¡Jugadores, …… a ver si ponen huevos, que no juegan con nadie!”, cantaron los hinchas de San Lorenzo más de una vez en la tarde en la que les salió todo mal. Doblemente injusto el cantito porque los jugadores propios sí pusieron coraje, ganas y entrega, y los rivales, lejos de ser nadie, tuvieron juego y personalidad para quedarse con una victoria clara y merecida.
Lo que les faltó a los locales fue solidez defensiva para frenar a los contrarios, alguna idea para acercarse seguido con peligro hasta Galíndez, y precisión en las pocas veces que lograron arrimarse. También les faltó inteligencia para manejarse en el medio de la tormenta, y por eso el arquero Orlando Gill fue expulsado por un cabezazo a Blondel, en un tumulto tras el segundo gol, y dejó a su equipo con diez cuando faltaba más de media hora de juego.
Sobre el final de un primer tiempo en el que no había pasado demasiado, aunque el visitante mostraba mejor manejo de la pelota, llegó la apertura del marcador: centro de Carrizo, cabezazo de Bisanz, despeje corto de Gill y arremetida de Jordy Caicedo, quien impulsó la pelota a la red con una patada descendente, una plancha a la manera de Mario Kempes en el Mundial ’78. ¿Podrían haber cobrado plancha? Sí, en caso de ponerse muy rigurosos los del VAR, pero ni los jugadores de San Lorenzo protestaron.
En el arranque del segundo tiempo Huracán, que lejos de conformarse con la ventaja fue por más, marcó el segundo en una buena jugada colectiva que tuvo sus puntos culminantes en un pase filtrado de Kalinger y el remate cruzado de Caicedo.
El ecuatoriano saltó los carteles publicitarios y puso sus manos en las orejas a la manera del “Topo” Gigio en el festejo. Reaccionaron en masa los jugadores de San Lorenzo, y en el medio de los remolinos se vio claramente que Gill le aplicaba un cabezazo a Blondel, quien cayó al piso desplomado como si hubiese recibido un trompazo de Tyson. El árbitro le sacó la tarjeta amarilla a Caicedo y, después de espiar la pantallita alertado por el VAR, le mostró la roja al arquero.
El DT de Huracán, Diego Martínez, reemplazó enseguida a Caicedo por Pussetto para evitar males mayores, y el visitante lo tuvo todo a favor para redondear la goleada ante un rival tambaleante . Bisanz metió un tiro en el travesaño, más tarde hizo lucir a Devecchi con otro disparo de media distancia, y desperdició una oportunidad clarísima cuando quedó pie a mano con el arquero y el control se le fue largo.
Pussetto también se anotó en la lista de “malogradores” de gol, y por eso la victoria del Globo fue por solo dos tantos de diferencia.
En el otro lado, pese a la desventaja numérica, Rodríguez Pagano y Cuello intentaron mucho, pero no tuvieron compañía y generaron muy poquito. Los números dicen que Huracán no le ganaba a San Lorenzo en el Gasómetro desde el 2001, pero también marcan que el Globo lleva ocho clásicos consecutivos sin derrotas. Y las tablas marcan el presente de uno y otro: San Lorenzo tiene sólo tres puntos en el grupo A y Huracán sumó siete unidades en el B. Hay fiesta en Patricios.

