El Estrella Roja ha decidido que esta temporada no quiere simplemente mejorar: quiere transformarse. La llegada de Ibon Navarro, que firma hasta 2028, marca el inicio de un proyecto que aspira a ser más competitivo en una Euroliga que no perdona a la improvisación. El técnico vitoriano aterriza en Belgrado con el prestigio de haber convertido al Unicaja Málaga en una máquina de ganar, siete títulos y un legado histórico, y con la misión de reordenar a un equipo que ha vivido demasiados altibajos en los últimos años.
A ese cambio de rumbo se suma una figura clave en la directiva, Milos Teodosic, nuevo director deportivo del club. Considerado uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto europeo, regresa al Estrella Roja tras haber disputado allí sus dos últimas temporadas como profesional, en las que ganó la ABA, dos Copas Korac y la Superliga serbia. Ahora, un año después de poner fin a su carrera, da el salto a los despachos para acompañar la reconstrucción desde dentro y aportar su visión de juego privilegiada al nuevo proyecto.
El primer paso ha sido una limpieza profunda. Se marchan Donatas Motiejunas, Codi Miller-McIntyre, Isaiah Canaan, Jasiel Rivero y Uros Plavsic, cada uno por motivos distintos, desde lesiones complicadas hasta oportunidades en otros clubes. Ognjen Radosic se irá cedido al S.C. Derby. Incluso Joel Bolomboy podría abandonar el equipo si no se renueva su contrato. El vestuario cambia de rostro y, con ello, también la forma de entender el juego. Navarro no solo llega para entrenar, sino para también reconstruir el equipo.
En medio de tantas despedidas, hay una renovación que destaca por encima del resto: Jared Butler, que extiende su contrato hasta 2028. Su temporada pasada en Euroliga fue una de las pocas cosas buenas del equipo, con 13,4 puntos de media, buenos porcentajes de tiro y una capacidad para generar juego que encaja perfectamente en la idea de Navarro. Butler se convierte en un puente entre el pasado y el futuro, en la pieza que da continuidad al proyecto mientras todo lo demás se mueve.
El Estrella Roja ha fichado perfiles muy distintos, buscando una mezcla de experiencia, físico y juventud que permita competir desde ya sin renunciar al crecimiento a medio plazo. Uno de los nombres más potentes es Johnathan Motley, que llega desde el Hapoel Tel Aviv para reforzar el juego interior. Aunque su rol el año pasado fue limitado, su talento es indiscutible: MVP de la EuroCup de 2025, presencia dominante cerca del aro y reencuentro con Chris Jones, con quien ya compartió vestuario.
Precisamente Chris Jones es otro de los fichajes clave. El base llega tras una temporada muy sólida en la Euroliga, con 10 tantos y más de 4 asistencias por partido; y un 40% en triples que lo convierten en un tirador fiable y con experiencia en momentos calientes. Su llegada debería dar orden inmediato al perímetro, algo que el equipo necesitaba desesperadamente.
El club también ha apostado por perfiles más arriesgados, como Patrick Baldwin Jr., ex-NBA y drafteado en primera ronda, que aterriza desde la G League con la misión de lanzar su carrera en Europa. Con 2,13 metros y capacidad para abrir el campo, Baldwin es el típico jugador que puede convertirse en una sorpresa agradable si se adapta rápido al ritmo europeo. A él se suma David Kramer, procedente del Real Madrid, que busca más protagonismo tras un año discreto en Euroliga pero un poco más productivo en la Liga Endesa. Y como toque de futuro, aparece Nikola Djurisic, joven talento serbio que representa la parte más ilusionante del proyecto a largo plazo. También el local Vojin Medarevic.
Todo esto se suma a una base que ya estaba en plantilla y que aporta continuidad: Nemanja Nedovic, Ognjen Dobric, Nikola Kalinic, Jordan Nwora, Semi Ojeleye, Chima Moneke, ‘Tyson’ Carter, Ebuka Izundu, Dejan Davidovac y Stefan Miljenovic. Un grupo amplio, con perfiles muy distintos, que ahora deberá adaptarse a la filosofía de Navarro, más estructurada, física y exigente.
El nuevo Estrella Roja no es un equipo que se haya limitado a parchear. Es un proyecto que ha decidido romper con lo anterior y construir algo más ambicioso y preparado para competir en una Euroliga tan competitiva. Navarro tiene tiempo y una plantilla diseñada para él. Ahora solo falta ver si todo ese potencial se convierte en resultados.
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