Campazzo ha reivindicado el papel de los jugadores pequeños. El base del Real Madrid ha realizado una entrevista con la Euroliga en la que destaca como desde el inicio de su carrera, siempre ha tenido que esforzarse más que otros para competir al máximo nivel, aunque cree que esa mentalidad ha sido precisamente una de las claves de su éxito.
“Estamos hablando de un mundo de altos”, reconoció el internacional argentino. Desde pequeño era consciente de que su físico suponía un reto, por lo que decidió compensarlo con más trabajo. “Tenía que entrenar más, prepararme mejor físicamente y esforzarme más que otros jugadores. Al final tuve muchas oportunidades para demostrar que podía competir al máximo nivel”, recordó, repasando su paso por la Liga Endesa, la EuroCup, la Euroliga y el Real Madrid.
Aun así, admite que esa sensación no ha desaparecido del todo. Antes de algunos partidos, cuando observa a sus rivales durante el calentamiento, sigue impresionándole la diferencia física. “Los veo muy altos, muy atléticos, y pienso: ‘No sé si puedo competir contra ellos’. Pero en cuanto empieza el partido, cambia el chip. Solo quiero jugar, ganar y ayudar a mis compañeros”, aseguró.
Campazzo explicó que ha aprendido a convertir lo que parecía una desventaja en una de sus mayores virtudes. En su caso, la velocidad es su mejor arma, tanto para presionar a los bases rivales por toda la pista como para crear oportunidades de ataque para su equipo.
El argentino también defendió el valor de los jugadores de menor estatura en el baloncesto actual. “Creo que a la gente le gustan los pequeños que destacan porque nos tiramos de cabeza a por cada balón, defendemos con intensidad y ponemos un plus de corazón y garra”, afirmó.
Además, celebró que cada vez haya más jugadores de este perfil triunfando en la Euroliga. Como ejemplo citó a TJ Shorts y Shane Larkin, dos de las grandes figuras de la competición. “Me alegra verlos competir y liderar a sus equipos porque demuestra que los más bajitos también podemos marcar la diferencia”, destacó.
Para terminar, Campazzo contó una anécdota que refleja uno de los prejuicios que todavía existen hacia los jugadores de menor estatura. “Muchas veces me preguntan: ‘¿Tú juegas al baloncesto?’. Es normal, porque podrían pensar que soy un asistente o alguien del cuerpo técnico. Mi respuesta siempre es la misma: ‘Ven a verme jugar y te lo demostraré’”, concluyó.
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