El deporte de las cuatro ruedas en España no entiende de límites, solo de podios. La Sala Samaranch del Consejo Superior de Deportes se vistió de gala para despedir por todo lo alto al potentísimo contingente del Team España antes de su asalto a los World Skate Games de Asunción (Paraguay), que se disputarán del 2 al 18 de octubre (aunque la acción arranca el día 1). La expedición española, una maquinaria perfecta compuesta por 143 deportistas y 42 técnicos, viaja con una meta tan ambiciosa como factible entre ceja y ceja: triturar el histórico botín de la edición anterior, donde España firmó una cosecha colosal de 49 medallas (19 oros, 8 platas y 22 bronces). “En lo deportivo no quiero meter presión a nadie, pero somos campeones del mundo en casi todas las disciplinas; vamos a traer un paquete lleno de medallas”, arrancaba con orgullo Carmelo Paniagua, presidente de la Real Federación Española de Patinaje.
Esa tremenda confianza presidencial se respira en un vestuario hambriento que no se conforma con las posiciones de plata. En el hockey línea, Laura López de Ochoa verbalizó a la perfección la espina clavada que arrastra el grupo y el hambre de revancha de esta delegación: “El núcleo es parecido, somos casi las mismas jugadoras y no nos queremos quedar a las puertas del oro como en Italia. Creo que debemos confiar en las nuevas incorporaciones y en nuestro juego”. Toda una declaración de intenciones para un deporte que, junto al hockey patines, lidera la mentalidad ganadora de la expedición.
El asfalto y el skate park de Asunción serán una incógnita total para las disciplinas más urbanas, un reto que despierta tanta incertidumbre como motivación en figuras como el skater Danny León: “Intento no pensarlo mucho y patinar como el día a día. Vamos a un sitio que no hemos ido nunca y un skate park nuevo depende de cómo te adaptes”. Una aventura en suelo paraguayo donde la capacidad de aclimatación rápida de los deportistas españoles será clave para lograr un gran botín.
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Pero los Mundiales también esconden la cara más amarga del deporte: las lesiones. La cruz de la moneda la protagonizó Macarena Pitto (patinaje artístico), baja de última hora: “Es una desgracia porque estos son nuestros Juegos Olímpicos y es un disgusto”. Una mezcla de lágrimas, ilusión y ambición bendecida por José Manuel Rodríguez Uribes, presidente del CSD, quien cerró el acto exigiendo el máximo respeto: “El deseo es que ganéis medallas pero hay adversarios muy duros. El deporte también son valores y ganar respetando al rival”. La armada española ya rueda hacia la gloria.
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