Sin Leandro Paredes, que se desgarró el viernes en Córdoba y también quedó descartado para el desquite de la próxima semana en Brasil, Boca reabre el libro de la Copa Sudamericana, uno de los tantos frentes que mantiene el equipo del Vasco Arruabarrena. Su rival en la ida de una de las semifinales será Vasco da Gama, que llega con tres jugadores argentinos como titulares (Santiago Sosa, Facundo Colidio y Alan Lescano) y la pretensión de poder llevarse un resultado que le permita resolver la llave en Río de Janeiro. El partido de este martes arrancará a las 21:30 en una Bombonera repleta y fervorosa como siempre, será dirigido por un amigo de la casa, el chileno Piero Maza, y televisado por ESPN y DSports. La segunda semi arrancará el miércoles a las 19 en Brasil con Atlético Mineiro y Montevideo City Torque.
Después de haber encarado el partido del viernes con Instituto (2-2) con algunos jugadores que no son titulares, Boca anuncia cuatro modificaciones. En el fondo volverán Leandro Lozano y Facundo Herrera, quienes no tuvieron minutos, en lugar de Malcom Braida y Marco Pellegrino. En el medio reaparecerá Santiago Ascacíbar y en la delantera, Miguel Merentiel irá por el ecuatoriano Enner Valencia.
La duda dependerá del esquema que se termine utilizando: si el chileno Williams Alarcón se suma como tercer volante, habrá un 4-3-1-2 sin Sebastián Villa. Pero si el colombiano forma parte finalmente del ataque se repetirá la fórmula utilizada en Córdoba con un doble cinco compuesto por Ascacíbar y Delgado y un esquema 4-2-3-1 con Leonel Flores y Villa por los costados, con Merentiel como único punta.
El equipo quedaría entonces con Montero; Lozano, Lollo, Herrera, Blanco; Ascacíbar, Delgado; Flores, Palacios, Villa o Alarcón y Merentiel. “Llevar la cinta, que me elija él, ser capitán de este equipo es un orgullo enorme. Es una linda prueba para el equipo dar la cara sin Lea (por Paredes). Ya sabemos todo lo que él conlleva”, dijo Blanco que será el capitán boquense en ausencia del mediocentro lesionado.
En el Brasileirao, Vasco da Gama suma escasos 35 puntos y está a tres de las posiciones de descenso directo pero a dos de la última plaza que lleva a la Sudamericana del año próximo. Aun así, asoma como un rival de cuidado porque las contrataciones de Sosa, Lescano y Colidio en el último libro de pases han potenciado al equipo, que solo una vez ganó una copa continental (la Libertadores de 1998) y ahora quiere romper el maleficio.
Lo llamativo es que a una semana del desquite en Brasil, todavía no está claro donde habrá de jugarse. El Vasco no puede jugar en su estadio (capacidad menor a 30 mil espectadores) y la novela, que daba la impresión de haberse cerrado con la designación del estadio Maracaná, quedó reabierta ya que la justicia de Río de Janeiro suspendió el fallo que obligaba al consorcio integrado por Flamengo y Fluminense a ceder el estadio y todo quedó en suspenso.
Suely Lopes Magalhães, primera vicepresidenta del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro (TJ-RJ), rechazó la decisión del juez Marco Antônio Ibrahim y revocó el fallo que obligaba al consorcio a ceder el Maracaná para la semifinales de la Sudamericana. Los dos grandes cariocas se niegan a ceder el estadio porque jugarán como locales las semifinales de la Libertadores ante Estudiantes (el jueves 22) y Palmeiras (este miércoles) respectivamente y no quieren que el césped del Maracaná tenga actividad extra. El estadio Nilton Santos, donde juega Botafogo como local, es la opción sugerida por la Justicia.

