A solo unos metros de casa, en la revolucionaria academia que ayudó (literalmente) a construir y que codirige con su “viejo entrenador”, como él define a Antonio Martínez Cascales, Juan Carlos Ferrero (Ontinyent, 46 años) recibe a AS para hablar, entre otras cosas, de las vivencias y reflexiones que desgrana en el libro que acaba de publicar, Mentalidad ganadora (Editorial Planeta). Inevitablemente, surge el tema de su ruptura con Carlos Alcaraz, que le ha ido doliendo cada vez menos con el paso del tiempo, y de lo que le gustaría hacer en un futuro más o menos inmediato: entrenar a un jugador consagrado, que podría ser, por qué no, Jannik Sinner. El ex número uno del mundo y campeón de Roland Garros como tenista tampoco cierra la puerta a convertirse en capitán del equipo español de la Copa Davis, ahora que David Ferrer ha decidido abandonar el cargo al final de esta temporada. Mientras posa para las fotos, no puede evitar aleccionar a una niña que practica en una de las pistas del complejo de Villena. Lo lleva dentro: el deporte de la raqueta le apasiona.
¿Pesaban mucho aquellas carretillas con ladrillos cuando era un niño aquí?
Pues no, no mucho. Había mucha ilusión y muchas ganas de tener algo propio, y lo hicimos con mucha alegría. Fue una forma también de conocer otro oficio, duro y difícil, y la verdad es que fue divertido.
Imagino que, después de tantos años, estará orgulloso de todo lo que han construido en la academia.
Sí, por supuesto. Creo que la idea inicial no era tener algo tan grande, sino disponer de una academia en condiciones para poder entrenar. Al estar jugando en el circuito, teníamos muchas necesidades que hemos podido cubrir aquí y hemos podido entrenar muy bien. Pero todo ha sido mucho más grande de lo que pensábamos. Estoy muy contento de cómo funciona la academia, de hasta dónde hemos llegado y de tener muchas ganas de seguir contando con un lugar donde los chavales puedan intentar llegar a ser profesionales.
Lo cuenta en el libro, pero era una apuesta insólita en aquella época y no era fácil tomar esa decisión.
Sí, en aquella época, tanto en Estados Unidos como en España, todo estaba mucho más concentrado en Barcelona. Si no tomabas ese camino, era muy difícil llegar a ser profesional. Nosotros decidimos quedarnos aquí. En el libro explico por qué. Al final, pesó más la posibilidad de estar cerca de la familia y del entrenador con el que empiezas a trabajar cuando tienes diez años.
Hay dos conceptos de los que habla mucho en el libro: la victoria y la derrota. Sobre el primero, ¿cómo llevaba, siendo tan joven, ese hambre de ganar siempre, la adrenalina?
Muy bien. Creo que, cuando uno tiene ese gen competitivo desde muy pequeño, es algo que se va desarrollando dentro de ti y que ves de una forma natural. Al final, es lo que te lleva a querer ser mejor, a querer mejorar, crecer y evolucionar; lo que te lleva a intentar ser mejor que los demás y a hacer las cosas mejor que ellos para ser un poco diferente. Siempre he sido supercompetitivo, con mucha hambre y muchas ganas.
¿Era competitivo, y sigue siéndolo, también en la vida, o solamente en el deporte?
En la vida no creo que todo sea una competición, pero el deporte sí me ha enseñado a mantener un orden y una disciplina que me sirven para todo. En ese sentido, el deporte siempre me ha ayudado a trasladar esa forma de trabajar a cualquier circunstancia que tenga por delante.
“Tenía mal perder y es una de las cosas de las que me arrepiento”
Las derrotas
En cuanto a la derrota, reconoce que tenía mal perder…
Sí, sí, sí. Lo puedo confirmar. Tenía mal perder y es una de las cosas de las que me arrepiento. Si pudiera cambiar ahora algunas de las cosas que hice durante mi carrera, una sería la forma de tomarme las derrotas. Creo que una o dos horas está bien, pero después hay que analizar lo ocurrido, volver a levantarse e intentar estar bien para entrenar de nuevo con normalidad. A mí me costaba. Incluso dos o tres días después todavía me resultaba difícil entrenar con normalidad, porque seguía pensando en todas las cosas que había hecho. En ese sentido, lo habría cambiado.
Habla de varias derrotas, pero no sé si se quedaría con alguna especialmente dolorosa, de esas que se le han quedado clavadas incluso cuando era niño.
La final del Masters contra Lleyton Hewitt fue una de las más difíciles. Uno nunca sabe cuándo va a volver a disputar la final de la Copa de Maestros, que es uno de los torneos más difíciles del año, porque desde la primera ronda estás jugando contra los mejores jugadores de la temporada, que, en teoría, son los que están más en forma. Por eso, llegar a la final y tener una oportunidad tan cercana de ganar, para después dejarla escapar, fue doloroso.
Dice que ese torneo le gusta especialmente. ¿Por qué?
Bueno, creo que es un premio a la constancia, a haber estado jugando bien durante todo el año. Es un torneo muy diferente, en el que solo participan ocho jugadores, a los que no te encuentras a todos juntos durante el resto de la temporada. Es un torneo en el que se cuida muy bien a los jugadores, las condiciones son muy buenas, el ambiente es muy especial y eres consciente de lo complicado que resulta ganarlo. Por todo eso, siempre es bonito jugar allí.
Espera un momento. Miguel! (Ferrero le pide a un jardinero que deje de pasar el cortacésped) ¡Voy, voy! le contestan.
Relata también en algún momento las manías que tenía. No eran demasiadas, pero sí algunas. Tenía una parecida a la de Nadal con las duchas. ¿Desde ese punto de vista, usted era una de las personas que mejor entendía a Rafa?
Bueno, eso es algo muy personal. Creo que, al final, cada uno tiene que hacer lo que le haga sentirse bien dentro de la pista. Rafa también ha dicho que muchas veces se ha visto y que le parece un poco exagerado. Hay que intentar que tampoco sea una barbaridad, porque, si necesitas tantas cosas para jugar bien, resulta complicado. Pero bueno, creo que todos los jugadores tenemos algunas manías. Forman parte de una rutina diaria que te ayuda a tener la cabeza tranquila y a pensar que todo va a salir bien.
“Siempre he dicho que he tenido mucha suerte: primero, por la familia que he tenido y, segundo, por la persona que he encontrado para liderar mi carrera”
Toni Cascales
Dedica varias partes del libro a Toni (Antonio Martínez Cascales, su entrenador y fundador de la JC Ferrero Tennis Academy), que evidentemente es una figura clave para usted. ¿Podría definir en pocas palabras qué ha significado en su vida?
Bueno, ha sido la persona de confianza. Obviamente, poniendo a la familia en primer lugar, porque son quienes hacen un esfuerzo enorme, sobre todo cuando uno es más joven. Cuando eres joven, que tu familia deje un poco de lado sus propias cosas para hacer ese esfuerzo, llevarte a todos los torneos y recorrer todos esos kilómetros sin esperar realmente nada a cambio es muy importante. Y después, encontrar una estructura de equipo que se vuelque en ti y esté ahí para cualquier cosa que necesites no es fácil. Por eso siempre he dicho que he tenido mucha suerte: primero, por la familia que he tenido y, segundo, por la persona que he encontrado para liderar mi carrera, tanto en las decisiones deportivas como en las que no lo son. A día de hoy tenemos una academia en común y llevamos treinta años con ella. La gente puede imaginarse lo que significa eso para mí.
Su figura es curiosa, porque era un poco de todo: pedagogo, entrenador… ¿Era como un padre para usted?
Bueno, eso no me gusta decirlo porque, obviamente, la figura de los padres es la figura de los padres. Pero sí, siempre ha sido una persona que me ha hecho pensar más allá, en las cosas que podían ser muy buenas, y prácticamente ha acertado en casi todo.
Hay otra cosa que llama la atención. Cuando cuenta cómo viajaban juntos al principio la ATP les ayudaba a desenvolverse por el circuito; recuerda un poco a lo que ocurre ahora con Rafa Jódar y su padre. ¿Ve algún paralelismo?
No sé. Al final, supongo que la inexperiencia te hace ser novato y tener que experimentar cosas nuevas, y supongo que a ellos les estará pasando lo mismo. Es un año muy nuevo para ellos, con experiencias superbonitas y motivadoras al cien por cien, igual que lo fue para nosotros cuando vivimos esa etapa por primera vez.
“Es un año muy nuevo para ellos, con experiencias superbonitas y motivadoras al cien por cien, igual que lo fue para nosotros”
Jódar y su padre
Pero también es difícil pasar de jugar en un entorno cercano a viajar por todo el mundo.
Es complicado, aunque yo lo veo como algo motivador e ilusionante. Al final, estás cumpliendo uno de tus sueños desde que eres joven, algo que llevas tiempo buscando. Cuando tienes quince, dieciséis o diecisiete años, quieres dar ese salto al profesionalismo y empezar a jugar el circuito. Cuando llega el momento, todo se complica, porque los partidos son mucho más difíciles y el nivel sube. Quizá, cuando tienes catorce, quince o dieciséis años, estás más acostumbrado a ganar. Pero, obviamente, la ilusión y las ganas pueden con todo.
Lo que usted no tenía entonces, y ellos sí tienen ahora, como también le ocurrió a Carlos Alcaraz, es tanta exposición en las redes sociales y en los medios. ¿Cómo ha visto esa evolución?
Bueno, ahora creo que se llega a todas partes mucho más rápido. Para muchas cosas es muy bueno y para otras, quizá no tanto. Al final, la privacidad se resiente un poco cuando eres tan famoso en todas partes. Cada uno vive su época al máximo y de la mejor manera posible. En aquella época no pensábamos que esto pudiera llegar a ser lo que es hoy. Ahora miras atrás y piensas: ‘Ostras, qué anticuados estábamos’. Creo que en cada época hay que vivir al máximo e intentar hacer las cosas lo mejor posible en todo momento. Hoy tenemos lo que tenemos y, como ya he dicho, en algunas cosas funciona muy bien y es muy positivo, mientras que en otras no lo es tanto.
¿Cree que es una tendencia imparable o que el deporte y los deportistas empiezan a darse cuenta de que quizá habría que rebajar un poco esa exposición y volver a la esencia?
Cada uno tiene que decidir. Al final, no podemos decir que antes estábamos mucho mejor que ahora ni que los de ahora están peor. Como ya he dicho, hay cosas buenas y otras malas. Hay que intentar quedarse con lo que más te convenga de cada ámbito. Ya sabemos que las redes sociales, si no se utilizan de forma moderada, pueden ser peligrosas. Pero, de cara a la exposición de tu trabajo, a los logros que consigues y a los patrocinadores, llegas mucho más lejos y tienes mucho más recorrido que antes. Eso es lógico y evidente.
“Ya sabemos que, si no se utilizan de forma moderada, pueden ser peligrosas”
Redes sociales
Siguiendo con el libro, hay un momento duro que cuenta en el capítulo sobre la muerte de su madre (Juan Carlos tenía solo 16 años). ¿Considera que aquello le frenó un poco al principio o, por el contrario, le ayudó la motivación de dedicarle sus éxitos?
No sabría decirlo. Es difícil imaginar una respuesta así. Nunca lo he pensado, la verdad. Al final, son cosas que pasan y que no se pueden controlar. Uno lo lleva lo mejor que puede, teniendo en cuenta que necesita un tiempo para recuperarse. No creo que el tiempo que me tomé hiciera que mi carrera fuera mejor o peor en el futuro. Obviamente, es un tiempo que necesitas, como si fuera una lesión. No piensas que una lesión de dos o tres meses vaya a hacer que tu carrera sea peor. Nunca me he parado a pensar si en el futuro habría sido mejor o peor. Fue algo que pasó y lo llevé lo mejor que pude.
¿Pero pensaba en ella siempre durante los partidos?
Creo que eso es lógico. No creo que sea algo que haya que explicar mucho a la gente. Cae por su propio peso.
“No creo que el tiempo que me tomé hiciera que mi carrera fuera mejor o peor en el futuro”
La muerte de su madre
También habla de la Copa Davis, una competición que le marcó mucho, que le gustaba especialmente y en la que vivió aquel momento de gloria. Además, le ofrecieron ser capitán. ¿Es una oportunidad que sigue ahí para el futuro, cuando su amigo David Ferrer deje el cargo (justo después de esta entrevista, el alicantino anunció que lo hará este año después de la Final 8 de Bolonia)?
La Copa Davis es algo que siempre me ha gustado mucho. A los que tenemos ese gen competitivo nos encanta jugar este tipo de competiciones. Nos exigen muchísimo y nos aportan mucho de cara al futuro, porque nos dan experiencias en partidos complicados en los que hay que estar mentalmente muy fuertes para poder superarlos. De cara a la competición individual, también te ayudan mucho. En cuanto a lo de ser capitán, creo que esa posibilidad sigue ahí. Todavía tengo una edad a la que, en un año o en el futuro, puede estar a la vuelta de la esquina. De momento, está en el aire.
¿Ha hablado alguna vez con Ferrer sobre cómo está siendo para él la experiencia de ser capitán?
Con David tengo muy buena relación. Al igual que yo, él siente los colores. Ha jugado la competición y sabe lo que se siente. Al final, ser capitán es una de las cosas que, si le preguntas a cualquier jugador, te dirá que le encantaría hacer y que estaría encantado de vivir. Está haciendo su trabajo lo mejor que puede y está contento de estar disfrutando de la experiencia.
“En cuanto a lo de ser capitán, creo que esa posibilidad sigue ahí”
Copa Davis
Además, ahora existe la posibilidad de reeditar los éxitos en la competición.
Sí, por supuesto. Creo que este año hay muy buen equipo y que todos tienen ganas. Tanto Carlos como Rafa son dos jugadores que nunca han ganado la Davis. Incluso Davidovich, que puede entrar; Pedrito y Marcel… Creo que esa motivación puede darles un plus.
Empezó como entrenador con Alexander Zverev y en el libro desmiente todo lo que se dijo sobre los problemas que hubo entre ustedes. ¿Cómo fue aquella etapa y qué relación mantienen ahora?
Para mí fue una toma de contacto muy buena de cara a ser entrenador en el futuro. Creo que también lo cogí muy joven. A veces tomas decisiones y, con la madurez, te das cuenta de que podrías haberlas tomado de otra manera. No me refiero solamente a mí. Al final, fue una cuestión de que no entendíamos el profesionalismo de la misma forma. Él lo entendía de una manera por sus raíces, sus costumbres y su forma de ser, y yo lo entendía de otra. Se decidió que no siguiéramos y ya está. Después siempre me he llevado muy bien con él. Este año, por ejemplo, cuando ganó en Roland Garros le escribí. Durante todos los torneos y partidos que Carlos ha jugado contra él nunca ha habido ningún problema.
“Siempre me he llevado muy bien con él y me he alegrado mucho de sus éxitos”
Zverev
¿Se ha alegrado especialmente por él este año?
Sí, me he alegrado porque creo que es un jugador que lo ha buscado mucho. Siempre ha estado a las puertas de conseguirlo. Ya entonces, en el US Open, contra Dominic Thiem, tuvo una oportunidad muy cercana que se le escapó. Entrena muchísimo, es muy profesional y lo ha ido buscando. Por eso, lo que se diga ahora de que lo ha ganado porque no estaban los demás es una circunstancia. Las lesiones nunca sabes cuándo van a llegar. Si ganas un torneo cuando al otro le toca estar lesionado, creo que no hay que quitarte mérito por ello. Además, es un jugador que ha competido contra ellos de tú a tú. No es un jugador al que hayan ganado constantemente por palizas.
Nadal es una referencia constante en su libro, como ejemplo. A pesar de que ustedes decían que había que rebajar un poco las comparaciones con Carlos, ¿alguna vez utilizaban a Rafa como ejemplo para trabajar con él?
Sí, Rafa siempre ha sido un ejemplo, no solo para Carlos, sino para todos nosotros. Ves ese afán de superación, de lucha, de entrega y de no rendirse nunca. Todos esos valores que tiene un deportista como él se pueden trasladar a otros jugadores que están creciendo. En ese aspecto, uno de los ejemplos que Carlos debía seguir en todo momento era Rafa. Las comparaciones no podíamos controlarlas. Sabíamos que estaban ahí y eran un motivo de orgullo absoluto. Nosotros intentábamos rebajar un poco la presión para que Carlos se sintiera lo mejor posible y pudiera escribir su propio camino. Estar comparándolo constantemente con uno de los más grandes de la historia complica las cosas. La gente decía que si iba a ganar más Grand Slams que Rafa, cuando Carlos estaba empezando y no había ganado ninguno. Lo veías muy lejano y era como una piedra pesada de llevar.
“Rafa siempre ha sido un ejemplo, no solo para Carlos, sino para todos nosotros”
Nadal
¿Se hacía raro al principio enfrentarse a Rafa cuando Carlos tenía que jugar contra él?
No. Era motivador, ilusionante y, sobre todo, un aprendizaje absoluto. Los primeros partidos fueron difíciles. Bueno, más que difíciles, esperábamos que Rafa le pasara por encima. A partir de ahí, Carlos fue creyendo poco a poco que podía jugar de tú a tú con él, a medida que también elevaba su nivel. Y no solo con Rafa, sino con los mejores.
Le voy a plantear una pregunta hipotética, pensando en lo que podría haber pasado. Por su manera de ser, por todo lo que habla de disciplina, de orden y de una forma de trabajar un poco espartana, usted habría podido entrenar perfectamente a Rafa. ¿Lo cree así?
No lo sé. Eso tendrías que preguntárselo a él. Obviamente, por trabajo y disciplina no habría sido. Creo que Rafa ha sido una persona muy disciplinada; siempre lo ha dicho él, al igual que su tío. Que hubiéramos encajado hasta el final es algo que nunca se sabe hasta que lo pruebas. Yo creo que sí, pero, por favor, no quiero que salga un titular diciendo que habría encajado muy bien con Rafa, porque nunca se sabe.
“Yo creo que sí, pero, por favor, no quiero que salga un titular diciendo que habría encajado muy bien con Rafa”
Haber entrenado a Nadal
Volviendo a Carlos, usted insistía desde el principio en la importancia de la disciplina. Hubo un año en el que dijo en las ATP Finals de Turín que tenía que ser profesional durante todo el año, no solo durante unos meses. ¿Le costó inculcarle esa idea?
No. Creo que desde el principio entendió que tenía que ser disciplinado y que debía haber un orden en los entrenamientos. Él mismo entendía muy bien que, al final, el año muchas veces se hace largo y cuesta mantenerse fresco al cien por cien durante toda la temporada. Entonces, sí que es verdad que en algún momento le ha costado un poquito más llegar fresco, y por eso se dijo lo que se dijo. Creo que ha ido aprendiendo y cada vez ha estado mejor. El año pasado ya estuvo muy cerca de jugar muy bien en Turín. Bueno, jugar muy bien no, porque jugó muy bien, pero estuvo cerca de ganar. Y él lo sabe. Lo que pasa es que a estos jugadores, que juegan tantos partidos, les cuesta un poco llegar al final del curso. Pero él ha ido entendiendo cada vez mejor todo eso y creo que ahora lo lleva muy bien.
El ha hablado mucho de disfrutar. ¿Encajaba usted esa idea en su plan de trabajo?
Bueno, yo me fui adaptando cada vez más a él. Creo que, al final, es importante que el entrenador se adapte al jugador que tiene. Obviamente, como he dicho muchas veces, intentaba hacerle entender cuál era la mejor manera de hacer cada cosa en cada momento.
¿Qué es lo que más le ha dolido de su ruptura con él?
No quiero entrar mucho por ahí, porque sería recordar otra vez todo lo mismo. Al final, cada uno tiene su opinión. Creo que Carlos no ha vuelto a decir nunca nada de que le haya dolido. Por mi parte, obviamente, el dolor estaba ahí porque teníamos una relación muy buena, creo que los resultados estaban siendo muy buenos y, al final, una ruptura así siempre duele. Yo necesité un tiempo para volver a colocar todo en su sitio y ya está. Al final, el tiempo lo cura todo. En ese sentido, hoy en día estoy muy bien.
“Carlos no ha vuelto a decir nunca nada de que le haya dolido. Por mi parte, obviamente, el dolor estaba ahí”
Ruptura con Alcaraz
De todas formas, en el libro habla de él con muchísimo cariño en todo momento.
Por supuesto, por supuesto.
Con lo cual, se infiere…
Es que el hecho de que haya habido una ruptura no significa que tengas que hablar mal del otro. Al final, cuando se acaba algo, es porque hay personas que no opinan lo mismo sobre determinadas cuestiones. A partir de ahí, hay que respetar las decisiones de todo el mundo y ya está. No hay por qué hablar mal. Yo siempre diré que ha sido una aventura impresionante. Hemos tenido la suerte de encontrarnos por el camino y de que cada uno diera la mejor versión de sí mismo. Sabíamos que Carlos tenía una materia prima inigualable, diría yo. Nuestro trabajo consistió en guiarlo, guiarlo y guiarlo, y en darle orden para que sacara todo su tenis. Todo el equipo y yo mismo hemos tenido la suerte de vivir esa experiencia. Ahora tienen esa suerte quienes están cerca de él.
“Yo siempre diré que ha sido una aventura impresionante”
La época con Alcaraz
Además, tarde o temprano, si usted vuelve al circuito, volverá a encontrarse con él…
Sí, por supuesto. Todo llegará. Creo que este año tenía que ser así, que hubiera un poquito de separación. A partir de ahí, cuando nos veamos en el circuito, si es que llega a suceder, se verá cómo todo está perfecto.
Hablando de eso, en el libro comenta qué le gustaría hacer en el futuro. Habla de incorporarse quizá a un proyecto más consolidado, en el que no tenga que construirlo todo usted desde el principio.
La inversión que tienes que hacer con un chaval muy joven es muy grande. Creo que ya he tenido esa experiencia y, si vuelvo, habrá que estudiar las posibilidades. Si te llega otra vez un chico de dieciséis o diecisiete años con un potencial muy bueno y ves posibilidades, quizá vuelvas a motivarte. Nunca se sabe. Pero creo que ahora mismo me decanto un poquito más por un jugador ya formado, que esté en el circuito y que sepa muy bien lo que quiere.
¿Le gustaría ser entrenador o también formar parte de un equipo, por ejemplo, como asesor?
Yo creo que ahora mismo soy más entrenador. Creo que me gusta más. El hecho de haber jugado te hace querer seguir conectado y sentir como si estuvieras jugando tú también, notar todo lo que nota tu jugador y ver esa mejoría. Como asesor, no he tenido la oportunidad ni la experiencia de haberlo hecho. Igual lo hago y me gusta, no lo sé. Pero, de momento, creo que encajo más como entrenador.
“Me decanto un poquito más por un jugador ya formado
Futuro en los banquillos
¿Le gusta más por el día a día, por todo lo que implica esa función?
Creo que ahora mismo encajo más como entrenador.
¿Y qué tal ha ido la experiencia con Ángel Ayora (fue ‘coach’ mental del golfista español)? ¿Le ha gustado mucho trabajar con él?
Muy bien. Ha sido una experiencia más. Creo que él también está creciendo; es muy joven todavía y tiene unas posibilidades muy grandes de llegar a ser muy bueno. Pero tiene que abrir las alas, crecer y recibir toda la ayuda que podamos darle para que lo consiga.
¿De dónde le viene ese interés o esa inquietud por la psicología?
Yo no hago tanto de psicólogo. Me veo más como alguien que guía al jugador para que compita de la mejor manera posible. Lo que lo motiva. En el tenis, un entrenador tiene que hacer un poco de todo. Creo que, al final, somos educadores, formadores y entrenadores y, a veces, si el chaval es joven, también psicólogos. Tienes que hacer un poco de todo. En ese aspecto, vas aprendiendo cada vez más que la faceta mental es superimportante en un deporte tan individual, en el que estás constantemente frente a otro jugador. Lo que pasa es que es un reto complicado porque ahora hay muchos estímulos alrededor de los chicos. Creo que hay que saber explicarse y ayudarles a gestionar las cosas, para que la persona que tienes al lado entienda bien lo que hay que intentar hacer para que las cosas salgan bien.
“Entiendo que la gente, sobre todo los españoles, pueda molestarse, en el sentido de que lo vea como si estuvieras yendo contra Carlos, pero espero que lo entiendan”
Entrenar a Sinner
Y tengo que preguntarle por Jannik Sinner. Se ha hablado de que podría ser una de las opciones que usted tuviera en el futuro, con el morbo que tendría eso por ser el gran rival de Alcaraz. ¿Cómo lo vería si ocurriera?
Sinner es un jugador espectacular. Creo que ya ha demostrado que, cuando está al cien por cien, es muy difícil de batir. Bien lo sabemos desde el lado de Carlos. Si sucede alguna vez en el futuro, ya he dicho que entiendo que la gente, sobre todo los españoles, pueda molestarse, en el sentido de que lo vea como si estuvieras yendo contra Carlos y contra lo que puede conseguir. Pero, al final, creo que yo también busco evolucionar como entrenador y, si te llega una oportunidad de ese calibre, creo que la gente debería entenderlo. En ningún momento voy a ir contra nadie, y menos contra Carlos. Pero, tanto si la oportunidad llega con Sinner como con otro jugador, va a ocurrir que estarás en contra de alguien. Espero que la gente lo pueda entender.
Volviendo a la academia, ¿le haría ilusión volver a formar aquí a un gran jugador?
Eso siempre haría ilusión, por supuesto. Creo que es algo que ya ha pasado y que será muy difícil repetir, seguro. Pero nunca se sabe. Al final, los jugadores vienen aquí constantemente y, si sale de aquí un gran jugador, estaríamos más que contentos.
De todas formas, tiene mucho mérito que de aquí saliera primero usted, que fue número uno, y después otro número uno como Carlos, además de otros jugadores de mucha calidad.
Sí, por suerte hemos estado aquí tanto yo como Carlos, que pasó gran parte de su formación en la academia. La academia es una de las punteras de todo el mundo. Creo que la metodología es muy buena y que la gente que trabaja aquí es muy cercana. Los jugadores se sienten muy bien entrenando aquí y, en el futuro, nunca se sabe lo que puede pasar.
“Siento un cariño muy especial por parte de la gente allá donde voy”
Reconocimiento
¿Cree que, dentro del panorama histórico del tenis español, usted ha recibido el reconocimiento que merecía?
Sí, yo creo que sí. Siento un cariño muy especial por parte de la gente allá donde voy. Obviamente, los jugadores que hemos vivido en la época de Rafa tenemos que entender que, cuando tienes una bestia así por delante, va a tener mucha más repercusión que quienes estamos por detrás. Y eso no nos tiene que hacer sentir mal. Nosotros hemos llegado hasta donde hemos llegado: los que hemos sido números uno, los que han sido números dos, como Álex Corretja o David Ferrer, y los que han sido números tres. Creo que, al final, somos suficientemente mayores para entender las cosas como vienen. Para mí, tener el cariño de la gente y que me recuerden como uno de los grandes del tenis español es suficiente.
“Formar parte de los más grandes de la historia es una suerte, no un problema”
Generación
De todas formas, tuvo que ser muy bonito haber pertenecido a aquella época.
Por supuesto. No me arrepiento en absoluto. Nunca he pensado en qué época me ha tocado vivir ni he deseado haber vivido en otra para conseguir más. Al contrario, siempre he pensado en la suerte que he tenido de poder jugar contra Sampras, contra Agassi, contra Kuerten, contra Rafa, contra Roger Federer y contra Novak Djokovic. Es una etapa muy especial. He podido enfrentarme a tantos números uno que, para mí, haber vivido todo eso es una suerte.
Le tocó vivir el final de una gran generación y el principio de otra…
Formar parte de los grandísimos de la historia es una suerte, no un problema. Absolutamente.
Noticias relacionadas
Tenis | Ferrero
“Los que dicen que no es ético que entrene a Sinner no piensan en mí”
Tenis
Ferrero: “Creo que Alcaraz y yo hemos vivido una historia muy bonita”
¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí.
¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí

