Jon Rahm desandará en 2027 el camino emprendido a finales de 2023, cuando hizo saltar los engranajes del golf tradicional con su fichaje por el LIV a razón de un fijo situado entre los 300 y los 500 millones de dólares por diversas fuentes. Al ecosistema que le vio partir con una mezcla de asombro y reproche por lo que había predicado hasta entonces retornará la próxima temporada, según lo afirmado por sus abogados este miércoles durante la vista de su caso en el tribunal de quiebras de Nueva Jersey que maneja la bancarrota a la que tuvo que acogerse la superliga con la salida del capital saudí.
En una frase recogida por The Athletic, la defensa de Jon, encabezada por John Beck, especialista en casos de insolvencias y quiebras, ha asegurado al juez lo siguiente: “Mr. Rahm ha revisado independientemente los términos propuestos por LIV 2.0 y ha determinado que estos son inaceptables para él y que no seguirá participando en el circuito en adelante”. Además ha delineado un plan en el que trabajan ambas partes para separar formalmente sus caminos antes del día 15 de este mes. Unas afirmaciones que confirman la salida del vasco del circuito que le firmó uno de los mayores contratos de la historia del deporte profesional, ahora intentando tapar la hemorragia dejada por el PIF.
Según las cuentas presentadas al juez Michael B. Kaplan, el negocio cuenta con activos por valor de entre 100 y 500 millones de dólares y una deuda que podría alcanzar los 1.000 millones, repartida entre más de 1.000 acreedores. Entre ellos figura el propio Rahm, el principal, al que le deben unos siete millones y medio, y otras estrellas como DeChambeau, Dustin Johnson o Cam Smith. Como era de esperar, las fichas de dominó van cayendo. En la vista del martes Kaplan anunciaba a Sergio García, cuya defensa había solicitado que se clarificara la postura del tribunal respecto a su contrato, que quedaba liberado de él porque no se cumplen las circunstancias en las que lo firmó y este miércoles, antes del Open de España el propio Sergio explicaba que quedan flecos legales por resolver, pero que tiene libertad para negociar con otros circuitos y patrocinadores.
Si este ejemplo lo siguen otros, cosa que es de esperar, podría suponer una herida mortal para el LIV cuando parecía que cogía aire con el compromiso con BC Partners oficializado horas antes de que se conociera el bombazo de Rahm. El fondo de inversión radicado en Londres ponía negro sobre blanco su promesa de financiar con cerca de 300 millones un nuevo modelo para la superliga que daría parte de la propiedad a los jugadores y reduciría sensiblemente tanto su tamaño como su estructura de premios económicos (de paso reconocía el jugoso negocio que pueden suponer las deducciones fiscales asociadas a las pérdidas que absorbería entrando en este producto).
Pero un requisito indispensable planteado por este nuevo mecenas es que haya una cantidad de jugadores que estén dispuestos a permanecer suficiente como para hacer viable la competición. En caso contrario el modelo estaría agotado y se entraría en terreno legal aún más pantanoso. Del capítulo 11 de la ley de quiebras estadounidense se pasaría al 7, que básicamente pasa por liquidar todos los activos y repartir lo recaudado entre los acreedores. Una disolución completa.
Un balance cuestionable
A falta de noticias sobre qué dirección tomará de ahora en adelante la carrera de Jon Rahm, que pasa esencialmente por volver al circuito europeo o al PGA si es capaz de llegar a algún tipo de acuerdo (si no tendría que servir un año de suspensión desde la fecha de su último torneo en el LIV, es decir desde el 23 de agosto de este año, y ganarse la tarjeta a través de la Race to Dubai), el balance que dejan sus tres años en el experimento arroja pocas conclusiones contundentes.
Ha ganado cuatro torneos individualmente y Legion XIII, la tropa que comandaba en ese formato de franquicias del que se quiso hacer bandera, otros 12. Se ha adjudicado la clasificación anual en todas y cada una de las temporadas. En cambio no ha sido lo que se espera de él en los grandes. En 11 apariciones (se perdió el US Open de 2024 por un inoportuno corte infectado en un pie) ha sido cuatro veces top-10, pero apenas en un par ha dado la sensación real de estar para ganar.
Tan justo es decir que el LIV no le ha sentado especialmente bien a su preparación para los grandes como que ha atravesado diversas circunstancias que no han ayudado. Principalmente esos problemas de swing durante la mayor parte de 2024 y 205. Este año, cuando parecía que había conseguido poner todo en orden, en medio de la incertidumbre sobre el futuro del LIV y con un cuarto hijo en camino, firmó la peor actuación de su carrera profesional en Wentworth. Tocó fondo y ahora es libre para remontar el vuelo allá donde le plazca o donde le dejen.
Noticias relacionadas
¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí.
¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

