River goleó 3-0 a Belgrano en el Mario Alberto Kempes y se metió en zona de clasificación a los playoffs del Clausura, y el Duca no tardó en dar su veredicto: para él, el equipo de Leonardo Ponzio jugó “de galera y bastón”. En su análisis posterior al partido sostuvo que desde el primer minuto River salió a pasar por arriba a su rival, consciente de que en Córdoba no tenía margen para dejar puntos. Según su mirada, en los primeros quince minutos vio un equipo avasallante, que buscaba entrar por el medio con todos sus jugadores y que por momentos le recordó al River de Marcelo Gallardo.
La figura excluyente, a su juicio, fue Ángel Correa. El Duca destacó su estado físico, sus ganas de jugar y una actuación que, según dijo, explica por qué el club invirtió lo que invirtió en él. A renglón seguido se detuvo en Thiago Almada, que cerró la goleada con un golazo, y dejó una advertencia para el cuerpo técnico: cuando lo mandan a jugar detrás de la mitad de la cancha no rinde, pero de tres cuartos hacia adelante gana partidos. Recordó que en la Selección jugaba al lado de Messi y que en River tiene que hacerlo junto a Correa.
Tomás Galván abrió el marcador a los 47 minutos del primer tiempo, en una jugada que el Duca describió como una virtud del volante: definir con simpleza, buscando el lugar adonde no llega el arquero. Ese gol, según su lectura, sentenció el partido. También consideró que Lucas Beltrán se ganó el puesto por movilidad y verticalidad, aunque le marcó que se cae demasiado y que, si hubiera definido la primera chance que tuvo, todo se resolvía mucho antes. En la comparación con Sebastián Driussi fue tajante: tiene mejor pie, pero sin estado físico “es lo mismo que nada”.
En la defensa repartió elogios y una crítica sin anestesia. Celebró que Gonzalo Montiel volviera a un nivel extraordinario y entendió que Ponzio lo sacó para preservarlo de cara a lo que viene. Aprobó el trabajo de Lucas Martínez Quarta sobre Lucas Passerini, un nueve difícil de marcar, y el de Nicolás Otamendi y el lateral izquierdo llegado de Vélez. Sin embargo, insistió en que “el arquero de River es malísimo”: dijo que le cabecearon dos veces al cuerpo dentro del área chica y que, si esas pelotas iban abajo, eran gol. Por eso reclamó que Ponzio corrija la pelota parada.
El mayor reparo del Duca estuvo en la mitad de la cancha. Planteó que Galván y Tobías Andrada aportan en ataque, pero que cuando River pierde la pelota “hacen sombra” y dejan solo a Aníbal Moreno, obligado a correr a todos en el círculo central. Su receta fue asignar marcas individuales en lugar de una marca zonal, para que la transición rival no sea tan sencilla. “Hay que correr”, repitió, y enumeró a quienes lo hicieron todo el partido. Además, descartó a Fausto Vera como opción, porque a su entender ya demostró que no está a la altura de lo que se pagó por él.
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