Uno de los fichajes del verano en el novedoso Real Madrid de Pedro Martínez es el del ucraniano Max Shulga. Un combo exterior, alternando las posiciones de base y escolta según se requiera, que viene de hacer carrera en Estados Unidos y saltará al plano de la Euroliga desde la capital de España. Además cuenta como cupo en la Liga debido a su formación adolescente entre León y Torrelodones. Pero su caso era particular: sobre él pesaba un asunto que era debido resolver para poder jugar en el conjunto blanco.
Maksim, de 24 años, procede de Boston Celtics. En su afiliado, Maine, ha desarrollado buena parte de la temporada 2025/26, por la que el Madrid se lanzó a ficharle. Pero hay que retroceder en el tiempo para ver de qué deriva esta problemática. Tras pasar por España, a sus 18 Shulga probó en el baloncesto universitario estadounidense. Primero, Utah State. Después, Virginia Commonwealth. Completó 162 encuentros entre ambas en cinco años con 10,1 puntos de media y un valioso 39% de acierto en triples. Pero en mitad de aquella doble etapa quiso picar más alto, acceder a una entidad más importante, y se abrió la oportunidad de Villanova. Ahí se lio la madeja.
Sus representantes en terreno americano movieron su nombre en el mercado para ver si salían mejores oportunidades, universidades de más nivel. Nova estuvo en la puja. Finalmente no se dio el reclutamiento y Shulga siguió su camino. Pero los agentes reclamaron el dinero a cobrar por aquel trabajo de intermediación, aunque la operación no se hiciera efectiva, y que, según la Justicia de este deporte, no recibieron como debían. Shulga se vio inmerso en un procedimiento legal del que acaba de escapar.
Sigma SRL, la agencia en cuestión, elevó el caso a la FIBA. Mediante el BAT, las siglas en inglés del Tribunal de Arbitraje del Baloncesto, se consiguió que Shulga quedara excluido de las competiciones de clubes (menos la NBA, que va por otro conducto diferente a las demás) hasta que abonara la sanción. Porque se le impuso una, perdió el caso. 180.000 dólares de multa. La ficha federativa del jugador, necesaria para disputar la Liga Endesa o cualquier competición nacional e internacional, quedaba bloqueada. Hasta ahora. Su nombre ha desaparecido de la lista negra que cada año publica la Federación, por lo que el asunto queda resuelto.
Con esta noticia se disipa cualquier duda de que Shulga esté apto para la competición a nivel legal. Los dos únicos nombres de jugadores que aparecen ya son el del estadounidense Michael Weathers, inhabilitado para el baloncesto de selecciones, y el del camerunés Alexis Wangmene, en su caso en el baloncesto de clubes. Sí hay una lista larga de equipos sin posibilidad de competir, muchos en desuso, como los españoles Granada, Menorca o Valladolid, ciudades cuyos equipos se reformularon con posterioridad.
👍 Max Shulga 👍
✅ Reconocimiento médico
🏥 Hospital Universitario @Sanitas La Moraleja pic.twitter.com/ui2lvmK4Ww— Real Madrid Basket (@RMBaloncesto) August 14, 2026
Shulga empieza su etapa profesional habiéndose liberado del yugo que suponía el tener el transfer desaprobado por la FIBA debido a aquel conflicto. Pista libre para demostrar lo que vale. El ucraniano, al que también veremos con su selección a finales de mes (en el mismo grupo que España, el I, con cuatro victorias acumuladas en seis fechas) en la ventana de clasificación para el Mundial de Catar que se disputará en 2027. En Madrid, recién empezada la pretemporada, espera ser de valía para la idea que trae Martínez. Peleará con Abalde o Llull por minutos en la rotación. Ser cupo nacional en España, además, facilitará su estancia.
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