El banderazo de salida de la temporada ACB se fijó en Bilbao, una buena sede. Una magnífica entrada y aire muy festivo para descorchar el curso, con el izado del estandarte de campeones de la FIBA Europe Cup del año pasado, el segundo seguido. Fue madurando el equipo vizcaíno el pulso hasta el inicio del último cuarto, y se erigió en el primero que gana una cita de ACB en esta 2026-27. Desde el acierto en el triple, con un juego interior superior ante un rival mermado y con un Hilliard que se ha afinado muchísimo en la pretemporada y ha llegado a lo que vale de verdad en su mejor versión de asesino, los de Ponsarnau pasaportaron a un Manresa que se les suele atragantar. La vieja guardia tuvo mucho que ver en este 1-0. Porque Hlinason también se vistió de verdugo. Pero la lectura correcta no se ciñe sólo a dos jugadores, sino a un bloque bastante más completo que el de la temporada pasada: hay mucha gente haciendo un montón de cosas, que se adapta a las trampas que le plantean. Y eso dará alegrías. De momento, en el choque inaugural, ya hay una, y muy convincente. Todos auguran que será la primera de muchas.
Se van agarrando a jugadores inspirados y la tradición habitual de empezar bien con Ponsarnau se mantiene (van cuatro éxitos en cinco ocasiones). Tampoco conviene descuidar la labor de Frey, que ordenó las ideas cuando aquello amenazaba con acabar siendo un correcalles. Empataron su cuarta máxima anotación en la Liga, tras un 111 ante Valencia, 110 ante Cajasol y 109 ante Fuenlabrada. Este último es el único que permanece por encima sin prórroga. Los 63 tantos de la segunda parte son su nueva mejor marca en un tiempo. En aquella, la 2022-23, fueron capaces de endosarle 62 al Fuenlabrada. Solo Mumbrú y Aaron Jackson habían firmado un partido como el de Hilliard: 19 puntos, 5 rebotes y 7 asistencias.
Este tipo de estrenos son un momento para familiarizarse con lo que pulula alrededor. En Miribilla cada primer salto inicial tradicionalmente ha sido un instante para ir chequeando un montón de caras nuevas, pero como la economía empieza a tener un desahogo, ahora se han mantenido siete jugadores, así que la labor es diferente a otros cursos, se trata de acoplar a los que han venido. No es Manresa un buen cliente para un bautismo de la Liga, un equipo que suele hacer tabla rasa cada verano con baloncestistas por descubrir, que juega a una velocidad desmedida e impide coger espacios con su forma de colocarse, muy pegado en la defensa y tocando siempre a cada jugador, y de ensuciar el rebote. Su transición suele pillar al rival en canicas. Pero en esta ocasión hay tanto por amalgamar en la plantilla que parecía un buen momento para cogerles. El miércoles les espera la Eurocup, el PAOK nada menos, y parte del foco también está ahí.
RESUMEN
107 – Surne Bilbao (19+25+32+31): Frey (14), Normantas (14), Hilliard (19), Krampelj (11), Vautier (12) -equipo inicial- Darling (2), Hlinason (12), Ansorregi (-), Petrasek (8), Font (8) y Somogyi (7).
92 – Kids&Us Manresa (18+20+27+27): Benítez (2), Notae (14), Tamba (5), Agbo (7), Ongenda (17) – equipo inicial- Kolenda (16), Vila (3), Beaufort (4), Bassas (5), Villar (9) y Minchev (10).
Árbitros: Carlos Cortés, Javier Torres e Igor Esteve. Eliminaron por cinco faltas a Font (min.37) y Agbo (m.39).
Incidencias: primer partido de la jornada inaugural de la Liga Endesa 2026-27 disputado en el Bilbao Arena con 8.097 espectadores en las gradas.
Ponsarnau descartó a Hustak en esta primera cita. Hubo homenaje a Deusto por su ascenso a la Liga ACT de traineras. Ocampo perdió por el camino a Benítez por lesión, y tenía las bajas de Allen y un Oriola cuyo juego de picardías y polivalente suele incomodar a los ‘hombres de negro’. Empezaron estos mandando: 5-0 y 9-2. Pero es difícil que el Manresa se desenganche, va haciendo la goma y su juego desespera en muchas ocasiones. Ponsarnau mantiene su rotación completa en los compases iniciales. Con la entrada en pista de Somogy, el equipo se espesó, sobre todo en el ataque estático. No había mucha ocasión para encontrar la fluidez, ni por el tiempo en el que se movía la pelota ni por el espacio. Pero cuando corrían, todo eran sonrisas: 19-12.
Ansorregi alcanzó su estreno en la máxima categoría en los instantes finales del primer cuarto. Los cambios defensivos y los unos contra uno llevaron a Manresa a adueñarse del ritmo y poner al Bilbao Basket un poco de los nervios por la anarquía: se colocaron los visitantes por primera vez por delante a 5:15 para llegar al descanso tras anotar un gran Ongenda un mate (26-27). Los triples no entraban (2/10) y eso dificultaba mucho a la hora de generar espacios para los cincos, aunque la primera entrada de Vautier estuvo muy bien.
El Surne Bilbao encontró el control, pero algo en su cabeza le advertía que era mejor romper definitivamente el choque si no quería verse inmerso en algún susto inesperado. Y la respuesta a sus plegarias llegó de la mano del 6,75, con 9/10 en triples, incluyendo uno de Frey en el último segundo del tercer acto. El equipo creció en confianza y en acierto, y prodigó acciones espectaculares, como un alley-oop a una mano, con la izquierda de Krampelj a pase de Frey. Los bases cogieron el toro por los cuernos y todo empezó a engrasarse.
Sólo faltaba por inyectar confianza a Darling, extrañamente perdido. Se puede disparar la imaginación: si meten 107 sin la inspiración uno de tus grandes anotadores, ¿hasta dónde llegarán cuando éste entre en combustión? La distancia se estabilizó en cerca de la veintena, con el Kids&Us viniéndose abajo anímica y físicamente. Hugo Benítez no pudo jugar en la segunda parte tras un golpe en la costilla, que le provocó problemas respiratorios. Los locales se empiezan a reconocer y la cosa va por buen camino: el delirio llegó tras el 104-86 y 107-89. Todo fue a pedir de boca.
Ponsarnau: “No hemos perdido el control en ningún momento”
Ponsarnau destacó tras la victoria que su equipo no perdió “en ningún momento el control” de un duelo “durísimo y muy exigente”. “Manresa siempre ha estado agarrado y nos ha castigado en cada acción que no estábamos al cien por cien. Nos ha costado, pero hemos tenido siempre la iniciativa y en cuanto a sensaciones no hemos perdido la iniciativa”, subrayó el técnico de los ‘hombres de negro’ en su valoración del encuentro.
Añadió como otra de las claves que en la segunda parte fueron “más sólidos en ataque” y se adaptaron “mejor a las defensas” que fue planteando el Manresa. “Todo eso lo hemos puesto al servicio del equipo y hemos empezado a encontrar buenos tiros y buenas penetraciones. Hemos sumado en posibilidades de anotación, quizá también en capacidades, pero hoy ha habido un componente y es que Manresa acelera el ritmo y eso suma opciones de hacer y de recibir canasta”, reflexionó.
El catalán, por último, destacó también la trascendencia de arrancar la temporada con una victoria y, sobre todo, de comprobar si durante la pretemporada habían “estudiado bien y con una buena metodología de lo que te tocaba estudiar y trabajar”. “Era la gran duda. Este era el primer examen y creo que lo hemos hecho bien”, apostilló.
Ocampo: “En la segunda parte nos hemos venido abajo física y moralmente”
Diego Ocampo lamentó tras la derrota que después de haber “jugado bastante bien en ataque” en la primera parte, tras el descanso su equipo se vino “abajo física y moralmente”. “Los cinco seis puntos gratis que hemos dado al final del segundo cuarto nos han fastidiado bastante, pero no hay ninguna excusa para seguir compitiendo y sobre todo ser autodisciplinados. Es decir, si tenemos un plan, metas o no metas, hay que seguir el plan”, se quejó.
“Eso es lo que más me preocupa porque hemos perdido el oremus, con falta de comunicación y haciendo faltas que no venían a cuento. El Bilbao, que es un equipo experimentado, ha visto la sangre y se ha llevado el partido enseguida”, añadió Ocampo, quien destacó como lo más positivo que al menos su equipo “no se ha rendido y luchó hasta el final”.
El técnico, por otro lado, aclaró que Hugo Benítez, que tras salir en el quinteto titular y jugar cinco minutos en la primera parte, recibió un golpe en una costilla por el que fue sometido a “alguna prueba” por parte de los servicios médicos del Surne Bilbao ya que “le costaba respirar”. “Se ha ido recuperando un poco, pero vamos a ver ahora cuando hagamos más pruebas. Ahora mismo está bien, pero hay que averiguar qué es”, añadió Ocampo, quien apuntó también sobre las bajas de Allen y Oriola que el americano “llegaba muy justo”, aunque confía que pueda jugar el miércoles en Salónica frente al PAOK.
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“Pierre no tiene ninguna lesión, ni vascular ni muscular, pero tiene un golpe que le ha hecho mucho daño en la pierna y un derrame muy grande. Queremos que drene por sí mismo para no hacer nada raro”, concluyó.
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