Los Mavericks regresaron de Macao y jugaron su primer partido en Dallas de una pretemporada que se acerca a su cierre. En menos de una semana, la regular season estará en marcha y empezarán, poco a poco, las conclusiones con fuego real. Pero, por ahora, los equipos ultiman su preparación, realizan las pruebas definitivas para construir sus rotaciones, al menos las de principio de curso, y van dejando trazos, en general nada más que eso, de lo que van a ser. O de lo que quieren ser.
Esos Mavericks que se estrenaron en el American Airlines Center no tenían a Cooper Flagg ni a Kyrie Irving. Y tampoco jugaron, por problemas físicos, Daniel Gafford, Morez Johnson Jr, Marcus Sasser, Dereck Lively II y un Santi Aldama que sigue con la recuperación de su rodilla derecha. Así que fue una versión distinta, de fondo de armario, del equipo de Dusty May, que perdió (97-101) contra unos Pelicans que repartieron minutos pero sí dieron tiempo en pista a los principales de su rotación. En los Mavs, perdió otra ocasión para reivindicarse Zaccharie Risacher (6 puntos, 3/11 en tiros, 0/7 en triples). El francés, número 1 del draft de 2024, necesita dar un volantazo a una carrera NBA que comenzó torcida en los Hawks. Si no lo hace, se confirmará como una de las peores selecciones de draft de la historia de la competición.
Mejor estuvo Sergio de Larrea, que sigue opositando a integrante de la rotación desde el comienzo del curso, lo que sería una excelente noticia para el base de Valladolid (20 años), número 25 del último draft. Esta vez, Larry jugó 30 minutos y acabó con 10 puntos (2/3 en triples), 4 rebotes, 6 asistencias… y 5 pérdidas, un lunar que May achacó después a los quintetos en los que tuvo que formar para este partido en los que la rotación estaba bajo mínimos: “No le hemos brindado el apoyo suficiente, no había suficiente creación de juego y manejadores en cancha con él. Pero tiene mucha confianza, mejora a sus compañeros y estamos muy satisfechos con su progreso hasta ahora. Está demostrando que merece un sitio en la rotación, cada día se gana más confianza”. Tobi Lawal, que lucha por hacerse un hueco en el equipo, dejó claro también que el juego fue más fluido con el español a los mandos: “Es muy bueno. Hace a todos mejores cuando está en pista, la bola te llega en el mejor momento posible. Es muy fácil jugar con él, ve toda la cancha, porque además es muy alto, y sabe qué va a pasar en la siguiente jugada antes de que suceda”.
Así que por ahora las cosas van de maravilla para De Larrea, que compartirá rotación con Santi Aldama, cuando el canario se recupere, en estos nuevos Mavs que abren la puerta a un tercer español: Jorge Díaz-Graham (23 años, 2,11) ha firmado un contrato de tipo Exhibit 10 con la franquicia texana. El interior canario (como Aldama) jugó, tras formarse en la cantera del La Laguna Tenerife, en la MG Academy y, ya en College, en Pittsburgh (tres años) y Oregon State. En la Summer League, dejó buenas sensaciones con los Mavs y fue seleccionado con el número 1 (Texas Legends) en el draft internacional de la G League. Su hermano gemelo, Guillermo, fue elegido en el puesto 3 (también por los Legends).
El contrato Exhibit 10 es por un año sin dinero garantizado, un acuerdo de prueba para la pretemporada que tiene algunas ventajas: se puede convertir en two-way, lo que permitiría al español alternar G League y NBA (Legends y Mavs) o, al menos, le daría una bonificación económica si pasa al equipo de la Liga de Desarrollo y permanece al menos 60 días en él. En el escenario ideal, claro, también se puede convertir en un contrato estándar con el equipo NBA, en este caso unos Mavs que valoran la polivalencia y el tiro exterior de Díaz-Graham desde sus 2,11 (36,5% en triples en Oregon State). En la Summer League promedió 7,2 puntos y 5,4 rebotes. Su mejor baza es hacerse con un hueco por la vía del two-way, aunque los Mavs tienen por ahora sus tres plazas ocupadas: John Poulakidas, Tobi Lawal, Jett Howard.
Baba Miller sigue llamando a la puerta
En Boston, los Celtics arrollaron a los Hornets (114-93) y siguen con su pretemporada a toda máquina (3-0). Joe Mazzulla volvió a probar el que parece ahora mismo su quinteto favorito, con jugadores como Payton Pritchard, Sam Hauser y Neemias Queta en la segunda unidad: Derrick White, Paul George, Jordan Walsh, Jayson Tatum y Mitchell Robinson. Hugo González jugó 13 minutos y acabó esta vez con 5 puntos (2/4 en tiros), 1 rebote y 2 asistencias. Menos tiempo en pista y menos producción que en los anteriores amistosos contra Cavaliers y Sixers, aunque su lugar en la rotación parece garantizado de cara a su segunda temporada en los Celtics.
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También fue una muy buena noche para Baba Miller, que sigue haciendo ruido en unos Clippers en plena reconfiguración, que tienen, tras el lío con Kawhi Leonard y las correspondientes sanciones, buenas razones para apostar por un nuevo bloque joven que liderará Keaton Wagler: 12+5+4 para el número 5 del último draft en la victoria (122-110) contra unos Nuggets que dosificaron más los minutos de sus titulares. Miller aprovechó su tiempo en pista, otra vez, sobre todo en la segunda parte, y acabó con 15 puntos (5/6 en tiros, 2/2 en triples), 5 rebotes y 2 asistencias en 21 minutos. Con solo 22 años, apunta a robo del draft desde el puesto 36 porque es un casi siete pies (2,09) de enormes facultades físicas y con mucho potencial para hacer prácticamente de todo en pista. Su lunar fue que en esos 21 minutos cometió seis faltas y salió eliminado, pero el mallorquín está haciendo ruido y es probable que tenga oportunidades reales en la rotación de los Clippers cuando comiencen, la próxima semana, los partidos de verdad.
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