Thomas Walkup ha sido parte importante del núcleo duro del Olympiacos en el último lustro, un tramo en el que el equipo de El Pireo no se ha perdido ninguna Final Four de una Euroliga de la que es vigente campeón. Cinco años del base texano, cinco billetes para la gran cita del baloncesto europeo y, además, cuatro Ligas, tres Copas y cuatro Supercopas. Walkup (33 años) se integró tan bien en la vida de Atenas que recibió la naturalización como ciudadano griego en 2023, lo que le permitió formar parte de una selección helena, con la que fue olímpico en París.
Mejor Defensor de la Euroliga en 2024 y líder en robos de la competición en 2023, Walkup es un especialista defensivo, un perro de presa exterior que trabaja sin parar en pista y que, por ese perfil de base duro, se fue convirtiendo en uno de los jugadores más queridos por una afición rojiblanca que ahora asiste, sin duda con pena, al deterioro de una relación cuya resolución, un final cantado al que le falta conocer los términos, va camino de decidirse en los tribunales. Walkup quiere dejar el Olympiacos y firmar, es un secreto a voces, con el Dubai BC. Pero le queda un año más de contrato, hasta el verano de 2027, y el equipo griego, en un pulso con el gran nuevo rico de la Euroliga, ha rechazado las tres ofertas que han llegado desde los Emiratos, la última en torno a millón de dólares.
Walkup, para forzar la situación, no se presentó el jueves al primer día de trabajo del Olympiacos 2026-27, la clásica jornada de pruebas físicas y toma de contacto. Su equipo consideró su ausencia como no justificada y se puso en contacto con él para saber qué había pasado, un formalismo, y abrir el correspondiente procedimiento disciplinario a un jugador que pasó a así a estar, definitivamente, en rebeldía. Y que apretará porque considera que el Olympiacos se está comportando de forma mezquina y, según su visión, injusta también en lo legal: ha presentado un recurso antes el tribunal de arbitraje en el que pide que se anule su contrato y quede totalmente libre porque, según su versión, lo que el Olympiacos solicita por su libertad es desproporcionado, sobre todo si se contrasta con las cifras de ese contrato al que solo le queda una temporada. Mucho antes, la posibilidad de una ampliación saltó por los aires, siempre con el Dubai de Xavi Pascual al fondo.
El jugador tiene tan claro que el camino a Dubái pasa por quemar todos los puentes con el Olympiacos que, en su petición, incluye hasta una disputa por 9.000 euros que el club retuvo de su salario de la pasada temporada como cargo por daños en el coche oficial de un Walkup que ni reconoce esos daños ni se conforma con su recibir ese dinero. El Olympiacos, por su parte, avisó de que usaría “todos los recursos legales” a su alcance para defender su postura, y ha dado ahora un paso más: ha remitido al Dubia BC y a la Euroliga un escrito oficial en el que acusa al equipo asiático de mantener contactos ilegales con un jugador con contrato. El campeón de Europa asegura, además, que nunca ha hablado de ninguna cifra, ni alta ni baja, para liberar a un jugador que considera intransferible pero que tiene claro que su siguiente etapa está en los Emiratos
El Dubai BC, por su parte y en cuanto se han hecho públicos los movimientos del Olympiacos, ha querido desligarse de las acusaciones. Según publica el periodista Sotiris Vetakis, el club emiratí considera que ha hecho las cosas bien. Interesado en Walkup y sabiendo que este quería salir de El Pireo, se puso en contacto con el conjunto griego para presentarle tres ofertas por los derechos del jugador. Por lo tanto, no serían responsable de todo lo que ha acontecido en los últimos días. Además, desvelan que otros tres o cuatro equipos europeos interesados habrían negociado directamente con el jugador, sin tener en cuenta al Olympiacos.
Además, y dada la magnitud que empieza a tomar la situación y el cruce de acusaciones y reproches por parte de dos de sus equipos, el departamento legal de la Euroliga está siguiendo ya el caso de cerca con el objetivo de asegurar que el proceso se realiza con limpieza y de forma legal, y para evitar que se siente un precedente que enturbie todavía más un mercado que cada vez es más difícil de embridar y controlar. Según la normativa actual, ningún jugador (ni sus representantes en su nombre) puede negociar con un equipo mientras tenga contrato en vigor con otro y salvo que reciba permiso formal y por escrito de este. Y los equipos tienen prohibido, por su parte, iniciar contactos con jugadores bajo contrato salvo, otra vez, que haya consentimiento explícito o que falten menos de 60 días para que acabe el vinculo. Son principios que, resulta obvio por cómo y cuándo se amarran y conocen los fichajes, ni se suelen respetar por las partes ni son controlados con lupa por la Euroliga. Veremos si situaciones como esta provocan algún cambio.
Noticias relacionadas
Euroliga
Lío en el Olympiacos con Walkup
¡Lleva el deporte contigo!
Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí.

