El regreso de Boca a su estadio, luego de la mudanza provisoria a la cancha de Huracán, significó un aliciente extra para los hinchas. El encuentro ante Lanús por la séptima fecha volvió a mostrar un escenario colmado, con la intención de lograr la segunda victoria del campeonato.
El equipo apenas había sumado de a tres frente a Estudiantes, e igualó los restantes cinco -perdió con Riestra en la primera jornada- encuentros.
La seguidilla de compromisos que tiene que asumir, más los futbolistas que se encuentran lesionados, hizo que el técnico Arruabarrena realizara modificaciones. El joven Facundo Herrera jugó como titular por primera vez en la zaga central, y fue mostrando lentamente algunas capacidades técnicas elogiables.
Rey Domenech ocupó el lugar de Paredes, y si bien no tiene los atributos del campeón del mundo, posee mucha proyección y está bien considerado para el entrenador. A ellos se sumaron Gorosito, Di Lollo, Delgado y Flores. Los chicos surgidos de las divisiones menores fueron seis en el inicio.
Lanús contó con hombres de mayor trayectoria, quienes se las ingeniaron para ser los dominadores del desarrollo, y contaron con las mejores opciones para convertir durante el primer tiempo. Inclusive, Peña Biafore remató desde la puerta del área y la pelota dio en el travesaño.
Boca también tuvo muchas aproximaciones, pero las acciones finalizaban con desvíos en los defensores visitantes. Velasco tuvo mucha participación en esas jugadas, debido a que se movió en la ubicación del lesionado Aranda. El ex Independiente, por ese motivo, tendrá ahora un espacio trascendental para el conjunto, y con el correr de los partidos se develará si pudo aprovechar la oportunidad.
Los ingresos de Villa, Paredes y Valencia en el mismo momento le dieron otro impulso al local, y sus apariciones provocaron que Boca estuviera más cerca del gol. Losada tuvo que exigirse varias veces para que los del Sur pudieran sostener el empate.
Paredes se fue adueñando de la zona central, y desde ahí empezó a distribuir la pelota con precisión. Entre Villa y Valencia se las arreglaban para combinar en los últimos metros, y Boca buscaba de esa manera llegar al desequilibrio.
Los minutos fueron pasando y la paridad se mantenía. El desahogo llegó en el último minuto de descuento, cuando Belmonte definió por arriba del arquero para convertir el gol de la victoria. La vuelta a su recinto fue un desenlace agónico, pero con festejo en las tribunas.

