Smith quedó anulado.
El robo de señas de los Astros
Durante las temporadas 2017 y 2018 de la MLB, los Houston Astros ejecutaron un sistema organizado de robo de señas utilizando transmisiones de video en vivo y señales acústicas para advertir a sus bateadores sobre el tipo de lanzamiento que se aproximaba. El método los ayudó a conquistar la Serie Mundial en 2017.
El esquema salió a la luz en 2019, cuando el expítcher Mike Fiers detalló el funcionamiento en una entrevista tras meses de rumores. La maniobra consistía en instalar una cámara oculta en el jardín central del estadio que apuntaba directamente a las señas del receptor rival. La señal llegaba en tiempo real a un monitor en el túnel del banquillo de los Astros, donde jugadores o empleados golpeaban un tacho de basura con un bate para indicarle al bateador el lanzamiento entrante.
En 2020, el comisionado Rob Manfred publicó un informe confirmando el fraude. Los Astros recibieron una multa de 5 millones de dólares y perdieron sus selecciones de primera y segunda ronda en los Drafts de 2020 y 2021. El mánager A.J. Hinch y el gerente general Jeff Luhnow fueron suspendidos por toda la temporada 2020 y posteriormente despedidos por la franquicia. Ningún jugador recibió sanciones tras acordarse inmunidad a cambio de su colaboración.
El caso tuvo repercusiones en otras organizaciones: Alex Cora, exentrenador de banca de Houston y señalado como uno de los ideólogos, debió desvincularse de los Red Sox, donde se desempeñaba como mánager. Carlos Beltrán, jugador de los Astros en 2017 y contratado en 2020 como mánager de los Mets, también fue separado de su cargo en Nueva York antes de haber dirigido un solo encuentro.
El escándalo de McLaren en la Fórmula 1
En 2007, la escudería McLaren de Fórmula 1 se vio envuelta en una controversia tras descubrirse que poseía un expediente técnico confidencial perteneciente a Ferrari, su rival directo. Nigel Stepney, un jefe de mecánicos descontento en Ferrari, sustrajo la documentación y se la entregó a Mike Coughlin, diseñador jefe de McLaren.
La maniobra quedó al descubierto cuando la esposa de Coughlin llevó los documentos a una fotocopiadora en Inglaterra y el dueño del local alertó a la sede de Ferrari. Inicialmente, McLaren sostuvo que Stepney era un «empleado infractor» y negó haber utilizado información de Ferrari en su monoplaza. Aunque la FIA archivó el caso en primera instancia, la investigación se reabrió durante el Gran Premio de Hungría de 2007.
En medio de una fuerte disputa interna entre los pilotos de McLaren, Fernando Alonso y Lewis Hamilton, Alonso amenazó al director de la escudería, Ron Dennis, con enviar a la FIA correos electrónicos que confirmaban la tenencia de los documentos de Ferrari si no se sancionaba a Hamilton. Dennis decidió reportar la amenaza ante la propia FIA, lo que reactivó la causa.
Los correos intercambiados entre Alonso y el piloto de pruebas Pedro de la Rosa revelaron que tanto los pilotos como los ingenieros de McLaren analizaban detalles de los autos y estrategias de Ferrari. En septiembre de 2007, el Consejo Mundial del Deporte Motor de la FIA impuso una multa récord de 100 millones de dólares a McLaren, además de descalificar a la escudería y quitarle todos sus puntos en el Campeonato Mundial de Constructores de ese año. Alonso y Hamilton recibieron inmunidad por aportar pruebas, y en 2008 McLaren debió someter sus chasis a la revisión de la FIA para certificar que no contenían tecnología de Ferrari.
(Getty Images)
Intervención ilegal de los Dolphins
En agosto de 2022, la NFL hizo públicos los resultados de una investigación por contactos ilegales (tampering) por parte de los Miami Dolphins. Aunque el caso no derivó en la incorporación de ningún jugador, la investigación probó la existencia de comunicaciones prohibidas mientras se intentaba reclutar al mariscal de campo Tom Brady y al entrenador Sean Payton.
Las indagaciones determinaron que, a lo largo de varios años, dirigentes de los Dolphins —incluido el vicepresidente Bruce Beal— mantuvieron conversaciones con Brady desde agosto de 2019, ofreciéndole incorporarse a la franquicia como socio, ejecutivo o jugador. Beal y el propietario Stephen Ross reanudaron los contactos con Brady durante y después de la temporada 2021, cuando el mariscal militaba en los Buccaneers, para discutir la compra de una participación minoritaria del equipo.
Asimismo, en 2022 los Dolphins contactaron a Don Yee, agente de Sean Payton, para ofrecerle el cargo de entrenador principal sin haber notificado previamente a la organización de los Saints, dueña de sus derechos.
Como resultado, Ross recibió una multa de 1,5 millones de dólares y una suspensión de todas las operaciones del equipo hasta octubre de 2022, mientras que Beal fue multado con 500.000 dólares y excluido de todas las reuniones de la NFL de la temporada siguiente. A los Dolphins se les retiró su selección de primera ronda del Draft de 2023 y la de tercera ronda de 2024. Ni Brady ni Payton fueron sancionados, dado que las políticas anti-intervención de la NFL apuntan a las franquicias reclutadoras y no a los atletas o entrenadores.

