El 3×3 es algo único y especial. Una modalidad dentro del baloncesto que tiene canastas, una pelota, jugadores y jugadoras. Pero que se diferencia mucho de la práctica tradicional y da lugar a algo que va más allá del mero deporte: las concentraciones de los equipos, el trato con los periodistas o incluso con el público difiere mucho de cualquier otra situación que podamos ver en otro contexto. Esto es otra cosa: algo prácticamente horizontal en donde no hay distinciones, donde todo el mundo es igual ya juegue, informe o participe en la organización. Y también algo que no para de crecer a pasos agigantados, que ya ha estado en dos ocasiones en los Juegos Olímpicos y que promete alcanzar cotas que habrían sido impensables en otra era, en un pasado no muy lejano pero sí muy dispar.
Deportivamente, tiene sus propias normas y los protagonistas necesitan un acondicionamiento físico muy diferente al del baloncesto de toda la vida. Son partidos de apenas 10 minutos o el que primero llegue a ls 21 puntos, en una sola canasta y dos veces al día. “Es mucho más cansado, es acción sin parar. Coges el balón, sales al triple y vuelves. Son 40 segundos de tensión máxima y cambias porque estás ahogado a nivel de intensidad. No hay transición del ataque a la defensa y viceversa”, dice Diego de Blas, jugador de la selección española masculina. “La rapidez del juego es la principal diferencia. El cambio de atacar a defender… es más dinámico más físico, hay más contacto. No hay muchas similitudes en la forma de jugar, que es lo que lo hace más bonito y pueda engancharse más”, añade Sandra Ygueravide, entrenadora del femenino y leyenda del 3×3.
La preparación es totalmente distinta: “La preparación física cambia totalmente. Es mucho más cansado, son esfuerzos cortos pero muy seguidos. Pasas de atacar a defender y hasta que no hay un balón muerto, que se va fuera o una falta no paras. La forma física es importante”, dice Ygueravide. Y hay que mantenerse activo entre un partido y otro por el riesgo de relajación o de lesión. “Descansamos un poco los primeros 20-30 minutos pero luego ya nos empezamos a movilizar, sobre todo si tienes alguna molestia o el dolor articular. Y luego otra vez activación, calentamiento y luego hacer un poco de lanzamiento. Y también aprovechamos para ver vídeos del equipo contrario. Y desentumecer las piernas, que es las que tienen que aguantar”, cuenta Gracia de Armiño, también jugadora de la Selección española.
Todas estas personas y muchas más atendieron a AS en Varsovia, donde se celebró el Mundial 3×3 entre el día 1 y el 7 del caluroso mes de junio. España no salió bien parada y cayó, tanto en el femenino como en el masculino, en fase de grupos. Pero eso no evitó que todos los allí presentes disfrutaran de un torneo que hace las cosas de forma distinta, que se expande sin que nadie pueda evitarlo y que sigue avanzando y llegando a todos los rincones del mundo. Un nicho en España para jugadores y jugadoras que ya ha coleccionado éxitos a pesar de que no se dieran bien las cosas en este torneo: los chicos llegaron a ser campeones del mundo. Las chicas tocaron el cielo con la plata olímpica en París, en 2024. Algo que permitió que en este país todo el mundo supiera lo que era el 3×3.
La fraternidad y las redes sociales
“Es algo que empezó en las calles y poco a poco se ha ido expandiendo. Tiene mucho que ver con la sociedad de hoy en día, de inmediatez, de estímulos constantes”, dice Diego de Blas, intentando explicar el auge de la modalidad. “En España se está incentivando mucho el 3×3, se han empezado a hacer Campeonatos de España y hay más especialización desde niños”, continúa diciendo. No es el único que ve algo distinto en la práctica. Vega Gimeno, coordinadora de la práctica en la Federación Española de Baloncesto, se une al argumetario: “Es una disciplina muy chula y muy bonita, el ambiente es muy sano y los sitios en los que juegas son emblemáticos y en ciudades muy chulas del mundo. Y luego te da un aire de competición y adrenalina que no tienes en el 5×5 y la conexiones que tienes con compañeros y compañeras son muy puras y muy reales y es algo que enriquede mogollón”.
Todos hablan de la misma manera de una modalidad que se basa en la unión más pura y genuina. “Después de cinco años y una pequeña travesía en el desierto con una media de viajes de visitar 20 países al año y con todas las experiencias vitales que esto te da, la vida me ha dado un oro mundial y la oportunidad de jugar con este grupo humano enorme”, cuenta Carlos Martínez, otro de los integrantes de la Selección masculina. Una historia tremenda de cada uno de los protagonistas, que hablan con franqueza y cercanía, se alojaron en el mismo sitio que el resto del personal (organización, periodistas…) y no hacen ningún tipo de distinción entre unos y otros. Es toda una fraternidad. Sin distinciones: todos son iguales.
Con particularidades maravillosas, como el ambiente festivo que hay de forma permanente, siempre sano, siempre atractivo. “Que esté el DJ todo el día sin parar es increíble. Cada equipo personaliza sus canciones cuando entra a jugar y cuando la música pra la gente se desanima. Les permitimos esas cositas para que entren más motivados. Los jugadores de Puerto Rico piden a Bad Bunny, España quiere a Rafael…”, asegura Esteban González, Digital Content Senior Manager de la FIBA en la modalidad. Todo son estímulos, inmediatez, regalos para el espectador y, en última instancia, un espectáculo que nunca para, nunca cesa y nunca termina. Es lo que tiene el 3×3, algo totalmente nuevo a pesar de guardar similitudes con la práctica tradicional, que tiene, desde luego, otra forma de hacer las cosas a nivel deportivo, pero especiamente a nivel social.
Y, todo ello, con las redes sociales, sin las que sería imposible entender el auge de una modalidad extraordinaria. “El producto está diseñado para ello. También la realidad es que las televisiones y la prensa tienden a ser más tradicionales y hubiera costado mucho más. Yo creo que las redes sociales han actuado como un acelerador en el crecimiento del 3×3″, asegura Alex Sánchez, el directivo de la FIBA que es el principal responsable de esta disciplina. “Si tú comparas, por ejemplo, la cobertura o el número de seguidores o el número de views que tenemos en social media comparado con los deportes tradicionales y luego el equivalente en televisión, estamos un poco detrás en televisión a pesar del éxito en social media debido al conservadurismo de los medios tradicionales, que también es lógico. Pero eso lleva a que sin el social media hubiera sido todo más lento”, añade.
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Algo a lo que se une Esteban González: “Si queremos crear un deporte nuevo tenemos que comunicar de forma distinta. Se apostó por youtube desde el día uno y ahora todo el mundo hace directos en Youtube. Se apostó por una comunicación más fresca y dinámica. Y todo el mundo siguió esta línea y hace 15 ños lo hizo FIBA 3X3 para llegar a más audiencia. Tenemos 10 millones de seguidores y un 70% tienen menos de 35 años”. Desde luego, ahí está la clave: es a la gente más jóven a la que atrae, la que está acostumbrada a manejarse con esas nuevas tecnologías que ya no son tan nuevas. Y es ese contexto, ese nuevo mundo, el que ha permitido a esta disciplina subir como la espuma, conseguir aficionados y fanáticos, dar a conocer a propios y extraños una práctica única y especial. Esas son, en lo social y en lo digital, las explicaciones para todo esto. Para el auge del 3×3.
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