El caso disciplinario del Manchester City dejó de ser un problema exclusivamente deportivo para convertirse en un desafío económico y reputacional para la Premier League. La demora en resolver las acusaciones por presuntas infracciones financieras amenaza con erosionar la credibilidad de una competición que construyó su liderazgo internacional sobre la competitividad, el atractivo de sus partidos y la confianza de los aficionados.
Adicionar um comentário

