Nadie esperaba ni estaba preparado para recibir esa noticia, aunque en el inconsciente del mundo futbolero y especialmente del argentino, sabía que iba a ocurrir porque el paso del tiempo resulta un enemigo implacable en la vida de un ser humano y, especialmente, en el desarrollo de un deportista de elite. Nadie esperaba ese día, pero ese día inexorablemente llegó. Un lunes 31 de agosto, Lionel Messi tomo una lapicera y comenzó a escribir su emotiva y desgarradora despedida de la Selección argentina.
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