Como le suele suceder desde hace tiempo cuando termina para él una competición, a Novak Djokovic le preguntaron en rueda de prensa si tenía previsto volver al China Open el año que viene. Y como es también habitual, el serbio no lo dio por sentado, aunque tampoco lo descartó después de ganar en la final a Alex de Miñaur, que tuvo que retirarse al inicio del segundo set, y levantar el trofeo número 102 de su carrera, séptimo en este ATP 500 y primero de la temporada.
“Ya veremos (sonríe). Volveré a Pekín, seguro. En qué papel y cómo, todavía no lo sé (sonríe). No lo sé todavía, para ser sincero. Ahora mismo no estoy haciendo planes con tanta antelación. Más bien estoy siguiendo cómo me siento, qué tal estoy jugando y lo rápido que soy capaz de recuperarme. La planificación ha cambiado bastante. Ya no está tan establecida como lo estuvo durante 20 años. Pero volveré a China, seguro. No sé si para jugar un torneo. Me gustaría. Ahora mismo, un año es mucho tiempo para saber cómo será mi calendario. Pero sí, también me gustaría que esta racha de imbatibilidad siguiera siendo una racha de imbatibilidad. Estaría bien”, dijo en alusión a los 34 partidos sin derrotas que ha jugado en uno de los eventos más exitosos para él.
Al margen de esto, Djokovic hizo una interesante reflexión cuando le preguntaron cómo es posible que siga mostrando el mismo coraje durante las dos últimas décadas. “Es una buena pregunta. Gracias por plantearla de esa manera. La garra no es algo con lo que se nace. Es algo que hay que construir. Hay que desarrollarla. Se desarrolla durante esas semanas o esos días en los que nadie está mirando. Cuando todo el mundo está mirando, por supuesto, en la pista, te admiran o te critican. Todo el mundo, supongo, lo ve desde su propia perspectiva y tiene su propio juicio sobre cómo juegas, qué deberías haber hecho o cómo lo estás haciendo. La cuestión es que un deporte individual como el tenis exige un 100% de compromiso y dedicación al deporte, no solo en lo que respecta al entrenamiento, sino también a todo el estilo de vida”, argumentó el ganador de 24 Grand Slams.
“En el tenis no te pueden sustituir”
“Con todo mi respeto hacia los demás deportes, creo que hay deportes increíbles, soy un gran aficionado al deporte, pero creo que no hay ningún deporte como el tenis. Si un día no te encuentras bien, estás fuera. No puedes sentarte en el banquillo y que entre alguien a sustituirte. También es un deporte bastante cruel porque es un sistema de eliminación directa. Solo tenemos un torneo al año, las ATP Finals de Turín, en el que hay un formato de grupos. Todo lo demás es por eliminación directa. Si pierdes en primera ronda porque un día no has dormido bien, tienes una intoxicación alimentaria o lo que sea, pierdes y estás fuera. Pero eso es también lo que hace que nuestro deporte sea tan exigente y tan especial”, explicó Novak.
“Así que creo que la respuesta larga a eso es realmente la garra, la dedicación y ese espíritu de no rendirse nunca que siempre me acompaña. Cuando estoy en la pista, independientemente de quién esté al otro lado de la red, no cedo nada. Me llevo al límite, especialmente cuando juegas finales de grandes torneos delante de un estadio lleno. Sí, siempre siento esa presión y esa importancia añadidas por el estatus privilegiado que tengo al salir a cualquier torneo, a cualquier pista del mundo, especialmente en los últimos cinco años, más o menos. Hay algo muy especial en salir a una pista siendo quien eres. La gente espera que estés en tu mejor nivel. Eso también añade responsabilidad. Es un factor de motivación. Si no te encuentras bien, también puede ser una carga. Puedes sentir muchísimo peso sobre tus hombros”, añade el balcánico sobre lo que le mueve a la hora de competir.
“Pero es lo que creo que estaba destinado a hacer. Creo firmemente que Dios me ha dado esta oportunidad y este talento para ser quien soy y estar donde estoy. Estoy agradecido. Intento cumplir mi misión y desarrollar mi potencial todo lo posible. La gente viene, como ella ha mencionado, desde cualquier parte de China o del mundo para verte quizá una sola vez en su vida. Kobe Bryant solía decir eso. Siempre quería jugar porque probablemente siempre haya al menos uno o más aficionados que quizá estén viniendo por primera vez a verte competir. No juegas solo para ti; juegas para la gente, para el deporte. Si eres una estrella, llevas mucho más sobre tus hombros”, concluyó. Sabias palabras.
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