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Estudiantes siempre encuentra un jugador para ilusionarse. Ahora los focos estaban puestos en el interminable Guido Carrillo, en el regreso de Joaquín Correa, en la incorporación de Baltasar Rodríguez (recién arribado de Racing) y el aporte desequilibrante de Tiago Palacios, autor de un golazo para el 2-0. Antes pudo haber despertado ilusión los niveles de Edwuin Cetré, la aparición de Fabricio Pérez o la llegada desde Boca de Brian Aguirre. Sin embargo, la gran figura de la cancha en la goleada ante Gimnasia 4-0 fue Joaquín Tobio Burgos, un zurdo con clase que sufrió varias lesiones y contratiempos, pero que no tiene nada que envidiarle a los que aparecen por delante en la marquesina.
Este sábado, el chico que iba en bicicleta a entrenarse al Country de City Bell, convirtió el golazo para el 3-0, pero antes había aportado la jugada del desborde por la izquierda para el 1-0 de Mancuso y había sido víctima de la infracción de Steimbach que le valió la roja al rival, la acción donde el Pincha empezó a ganar el clásico. Y le tiró un caño de taco a Nacho Fernández, y de espalda, que hizo vibrar al estadio Uno. En una tarde con varios puntos altos, fue la gran figura de un historial que sigue ampliamente favorable al Pincha, ahora con 19 partidos de diferencia: Estudiantes ganó 70, Gimnasia 51 y empataron 72 veces.
DE ESPALDAS: el caño TOP de Joaquín Tobio Burgos en La Plata vs. Nacho Fernández. 🤯🔥
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— SportsCenter (@SC_ESPN) August 15, 2026
Tobio Burgos, delantero zurdo de 21 años, llegó a Estudiantes en 2023 desde Chascomús con edad de quinta división. Debutó en octubre de 2024 y anotándole un gol a Banfield, por la Liga Profesional. “Es un sueño cumplido. Debutar con gol y que todos vengan a abrazarme es de no creer. Mis compañeros me dieron mucha confianza y necesitábamos de una victoria como la de hoy”, dijo -feliz- aquella jornada. Era muy tenido en cuenta por Eduardo Domínguez, pero sufrió una fractura de pelvis que le puso un freno a su proyección. Con el Cacique también fue prioridad para afrontar varios desafíos, por más que el DT uruguayo contaba con futbolistas de experiencia o más desarrollados en la primera división. Ahora volvió con todo en una semana destacada, con el gol convertido ante el conjunto chileno por la Copa y una actuación consagratoria en el clásico.
Fue un retroceso para un Gimnasia que venía como candidato y pretendía quebrar una racha de 23 años sin festejos en la cancha de su eterno rival. Las dos expulsiones que condicionaron su rendimiento (Steimbach y Conti) fueron evitables, pero también es cierto que esta clase de partidos se ganan desde lo mental. Y en ese rubro también fue más fuerte Estudiantes.
Al Pincha le había caído incómodo el clásico sobre todo en medio de los cruces ante la Universidad Católica, por los octavos de final de la Copa Libertadores. En La Plata empató 1-1 y ahora definirá la serie el martes, en Chile. Por eso cada decisión del entrenador Medina no era sencilla.
Estudiantes salió con el cuchillo entre los dientes, con hambre de triunfo para revertir el presente y que le sirva de envión internacional. Y lo hizo con intérpretes ofensivos desde el sistema 4-2-3-1, con Alexis Castro de doble 5 de Piovi, por delante Baltasar Rodríguez (recién llegado de Racing), Tiago Palacios y Joaquín Tobio Burgos; y Gaich como centrodelantero. El “9″ fue la sorpresa en la formación del Cacique Medina, pero tenía que ver con que Carrillo está tocado y que Joaquín Correa (flamante refuerzo) está sin ritmo. A ese bloque se sumaban los laterales Mancuso y Benedetti, por derecha e izquierda respectivamente.
La primera postura del Lobo fue más cautelosa, con un sistema táctico 4-4-1-1 con un doble lateral derecho que no por eso debería resultar defensivo (Bautista Barros Schelotto y Steimbach), un triple 5 compuesto por Miramón, Max y Seoane; Nacho Fernández como mediapunta y Auzmendi como “9″.
Así las cosas, no sorprendió que la pelota fuera dominio del local, que tuvo una posesión 70-30 en porcentajes, pero Gimnasia empezó a conseguir algo de oxígeno con las infracciones ganadas por Ignacio Fernández. Nacho, un viejo lobo de varias batallas, explotó durante todo el certamen -además de mostrar un nivel muy mejorado ofensivamente con respecto a su última etapa en River- el “oficio” para saber jugar con el cuerpo incluso estando en inferioridad numérica. Así fabricó 5 faltas sólo en el primer tiempo. Y de la zurda de Nacho, un pase pinchado a la espalda de los centrales, llegó la primera chance clara con un derechazo cruzado de Agustín Auzmendi que Muslera mandó al córner.
Se notó la tensión en cada cruce, en cada pelota dividida. Yael Falcón Pérez amonestó correctamente a Miramón, Tiago Palacios y Benedetti, este último por una jugada marcada anteriormente de Nacho Fernández. Le había faltado una amarilla a Gaich por una entrada a Barros Schelotto en una presión alta, cuando apenas se jugaba el minuto. El clima estaba caldeado y no sorprendió que, a los 34 minutos, se vaya expulsado Steimbach por una plancha sobre Tobio Burgos. En principio, el juez le había mostrado una tarjeta amarilla, pero tras ser llamado por Héctor Paletta en el VAR y revisar la acción en el monitor, le mostró correctamente la roja al volante derecho.
Otra roja, en tres minutos
En el segundo tiempo Gimnasia se compró más problemas. En tres minutos (entre los 4 y los 7) Germán Conti se fue expulsado por doble amonestación: la primera por una mano que cortó un avance rival y la segunda por una infracción sobre Gaich en la que quiso cruzar la pelota pero le dio un puntazo al centrodelantero.
La única buena noticia para el Lobo era el juego de Nacho Fernández y que todavía perdía por un gol. Pero enseguida Tiago Palacios, con una corrida larga tras un pase de Gaich y un zurdazo al ángulo, puso el 2-0. El Cacique Medina aprovechó el festejo para refrescar piernas de cara a la revancha con Universidad Católica: ingresaron Meza por Benedetti, Joaquín Correa por Batasar Rodríguez y Carrillo por Gaich.
Estudiantes no se relajó con la ventaja: por el contrario, pisó el acelerador. Primero, el merecido festejo de Tobio Burgos luego de una gran definición (recibió un pase de Correa, se puso a correr para adelante y resolvió picando la pelota ante la salida de Insfrán) y llegó al 4-0 con el zurdazo de Alexis Castro al primer palo.
Lo mejor del partido
“Sabíamos que ellos se iban a desesperar, teníamos que hacer un partido largo. Estábamos bien. ¿La primera expulsión? Me metió tremendo patadón y vio la roja. Fue una semana redonda por mi primer gol en la Copa Libertadores y mi primer clásico. Voy a compartirlo con los referentes, que siempre me apoyaron, con todos mis compañeros. Y ahora vamos con todo para buscar ganar en Chile”, dijo Tobio Burgos tras el partido.
Estudiantes se regaló un gran triunfo en el clásico. Aprovechó las ventajas que le dio Gimnasia con las expulsiones, pero también puso de lo suyo para forzar los errores y desatar la fiesta de su gente: tiene varios valores para ilusionar a sus hinchas. Tobio Burgos ya no va al Country de City Bell en bicicleta, pero quien lo llevaba en auto últimamente, Mikel Amondarain, acaba de ser vendido a Bologna de Italia. Pero él no se quedará en el camino. Encontrará alguna forma de seguir acelerando para hacer jugar a Estudiantes. Y resolver en los mano a mano con clase.
Por Christian Leblebidjian
- Torneo Clausura 2026
- Joaquín Tobio Burgos
- Fútbol argentino
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