Max Shulga (24 años y 1,93) se convertirá en el cuarto fichaje del Real Madrid tras las incorporaciones de Jaime Pradilla, Mikael Jantunen y Timothé Luwawu-Cabarrot. Un fichaje estratégico porque el base-escolta ucraniano cuenta como jugador de formación tras su paso por el Colegio Leonés, al que llegó con once años, y por Torrelodones, donde pasó por la Escuela de Excelencia de Baloncesto.
Tras la salida de Mario Hezonja, el equipo blanco tenía un problema con los cupos. Las plantillas de doce o más jugadores deben contar con, al menos, cuatro jugadores formados en el baloncesto español y aunque el Real Madrid lo cumple (Sergio Llull, Alberto Abalde, Jaime Pradilla, Edy Tavares y Usman Garuba), la lesión del pívot de Azuqueca de Henares, que no regresará hasta entrado el próximo año, dejaba este asunto cogido con alfileres. Por eso, el equipo blanco debía encontrar a un jugador que cumpliese con esta restricción para no pasar apuros durante la temporada. Y el elegido es Max Shulga.
El ucraniano dio el salto del baloncesto español al norteamericano tras comprometerse con la Universidad Utah State, aunque allí duró poco. Un curso después se marchó, de la mano de su entrenador, Ryan Odom, a VCU y aunque parecía que su futuro al año siguiente estaría en Villanova, finalmente se lo pensó mejor y siguió en Virginia.
En 2025 fue drafteado por Orlando Magic en el puesto 57, aunque sus derechos acabaron en los Celtics, con los que firmó un contrato dual. El pasado curso disputó 11 partidos con la franquicia de Boston (más dos de playoff), aunque con poquísimo protagonismo: 3,3 minutos de media en los que anotó 0,6 puntos y repartió 0,2 asistencias. En la G-League, con Maine Celtics, sí que tuvo más presencia: 15,7 puntos y 6,7 asistencias en más de 33 minutos en pista. Acaba de proclamarse campeón de la Summer League de Las Vegas con Golden State Warriors.
Será la primera experiencia de Shulga en el baloncesto europeo, aunque para ello deberá resolver un pequeño problema. En 2024 la FIBA le sancionó por una deuda con su agencia de representación, Sigma SRL, en la operación que casi le lleva a Villanova. La operación, finalmente, no se llevó a cabo, pero el jugador debía pagar las costas del trabajo, fijadas en unos 180.000 dólares, algo que no hizo. La resolución fue favorable para la agencia de representación y aunque podía disputar partidos en la NBA y la G-League, su transfer en el baloncesto FIBA estaba bloqueado.
Shulga reforzará el juego exterior del Real Madrid, aunque su papel, al menos inicialmente, no será importante con Facundo Campazzo, Andrés Feliz y Theo Maledon por delante y el comodín de Sergio Llull. Su papel estará más enfocado a la Liga Endesa, donde el Madrid debe cumplir con los cupos y podrá darle descanso a estos jugadores.
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