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“Cuidame a Instituto”, le pidió Juan Pedro “Toto” Cavagliatto a su nieto Juan Manuel días antes de morir. El hombre había colaborado con la construcción del estadio Monumental Juan Domingo Perón, en Alta Córdoba, y llevaba en la sangre el rojo y el blanco, los colores del club. El joven prometió cumplir. Después de todo, era un fanático más. Nacido y criado en la casa familiar de la calle José Antonio de Sucre, frente a la mismísima cancha, no tenía chances de simpatizar por otro equipo. Aquella última voluntad de Toto se transformó en un legado: su nieto se acercó al básquetbol del club y llegó a la primera. Años más tarde se dedicó a la gestión. Armó la subcomisión de ese deporte y fue campeón en la Liga Nacional. El 3 de mayo de 2021 dio el gran salto: asumió la presidencia en reemplazo de Roberto Castoldi. Cinco años más tarde, la Gloria está a las puertas del paraíso: líder de su zona en el Clausura, pelea por jugar la primera Copa Sudamericana de su historia. E incluso sueña con entrar en la Libertadores. Con apenas 39 años, el nieto de Toto y el hijo de Mario acaba de visitar las sedes de la FIFA y la Conmebol, el primer mundo del fútbol, apadrinado por Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la AFA. Esta es su historia.
Alta Córdoba, un barrio de casas bajas de clase media, es el terruño de Instituto. Los Cavagliatto, dueños de una empresa de logística -Transportes Sucre, como la calle de su hogar- pasaban su vida en el club. Así, Juan Manuel siguió los pasos de su hermano mayor, al que le decían “Tatú”. Él pasó a ser “Tatú chico”. Se inclinó por el básquetbol, el deporte que más lo seducía. Jugó de base e incluso de alero y cuando su hermano dejó la práctica deportiva heredó el sobrenombre. “Tenía buena mano para los triples”, aseguran quienes lo vieron jugar en el parquet del estadio Ángel Sandrín.
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Cuando Juan Manuel Cavagliatto vio que el talento ya no le daba para la primera del básquet colgó la camiseta y se acercó a los despachos. El jugador dio paso al dirigente. Comenzó a colaborar con su padre, Mario, en la subcomisión de ese deporte. Instituto subió del Torneo Nacional de Ascenso (TNA) a la Liga Nacional. Corría 2015 y el hoy presidente del club tenía apenas 28 años.
Al año siguiente arribaría a Alta Córdoba el pivote estadounidense Sam Clancy. Nacido en Pittsburgh, se recibiría de ídolo de la Gloria durante las cuatro temporadas en las que defendió los colores del club. Y lo sería, también, para el propio Cavagliatto. En Instituto, Clancy es “The Boss” -“El Jefe”, en inglés- y los perfiles de la entidad lo saludan religiosamente todos los 4 de mayo por su cumpleaños.
Muy feliz cumpleaños The Boss 🥳
Sam Clancy, con la 5️⃣0️⃣ inolvidable, defendió nuestros colores durante 4 temporadas.
¡Felicidades! 🎉❤️#GloriosoCumpleañero 🎂 pic.twitter.com/bAlDz1VIDq
— Instituto ACC (@InstitutoACC) May 4, 2022
“Cuidame al pichón”
El básquet es un mojón fundamental en la vida dirigencial de Cavagliatto. Al compás de la pelota naranja, los viajes y el ascenso de Instituto a la Liga Nacional, el joven generó contactos y relaciones. Una de ellas, con el fallecido Fabián Borro, histórico referente de Obras Sanitarias, la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB) y expresidente de FIBA Américas. A través suyo, Cavagliatto le estrecharía la mano por primera vez a un tal Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la AFA.
“Borro, que ya conocía a Chiqui, se lo presenta a Cavagliatto”, relata una fuente cordobesa a LA NACION. “Cuidame al pichón”, le pide, palabras más, palabras menos, el dirigente de Obras al máximo dirigente del fútbol argentino. El primer contacto público entre el caudillo sanjuanino de la AFA y el cordobés data del 7 de mayo de 2021. Juan Manuel llevaba apenas cuatro días como presidente de Instituto y presentaba entonces sus credenciales en el predio de Ezeiza.
Esta tarde me reuní con @jmcavagliatto el nuevo Presidente de @InstitutoACC.
Le deseo lo mejor y trabajaremos codo a codo con un club importante del interior y lo felicito por la pasión y el amor que le pone a su club 👏👏👏🇦🇷⚽️ pic.twitter.com/gxpBtDCVIO— Chiqui Tapia (@tapiachiqui) May 7, 2021
“Mi vínculo con Tapia es de amistad. Me lo presentó Fabián Borro, expresidente de la Confederación Argentina de Básquet”, admite el propio presidente de Instituto ante la consulta de LA NACION sobre su relación con el máximo dirigente del fútbol argentino. A partir de aquel momento, los lazos entre ambos no hicieron más que afianzarse. Cinco años después de aquella foto, Cavagliatto suele ir a buscar a Tapia al aeropuerto cada vez que el presidente de la AFA viaja a Córdoba. Ambos llegan juntos al estadio Mario Alberto Kempes cuando que la selección argentina disputa un partido en la histórico coliseo del fútbol cordobés.
En rigor, el vínculo entre ambos excede una simple amistad. Coinciden desde lo ideológico -ambos son de extracción peronista-, pero también en cuanto al modelo de gestión de los clubes argentinos: Tapia encontró en Cavagliatto a un dirigente Sub40 que defiende a ultranza el torneo de 30 equipos, milita en contra de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y ahora, además, tiene para mostrar una lista de logros como presidente. Uno de ellos es haber pagado el 98% de la convocatoria de acreedores a tres años de su finalización. De yapa, el equipo dirigido por Diego Flores -el extraductor de Marcelo Bielsa- marcha primero en su zona y es la revelación del Clausura. Cavagliatto cumplía todos los requisitos para ganarse un asiento en el avión a Zurich (Suiza) que la semana pasada hizo escala en Asunción del Paraguay. El destino final era la FIFA, con escala en Conmebol.
Al primer mundo y más allá
“Haber viajado fue algo impensado y que va más allá de un nombre propio, en este caso, el mío. Era -hasta hace un tiempo- una situación imposible de imaginar para cualquier dirigente del interior del país. Tiene que ver con una visión de la AFA de federalizar el fútbol. Son circunstancias únicas en las que uno se rodea de grandes dirigentes del fútbol mundial. Que el presidente de la AFA me haya dado ese lugar me enorgullece. Yo vi ahí cómo lo trata y recibe el mundo del fútbol”, relata Cavagliatto a LA NACION sobre aquel viaje.
El itinerario de la travesía muestra ciudades variopintas: Córdoba-Buenos Aires-Asunción-Zúrich-Isla de Sal (Cabo Verde)-Buenos Aires-Florencio Varela-Córdoba. Todo, en apenas cinco días. El presidente de Instituto se trajo fotos con Alejandro Domínguez (presidente de la Conmebol) y Gianni Infantino (presidente de la FIFA), pero no olvidó su fanatismo: estuvo en el Norberto Tomaghello para la victoria de la Gloria ante Defensa y Justicia (1-0) por el Clausura. Y luego fue a su ciudad para tomar el micrófono y presidir la asamblea anual ordinaria en el Sandrín. No quiso saber nada con la palabra “campeón”. Emuló a Luis Fabián Artime y habló de “coso”. Era una cábala. Si al Pirata le funcionó, ¿por qué no a Instituto?
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“En el Apertura de la temporada pasada nos clasificamos a los playoffs; y en el Clausura terminamos a un punto de entrar. Algo similar le pasó a Belgrano y al torneo siguiente hizo un campañón. Creo que este formato de torneo les brinda oportunidades a todos los equipos y el fútbol -como la vida- son momentos. Dimos un golpe de timón desde lo futbolístico agrandando el departamento futbol y reforzándonos en todos los aspectos”, cuenta Cavagliatto a LA NACION sobre el caso Belgrano y sus similitudes con Instituto.
Y añade: “Además, y más allá de la posición de hoy en la tabla, la clave de todo está en el trabajo día a día, la planificación y el convencimiento de que las decisiones que tomamos son las mejores y que, sobre todas las cosas, no comprometen el presente ni el futuro económico del club. Cuando comenzamos sabíamos que ese camino era el más difícil, y quizás, no el más conveniente. Pero para ser protagonista en el fútbol argentino tenés que tener, además de buen plantel y cuerpo técnico, la infraestructura necesaria que sostenga todo eso. Y empezamos por ahí, por lo que a veces no se ve en la superficie pero que queda para siempre: las obras, la infraestructura, el predio y el orden institucional y económico, entre otras cuestiones”.
“Reglamento paralelo” y celos internos
En la Docta le reconocen a Cavagliatto su “pragmatismo” y la gestión que llevó adelante a partir del básquet, luego extrapolada al resto del club. “Lo que no sabe, lo delega”, apuntan las fuentes. También recuerdan que La Gloria estrenó en 2022 varias gigantografías dedicadas a campeones del mundo de 1978 que vistieron la camiseta de Instituto como Mario Alberto Kempes y Osvaldo Ardiles. Y al propio Tapia levantando la Copa América 2021. Esta última fue colocada… en el vestuario donde se cambian los árbitros.
Con gigantografías homenajes a nuestros gloriosos de selección @osvaldooardiles, @ESPNMarioKempes y @PauDybala_JR, y al propio Presidente de AFA @tapiachiqui, con la Copa América conseguida el año pasado después de 28 años. pic.twitter.com/4SQP61TVcG
— Instituto ACC (@InstitutoACC) March 18, 2022
En Córdoba aseguran que Instituto encontró una dinámica exitosa “no sin algún acompañamiento arbitral”. Entre esos supuestos beneficios citan lo ocurrido en el clásico con Talleres (codazo de Alex Luna a Valentín Fascendini que para Darío Herrera sólo fue amarilla y el VAR no llamó), y en el 2-2 con Boca: empujones sobre Marco Pellegrino en ambos goles de La Gloria. “Hay algunos futbolistas de Instituto que juegan con un reglamento paralelo”, se quejan. Los detractores de Instituto lo llaman “el Barracas Central de Córdoba”. Después de todo, ambos clubes comparten el blanco y rojo en sus camisetas.
UNA DE LAS POLÉMICAS EN EL CLÁSICO: todo Talleres reclamó una roja para Luna por un codazo sobre Fascendini. ¿Era para expulsión? pic.twitter.com/51bWlgKdWf
— SportsCenter (@SC_ESPN) September 20, 2026
“No tengo tiempo para responder críticas sin sentido. Me criaron con valores y principios. Respeto el trabajo de la gente y siempre miro para adelante”, les contesta el presidente de Instituto a sus enemigos ante la consulta de este diario. Sabe que los tiene, por más que muchos de ellos marquen su número para pedir ayuda en temas de la AFA cuando Tapia les clava el visto. Incluso los clubes de la liga cordobesa le escriben cada vez que precisan de la casa madre. “Se transformó en el canciller de Chiqui”, lo define otra fuente mediterránea. “Es el contrapeso de [Andrés] Fassi”, apunta otra. Otrora opositor, Fassi es el presidente de Talleres. En 2025 llamó a una conferencia de prensa para pedirle disculpas al presidente de la AFA por haberlo acusado en público de perjudicar a la T a través de los arbitrajes. El catalizador de aquella fumata blanca fue el propio Cavagliatto: Fassi y Tapia se vieron las caras el día de la inauguración del predio de La Agustina, donde está la “Ciudad Deportiva IACC”. Fue el 11 de junio del año pasado. Esa noche, el anfitrión cordobés calificó a “Chiqui” Tapia como “el mejor dirigente del mundo”.
El ascenso de Cavagliatto es mirado de reojo por otros dirigentes cercanos a Tapia. Si bien valoran su juventud y los logros de su gestión, el recelo sobreviene por las horas que ellos pasaron junto al líder en los últimos años. El sanjuanino asumió en marzo de 2017 encaramado por la plataforma Ascenso Unido, nutrida, sobre todo, por clubes de categorías inferiores y del torneo federal. Tres referentes muy cercanos a Tapia son Marcelo Achile (Defensores de Belgrano) y Maximiliano Levy (Almirante Brown), además del ala joven corporizada en Javier Méndez Cartier (Excursionistas). “Bajaron a Levy y subieron a Cavagliatto”, sintetiza sin ponerse colorado un exdirectivo que conoce las entrañas del fútbol de ascenso.
“El candidato de todos”
“Tienen a un presidente que sólo piensa en Instituto”, les dijo Cavagliatto a los más de 600 socios que el sábado pasado acudieron al Sandrín para la asamblea anual ordinaria. Hay quienes piensan que las obras en el club y el éxito deportivo en el fútbol pueden servir como plataforma política para las próximas elecciones. “Es un outsider muy tentador”, dicen en Córdoba. Otros van más allá: “Es el candidato de todos”. La pregunta, entonces, es quiénes son esos “todos”.
Por un lado, el presidente de Instituto es el responsable de que la selección argentina haya vuelto a jugar en Córdoba: lo hizo frente a Bolivia y lo hará ante Costa Rica. En este sentido, su relación con el gobernador Martín Llaryora es, según las fuentes, “muy cercana”. “Lo han tentado de diferentes espacios”, aseguran desde Córdoba. “Estuvo reunido con gente del Banco Macro, es decir de Jorge Brito”, agregan. El Macro es el sponsor principal de la camiseta de La Gloria. Y también hablan de un hipotético llamado de Natalia de la Sota, diputada nacional e hija del exgobernador peronista José Manuel de la Sota.
En las últimas horas, en cambio, a Cavagliatto le surgió una candidatura inesperada: un tuit lo mencionó como eventual sucesor de Tapia al frente de la AFA. El presidente de Instituto fue categórico al negarlo: “No hay sucesores, hay trabajo en conjunto por el fútbol argentino”, escribió. La incógnita es saber qué dirá Juan Manuel en caso de que “Chiqui” le pida que le cuide la AFA. Como hizo hace años su abuelo Toto con Instituto.
Por Alejandro Casar GonzálezInstituto de CórdobaAFATorneo Clausura 2026Claudio Chiqui TapiaFútbol y políticaConforme a
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