Esperó y ahí tiene la recompensa. James Harden se ha mantenido en el mercado veraniego en un segundo plano con Cleveland Cavaliers aguardando que la franquicia acometiera otras operaciones para mejorar la plantilla. Esa labor de buen soldado ha desembocado en que a mediados de agosto, casi encarando la preparación de la pretemporada, las dos partes hayan acordado la renovación que tenían pendiente.
ESPN informa de que serán 97 millones de dólares los que se embolsará Harden, que la próxima semana cumplirá 37 años. Firmará por tres temporadas. Se guardan en el acuerdo, además, dos esencias: un trade kicker si es traspasado y una player option para el último de los cursos. Con esto se confirma que continuará la pareja de bases que formó con Donovan Mitchell y que les aupó a las finales de la Conferencia Este la pasada campaña.
Harden se echó a un lado a principios del mes de julio, sin firmar la extensión que se había apalabrado, para ver con cuántos millones se contaría en los Cavs para su contrato. Así hacía un gesto hacia una posible rebaja de caché mientras, por otro lado, se abría hueco para otros movimientos que se consideraban necesarios. El principal era el regreso del hijo pródigo, LeBron James, aunque finalmente no se dio.
Precisamente Bron y Harden son los únicos en tener un contrato de noventa o más millones brutos garantizados rebasando la barrera de los 37 años. El escolta nacido en Los Ángeles se va a asegurar 511 millones a lo largo de su trayectoria profesional, uno de los cuatro que la NBA haya visto superar los quinientos en toda su historia (Curry, Durant y los dos que se mentaban al principio del párrafo).
Cleveland necesitará, de todas formas, hacer algún ajuste más para que el dinero de Harden, al menos el primer año, quepa dentro de los estándares de la franquicia. Presumiblemente liberarse y alargar en el tiempo el dinero del alero Cam Whitmore, que acaba de aterrizar desde los Wizards en un traspaso a cinco bandas. Más fichas a mover para adaptar a otro jugador que se considera clave, Harden, en el plantel.
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Han sido semanas movidas para los de Ohio después de que LeBron les diera calabazas y prefiriera el proyecto de los 76ers. Nada más ocurrir aquello se firmó a Mario Hezonja directo desde el Real Madrid, no sin drama por la cláusula de rescisión. Ya se había renovado a Mitchell con una extensión de veterano de 273 millones, pero faltaban más instrumentos para hacer que la orquesta fuera fastuosa. Se sacó de la ecuación a Dennis Schröder, que se va a los Hornets, y se trabajó duro adquirir a Peyton Watson, al que se veía desde fuera de los Nuggets como un refuerzo de lujo. Dos traspasos trazados con calma y momento para que Harden acordara lo suyo. Atkinson cuenta con munición.
James Harden, base-escolta, cumplirá en la próxima su 18ª temporada en la NBA. De la cual fue subcampeón en 2012 con el primer equipo que confió en él, Oklahoma City Thunder. Saltó a los Rockets para ser el principal jugador y marcó época, por juego y números, hasta ser incluso el MVP de la Temporada en 2018. Después, vaivenes: probó en Nets, Sixers y Clippers antes de ser cambiado a los Cavaliers. Once veces en el All-Star, ocho en los mejores quintetos y tres años como máximo anotador de la fase regular. Además de ello es campeón mundial y olímpico. En invierno cambió L.A. por Cleveland para buscar el ansiado Anillo, trabajando codo a codo con Donovan Mitchell; 20,5 puntos, con un 43% en triples, más 7,7 asistencias y 4,8 rebotes en 26 partidos para empezar, terminando los playoffs siendo sólo derrotados (aunque 4-0) por los Knicks que se proclamarían campeones en el mes de junio. El asalto al trono sigue para los Cavaliers y el incansable Harden.
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