(BUENOS AIRES).- «Los pequeños errores que se acumulan en estos partidos son buenos para mí», dijo José Mourinho, flamante entrenador del Real Madrid, tras la victoria 2-1 ante Ferencvaros en el segundo amistoso de la pretemporada. El portugués, que regresó al banco blanco después de trece años, no tardó en mostrar su estilo frontal al analizar el rendimiento de un plantel que empieza a conocerlo.
José Mourinho explicó que el primer tiempo le dejó mejores sensaciones que el segundo y lo atribuyó a los cambios obligados por la puesta a punto. «Me gustó más el primer que el segundo tiempo, no me sorprende. El primer tiempo es un equipo que llevamos ya trabajando, más conexión entre los jugadores, muy buen control del partido. Segundo tiempo, entra Vini, entra Bernardo, que tienen un par de días de entrenamiento, hemos cambiado de posición a Endrick, hemos perdido un poco la organización de juego», detalló.
Uno de los focos de la jornada fue el debut de Bernardo Silva, quien ingresó en el complemento con una preparación mínima. El técnico fue sincero sobre el estado del volante: «Bernardo es muy importante, pero el pobre es otro que ha tenido vacaciones. Le hace bien a la cabeza no hacer nada durante el período de vacaciones. Se ha presentado en una forma física bastante inferior y tiene que crecer, pero es un jugador tremendo que nos da salida de balón». La falta de ritmo del plantel, sin embargo, no inquieta a José Mourinho.
Vinicius, que acaba de renovar hasta 2032, también sumó minutos sin estar al ciento por ciento, algo que José Mourinho encuadró dentro de un proceso. En ese contexto, valoró la polivalencia de Cestero como recurso táctico: «Durante el partido entendí que le estaba faltando fuerza física, y meto a Cestero para dar un poco más de estabilidad. Es un jugador que hace tres o cuatro posiciones, y nosotros queremos una plantilla corta, 20 jugadores más los lesionados que tenemos por algún tiempo», argumentó.
El regreso de José Mourinho a la Casa Blanca se da tras dos temporadas sin títulos. Florentino Pérez, reelecto presidente tras vencer a Enrique Riquelme en las elecciones, apostó por el viejo conocido que ya había devuelto la competitividad al club en 2010. Para esta nueva etapa, la dirigencia invirtió cerca de 225 millones de euros en seis incorporaciones, entre las que se cuentan Marc Cucurella, Ibrahima Konaté, Yan Diomande y el propio Bernardo Silva, mientras que canteranos como Gonzalo García, César Palacios y Fran García dejaron unos 58,5 millones de euros en ventas.
Mano dura en Valdebebas
Con el plantel casi completo, José Mourinho ya impuso reglas disciplinarias que rompen con la flexibilidad anterior. La alimentación pasó a estar estrictamente supervisada: el nutricionista del club dejó de ser un asesor para convertirse en una autoridad cuyas indicaciones son obligatorias. Además, quien llegue tarde a un entrenamiento o a una reunión ya no recibirá una multa económica, sino que será apartado y deberá entrenar por separado en el gimnasio. Todas las sesiones de recuperación se centralizaron en la ciudad deportiva de Valdebebas, bajo control directo del cuerpo médico.
Sobre lo que viene, el portugués puso la mira en los próximos amistosos y les envió un mensaje de calma a los que todavía no están a punto: «No esperaba que tomara el balón 50 metros e hiciera gol, es un proceso. El miércoles estarán mejor que hoy, y el domingo todavía mejor», cerró.

