Anda Rafa de los Santos, director de NFL en España, con la misma sensación de un deportista olímpico en capilla de unos Juegos. Nada puede fallar el día D a la hora H. Es decir, el domingo 8 de noviembre a las 15:30 horas. Entonces, se celebrará el segundo ‘Madrid Game’, el partido que enfrentará este año a los Cincinnati Bengals con los Atlanta Falcons en choque de liga regular, después del pistoletazo en España el año pasado, en el mismo escenario, con los Miami Dolphins y los Washington Commanders. Llega a la redacción de AS con esa mochila encima, acompañado de Tom Gabarró (jugador español en la NFL Academy), pero enseguida la suelta porque la ilusión pesa más en la balanza que el trabajo de tenerlo todo atado estos días. “El Madrid Game volverá a ser una mini Super Bowl”, confirma. El show inherente al fútbol americano iluminará de nuevo la ciudad.
“Está claro que este año perdemos el efecto sorpresa, pero por otro lado el sabor de boca que dejó el año pasado el partido sí que ha hecho que la gente tenga la percepción de que es un evento ‘en el que hay que estar’”, explica De los Santos, ejecutivo que en el mundo del deporte trabajó antes para el Real Madrid o Girondins de Burdeos, además de en Amazon, Prisa o Microsoft-Xbox. Desde el choque del año pasado a este, además, NFL España ha realizado una labor de siembra a través de experiencias en ciudades como Bilbao, Sevilla o Barcelona. El flag football, la modalidad sin contacto que será olímpica en Los Ángeles 2028 está creciendo a través de las selecciones españolas. Y la NFL se puede seguir tanto de pago con DAZN como en Mediaset (Cuatro y BeMad) en abierto con retransmisiones “más didácticas”, plataformas a las que se ha sumado CayoTV para enganchar a la Generación Z.
“En 2026, un 44% del público que acudió fue extranjero y tengo la percepción de que esta vez ese 56% de aficionado español va a subir. Nos guste o no, en la primera edición hubo público que no comprendió muy bien el juego en sí, pero se lo pasó fenomenal. Durante este tiempo, hemos tratado de solventar ese desconocimiento, pero requiere de planificación y tiempo”, explica De los Santos.
El fútbol americano, el football de Estados Unidos, es una maquinaria que no se entiende sin cuenta de resultados. Y el partido de la capital parece que dejó satisfechas a todas las partes. “Está la parte intangible de impacto de un partido que se pudo ver en más de 200 países y cómo se proyectó el nombre de Madrid, sobre todo en Estados Unidos porque ese día el partido no compite contra ningún otro y por el horario le dan mucha cobertura tanto en el previo como en post”, advierte el directivo. “Además, el impacto económico se cifró en unos 70 millones de euros. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, los estadounidenses que vienen a ver a su equipo pasaron una media de seis noches aquí, que es mucho tiempo”, añade, una cifra que está por encima del promedio de otras ciudades similares como Múnich donde también ha desembarcado la NFL.
Y la tercera pata es el merchandising. “El año pasado, se ‘limpiaron’ todos los productos del Megastore del Bernabéu”, explica gráficamente De los Santos que evalúa como “espectaculares” los números de ventas.
Con tanta alegría, y con una relación “inmejorable con Real Madrid, Comunidad y Ayuntamiento” la vocación es de que el Madrid Game perdure en el tiempo. De momento, está firmado para 2026 y 2027 con una opción para 2028. No se cierra la puerta a que en el futuro pudieran entrar otras sedes como el nuevo Camp Nou. Pero se trata de más especulaciones que certezas. “El año pasado se jugaron seis partidos fuera de EE UU, este serán nueve y el año próximo diez. Y hay un plan que tiene la ambición de llegar a 16 antes del 2030. Eso sí, hay un interés creciente de grandes ciudades por acoger partidos. Lo hemos visto este año con Melbourne (Australia), que ha echado el resto en todos los sentidos, económico incluido”, avisa De los Santos ante la competencia que puede haber en el futuro.
Por eso, se trata de que todo lo que rodea al partido sea un bonito envoltorio para el regalo final del ‘match’. Los Falcons y los Bengals llegarán el miércoles 4 de noviembre a Madrid con su impresionante séquito. En la Plaza de España habrá fanzone, cada afición tendrá espacios reservados e incluso la ‘fanaticada’ de los Falcons marchará desde la Torre Picasso al estadio. También llegarán representantes de muchos equipos para tomar nota de cara a posibles ediciones y habrá una gran recepción en los Jardines de Cecilio Rodríguez. El show del descanso corresponderá al colombiano Manuel Turizo. Sabor latino para el entretiempo.
Además, el perímetro alrededor del Bernabéu crece y eso permitirá más opciones de entretenimiento y restauración. Y los pesados trámites de seguridad se agilizan. Arcos detectores de metales al entrar al perímetro y controles de seguridad de bolsos y mochilas ya al entrar al campo. Eso evitará atascos y reducirá a un tercio el tiempo de espera respecto a 2025.
Sólo falta que, en el futuro, un jugador español esté en alguno de los ‘rosters’ de los equipos. Y De los Santos mira a Gabarró mientras este sonríe imaginando. “Claro que nos falta un español allí, una cara, un referente que te haga de embajador, suspira el directivo. Mientras tanto, toca seguir sembrando. Y jugando en España. El 8 de noviembre, en el Bernabéu.
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