Desde la conquista de su última Copa Libertadores, aquella inolvidable edición de 2009 con Alejandro Sabella como DT, Estudiantes de La Plata no está tan cerca de volver a jugar una final. Ese año había sido, hasta ahora, su último recuerdo de unas semifinales en el torneo más importante del continente. Y este jueves se juega sus últimas fichas para meterse en la ansiada definición en Montevideo. Si ya jugaba contra el campeón defensor, el empate en cero de la semana pasada en La Plata puso las cosas un poco más difíciles todavía para el equipo argentino, el último albiceleste que sobrevive en la competencia: deberá ganar en Brasil, tierra siempre complicada, para eliminar al actual rey Flamengo. El panorama es difícil y los conducidos por el Cacique Alexander Medina van de punto y lo saben, pero Estudiantes tiene su buena historia de mística y épica en la Libertadores, y este es un gran momento para repasarla.
Como si todo este entramado de condimentos futboleros fuera poco, el escenario del desafío de este jueves a las 21:30 es ni más ni menos que el Maracaná. El histórico estadio brasileño, aquel en el que los locales se agigantan pero también cargan con el recuerdo imborrable de aquellos héroes uruguayos del Mundial ’50, le aportará su propia ración de épica a esta vuelta de semifinales entre el actual campeón de la Libertadores y el equipo argentino, último bicampeón del Trofeo de Campeones de nuestro fútbol.
Ganar en Brasil, en el Maracaná, para eliminar al campeón y meterse en una final de Libertadores sería epopéyico. Y este Estudiantes, cuya historia bien sabe de épicas, ha avanzado en esta edición del máximo torneo continental con notables victorias en condición de visitante. La más reciente, ustedes recordarán, fue el 1-0 a Corinthians en San Pablo cuyo destino final no pudo torcer el neerlandés Memphis Depay, quien erró un penal en el minuto 11 de descuento. En la ida de esa llave rumbo a las semifinales, los conducidos por el técnico uruguayo habían empatado 1-1 como locales en el Jorge Luis Hirschi y viajaron obligados a ganar en territorio brasileño. Lo mismo les había pasado, un mes antes, ante la Universidad Católica: un resultado idéntico en La Plata los llevó hasta Chile con la urgencia del triunfo, que conquistaron por 3-0 para meterse en cuartos de final.
Estudiantes y Flamengo vienen coqueteando en esta Libertadores desde la fase de grupos, cuando primero empataron 1-1 en La Plata y luego el equipo carioca se impuso por 1-0 en el Maracaná. El triunfo del conjunto platense es el resultado que le falta a este cruce 2026 para completar el abanico de los tres posibles desenlaces. ¿Podrá Estudiantes conquistar su victoria?
Tampoco hay que viajar demasiado en el tiempo para encontrar otros episodios épicos de Estudiantes en la Libertadores. La historia reciente también ofrece la suya. Y vaya si la tuvo la conquista de la Copa en 2009. En esa edición, el equipo dirigido por Sabella había ganado todos sus partidos como local hasta que llegó a la final, donde no pudo superar a Cruzeiro en el estadio Único y el pitido final marcó un empate sin goles. Los capitaneados por Juan Sebastián Verón (hoy la Brujita es presidente del club) debieron definir en Belo Horizonte. El resultado fue la escritura de un nuevo episodio de la mística historia de Estudiantes, que en su tricampeonato de 1968/1970 nunca había llegado obligado a imponerse como visitante. El equipo de Sabella empezó perdiendo en Brasil, pero revirtió el marcador con goles de la Gata Fernández y Mauro Boselli y terminó imponiéndose por 2-1 para conquistar la Libertadores otra vez después de 39 años.
El presente que tiene a Flamengo en búsqueda del bicampeonato de la Libertadores es de temer: el equipo de Río de Janeiro, actual campeón y líder del Brasileirão, solo perdió dos veces entre la edición 2025 de la Copa y la presente, en la cual subsiste como el único invicto. Esa estadística, que asusta, quizás asusta algo menos al equipo platense: Estudiantes fue, justamente, el último rival que le ganó. Lo venció 1-0 por los cuartos de final del año pasado en La Plata, aunque el resultado llevó a definir la llave por penales y allí los cariocas se impusieron 4-2 y siguieron el camino que los llevó a su cuarto título. El otro verdugo de esa estadística de Flamengo también fue un equipo argentino y bien podría motivar a los conducidos por el Cacique: el Mengão perdió como local en el Maracaná ante Central Córdoba de Santiago del Estero, que lo derrotó por 2-1 en su segundo partido internacional, por la fase de grupos 2025, y demostró -una vez más en la historia del fútbol- que nadie es invencible.
La épica copera de Estudiantes, esa que se hizo grande de golpe de la mano del icónico equipo conducido por Osvaldo Zubeldía en los ’60, ofrece otro recuerdo para mencionar y entregarle a cada fiel seguidor y seguidora platense en medio de esta previa. El estadio Hirschi que en la actual llave con Flamengo volvió a esta instancia decisiva de la Libertadores, no era escenario de un duelo en búsqueda de la final desde 1983, justamente la edición que enmarca el recuerdo que vamos a reflotar.
El último partido que Estudiantes jugó en ese 1983 en 1 y 57 fue también (aunque bajo otro formato) en búsqueda de su pasaje a la final. Aunque no logró alcanzar la soñada definición, su intento forjó tanta épica que no solo le agregó unos buenos ladrillos a la histórica mística que ha construido el León sino que también entregó uno de los partidos más memorables de los que se recuerden en la Libertadores. Los conducidos por Eduardo Manera, aquel 8 de julio, lograron empatar 3-3 con Gremio jugando apenas con siete jugadores (los últimos dos goles, los del empate definitivo, los hicieron en esa versión reducidísima del equipo titular), mientras que el elenco brasileño tuvo siempre a sus once sobre la cancha. El último grito agónico en La Plata, aquel día, lo motivó el gol sobre la hora que convirtió el recordado Miguel Ángel Russo y selló la histórica igualdad final. Es cierto: este último recuerdo no tiene a Brasil como escenario, pero sí tiene como rival a un equipo brasileño y sí ocupa su merecido lugar entre las epopeyas coperas de Estudiantes de La Plata, esas a las que sus hinchas vuelven estos días una y otra vez, ilusionados con que sus jugadores les regalen este jueves una más.

