El Real Madrid disputará este sábado la final de la Supercopa de la Euroliga ante el Olympiacos (19:00 horas, #Vamos) tras doblegar en la segunda semifinal del torneo a un combativo Dubái BC (95-98). Fue un triunfo en la prórroga y muy trabajado tras un mal inicio en el que llegó a estar 16 puntos abajo (36-20) al principio del segundo cuarto. Y que dejó muy buenas sensaciones por parte de dos de los nuevos, Jaime Pradilla y Timothe Luwawu-Cabarrot.
Pedro Martínez confió en ambos en la recta final del partido y ninguno defraudó. Empecemos por Pradilla, un soldado del catalán en su etapa en Valencia. El internacional español mostró manita desde fuera con dos grandes triples seguidos en el cuarto periodo que colocaron el 67-72.
Pero no solo anotó, supo encontrar a sus compañeros (tres asistencias) y estuvo titánico en la pelea por el rebote: llegó a las siete, tres de ellos ofensivos. El Real tuvo un +15 con él sobre la cancha, el mejor +/- de todo el partido.
El impacto de Pradilla no solo estuvo en esos minutos decisivos. El zaragozano estuvo sobre la pista en el tramo final del segundo cuarto, cuando los madridistas pasaron de perder por 16 puntos a quedarse tan solo uno abajo (43-42) al intermedio. Fuerza, defensa, coraje. Incidencia pura durante los casi 24 minutos que estuvo en pista.
El francés, por su parte, demostró a partir del o por qué media Europa suspiraba por sus servicios. El galo empezó desacertado de cara al aro, pero encontró la manera de hacer daño a través del pase, con dos asistencias en los dos primeros cuartos.
Fue a partir del tercer cuarto cuando se le desprendió el hielo y la magia comenzó a fluir por sus manos para castigar una y otra vez al Dubái. Se disparó hasta los 20 puntos, 15 de ellos tras la vuelta de vestuarios y 11 en el último cuarto y en la prórroga. Un triple suyo condujo a la prórroga y otro, a falta de 18 segundos, mató el duelo (95-98). Tiene un don para la anotación de muchísimos quilates y una enorme valentía.
“Estoy muy orgulloso (del equipo). Es el motor de la pretemporada: ser fieles a nuestro juego. Pensar en la próxima jugada, estar juntos y tener confianza en el otro”, dijo el francés tras el duelo. “Sí, ambos tuvieron momentos decisivos, es verdad”, aseguró Pedro Martínez, que también quiso echar flores a otros de sus pupilos: “También los tuvo Andrés Feliz, pese a que no empezó bien la primera parte, pero que luego fue muy importante. La defensa de Campazzo a Okobo y Tavares…”. Un estreno ilusionante. Este sábado, una nueva oportunidad para seguir brillando.
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