Cuatro meses después de que todo acabara, la Euroliga se reinicia como se cerró la pasada, con una gran victoria del Olympiacos (92-90). Aquella de mayo ante el Madrid le entregó su cuarta Copa de Europa y esta le sitúa en disposición de estrenar el palmarés de la novedosa Supercopa. Como entonces, el alero francés Evan Fournier marcó la diferencia: 19 puntos con 7 personales recibidas (8 de 8) y +10 con él en cancha. Y buen estreno de Jean Montero (13 y 3 asistencias). Al Fenerbahçe se le escapó un éxito que acariciaba a 11 minutos de la bocina: 65-76. Tuvo la última para ganar, incluso, para contestar a Fournier y no lo hizo. Partidazo sin premio del todoterreno Braxton Key: 17 puntos sin errar un lanzamiento más 6 rebotes, 2 asistencias y 4 recuperaciones. Vale un potosí.
RESUMEN
92 – OLYMPIACOS (20+23+26+23): Miller-McIntyrie (2), Ward (9), Vezenkov (7), Dorsey (9), Hall (12) -cinco titular-, Montero (13), Ndiaye (9), Joseph (10), Jones (2) y Fournier (19).
90 – FENERBAHÇE (25+20+33+12): Waldin (9), Shields (18), Melli (5), Clyburn (8), Bingham (10) -cinco titular-, Horton-Tucker (8), Juzang (3), Forrest (7), Key (17), Bitim (0) y Silva (5).
Que la temporada de la Euroliga arranque con un título que se decide en dos días resulta extraño, pero podemos acostumbrarnos. Un trofeo nunca amarga y mejor ver a cuatro equipazos competir por algo, aunque aún lejos de su techo, que alargar la pretemporada. El pero, que se solapa con la Supercopa nacional y no hay focos suficientes.
El Olympiacos, el actual campeón, se presentó al Etihad Arena con dos noticias buenas y una mala. La negativa, la baja de Milutinov, el mejor cinco del pasado curso. Las positivas, que Montero había aterrizado a tiempo tras solucionar un problema administrativo y que el equipo llegaba lanzado tras un 5-0 en la preparación (ya 6-0), incluidos triunfos ante el propio Fener, el Estrella Roja y el Maccabi.
Sin embargo, el Fenerbahçe demostró de salida que ha sabido recuperar el talento ofensivo perdido el verano anterior. “Tenemos muchos nombres, pero hay que ver cómo nos mezclamos”, nos contaba en la previa Jasikevicius. Y la amalgama de la nueva plantilla dejó muy buenas sensaciones frente a un Oly un pelín plano de inicio. Los de Estambul atacaban bien el aro y castigaban desde las esquinas. Ojo ahí a uno de los fichajes, el interior Marcus Bingham, un 2,11 m finísimo, con manita de tres y que se da un aire al exmadridista Anthony Randolph. La escuadra turca prácticamente solo cometió una falta en el primer cuarto: las últimas fueron buscadas para recortar segundos a la última posesión griega. Los de Bartzokas dominaban el rebote, más allá no percutían demasiado y las pérdidas eran su gran lastre.
Primer jugadón de Montero
Jean Montero tuvo un debut a la altura de su nivel con un triplazo tras un paso hacia atrás y a la izquierda y, posteriormente, atrajo al enemigo con bote y dejó solo a Mbaye Ndiaye, una fuerza física que sabe colocarse y que, con el dominicano a los mandos, puede forrarse.
El Fenerbahçe era tendencia y, tras dos tiros abiertos de Braxton Key, ex del Valencia, alcanzó el +11: 24-35. Como en la pasada final, el MVP Fournier acudía al rescate. Dos faltas forzadas, de esas que serán, pero que desde la distancia de la tribuna parecen ligeras, más mérito de la habilidad del atacante que demérito de su par. Y canasta del francés, a su ritmo. Vezenkov cerró la primera parte con suavidad y colocación, un rebote de ataque con diana y otra solo bajo el aro en una transición: 43-45. El campeón rugía y la grada empezaba a animarse con un goteo continuo de aficionados, la mayoría locales, que pasaban de los cerca de 40 grados del exterior a no más de 20 del interior.
La remontada
Ambos equipos se acondicionaban para pelearse el billete a otra final en los dos últimos cuartos. Al cruce con el minuto 26, Vezenkov, de tres, empataba a 61. Y ahí, dos triplazos de Horton-Tucker, otra aparición de Key y cinco puntos de Trent Forrest (MVP baskonista en la pasada Copa), incluido un 2+1, elevaban de nuevo un +11: 65-76 en un tercer periodo (26-33) que se había desmelenado, lo hizo Shields a su manera (10 tantos entonces), para disgusto heleno (26-33).
Difícil, no imposible. Al campeón siempre se le espera y… cinco minutos después había igualado a 81. Restaban seis. Fournier volvía para tirar del carro y emergía Corey Joseph, que en combinación con Montero y los malos ataques turcos (se descontrolaron con las pérdidas) daban por completo la vuelta al calcetín: 90-85.
El Olympiacos había reservado sus energías defensivas (septiembre no da para todo) para el asalto crítico (23-12), lo que le entregó el triunfo pese a pasarlas canutas. Shields y Key aún forzaron el 90-90, Horton-Tucker reclamó tres tiros libres y… la respuesta, un no del árbitro y la canasta ganadora de Fournier de media distancia tras bote con tres defensores rodeándolo. Aún tuvo la prórroga el Fener, Horton-Tucker marró el intento de dos y Baldwin se quedó sin tiempo. El Olympiacos, superfavorito a todo, lo celebra. Huele el trofeo.
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