“¿Te paso al relevo?“. Así comenzó todo, con una inocente pregunta durante una marcha cicloturista. Pero el potenciómetro, como el algodón, no engaña. Los números eran impresionantes, y más para el chaval de 14 años que los estaba marcando como si nada. La cuestión, además, no iba dirigida a un cualquiera, sino a todo un campeón olímpico como Samuel Sánchez. Ahí, la amistad entre el asturiano y su paisano, Benjamín Noval (17 años, Pola de Laviana) abrió nuevos horizontes, un nuevo camino hacia el ámbito profesional. Unos años más tarde, en Montreal, el joven Benja hizo historia para el ciclismo español al conseguir el doblete mundial de contrarreloj y ruta. Lo suyo era cosa del destino.
“Nos empezamos a dar cuenta de su potencial cuando tenía 13 o 14 años. En una marcha cicloturista subíamos un puerto, yo iba a unos 6 vatios por kilo y se me puso al lado para preguntarme si me pasaba al relevo. Ahí le dije a su padre: ‘Este chaval va como un avión’”, detalla Samu para AS rememorando aquella anécdota, día en el que ya tuvo claro lo que podría conseguir Noval en el futuro. Por ello, en su Asturias natal y en la que todavía reside, Sánchez pulió este diamante en bruto en su MMR Academy con vistas a convertirlo en un futuro campeón.
“Es un ciclista de nueva generación, multidisciplinar y con una solvencia física innegable. Nosotros ya sabíamos que era de los mejores del mundo antes de rubricar sus dos arcoíris”, cuenta Samuel de las polivalentes capacidades de su pupilo, que sabe lo que es triunfar en carretera, mountain bike y ciclocross como muestran sus títulos de campeón de España. Aunque ser “un chaval muy tranquilo” esté entre sus principales virtudes, Sánchez rehúye de comparaciones: “Al público hay que pedirle calma, que vaya poco a poco y dejar que sea Benjamín Noval, sin hacer comparaciones con Pogacar, Vingegaard, Ayuso o Valverde”.
Lógicamente, toca “ser cautos”, aunque su doblete mundial júnior sólo lo consiguió antes que él un tal Evenepoel, una carta de presentación excepcional para el gran público. “Talento y cualidades tiene muchas. Tiene detalles de campeón que son extrapolables a cuando esté en el campo profesional. En vez de ser una carrera de tres horas será de cuatro y media, pero es cuestión de tiempo que el talento salga a relucir ahí arriba”.
Durante estos años de formación, aprendizaje y construcción de un futuro campeón, el trabajo siempre estuvo vinculado a la amistad que une a la familia Sánchez y la familia Noval, fórmula que ha resultado exitosa: “Tenemos una relación personal muy cercana. El padre de Benja y su madre son los padrinos de mi hijo pequeño, Unai. Los dos chicos nacieron el mismo año y son íntimos amigos”. En ese ambiente familiar, ambos se criaron juntos y compartieron pasión por la bicicleta y el fútbol, hasta que Benja se decantó por las dos ruedas y Unai por el balón. Sabia decisión.
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Su precocidad le ha hecho quemar etapas a la velocidad de la luz, y siendo únicamente júnior de segundo año pasará en 2027 al profesionalismo de la mano del Netcompany Ineos. Palabras mayores. Ahí estará perfectamente asesorado gracias a la experiencia de su padre, que compartió filas en el US Postal con Lance Armstrong y posteriormente con Alberto Contador, el referente de Benja: “La influencia de su padre se nota. Benja padre fue gregario de Contador, ganó el Tour de Francia con él y en su casa se respira ciclismo. Es lógico que su hijo le pregunte cómo era todo cuando él corría. Por eso Benjamín tiene ese tipo de admiración. Creo que a mí no me ve como el ciclista que fui, sino más bien como un amigo de la familia con el que va de vacaciones o come en casa. Me ve de frente, con total naturalidad”. Estrella a las puertas.
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