ETIHAD STADIUM, MÁNCHESTER – La hinchada visitante del Coventry apenas podía contener sus ganas de abuchear a Enzo Fernández cuando leyeron su nombre por la megafonía poco antes del pitazo inicial como uno de los suplentes del Manchester City.
Vaya sorpresa se llevaron.
Cuando los equipos salieron al césped bajo el sol de Mánchester poco antes de las 3 de la tarde, el fichaje más caro en la historia del club figuraba en el once titular local. Los rumores de que Nico O’Reilly se había lesionado la espalda tras el calentamiento resultaron ser ciertos.
A la afición rival le sobran motivos para detestar al Manchester City desde la llegada del jeque Mansour en 2008. La mayoría giran en torno al caso, aún sin resolver, con la Premier League por presuntas irregularidades financieras, respecto al cual el club niega cualquier falta. 115 razones, por así decirlo.
Sin embargo, el contrapeso suele ser un desfile deslumbrante de futbolistas que caen bien. Desde Sergio Agüero, David Silva y Vincent Kompany (cuyas estatuas a las afueras del estadio pronto compartirán espacio con la de Kevin De Bruyne) hasta Rayan Cherki y Erling Haaland en la actualidad, a menudo ha sido difícil no encariñarse con las grandes figuras del City.
Eso no significa que hayan sido todos unas hermanitas de la caridad; con ese perfil no se conquistan títulos un año sí y otro también. La campaña 2026-27 fue la primera que el City arrancó desde 2013 sin Fernandinho ni Bernardo Silva en sus filas, dejando vacante el puesto para un centrocampista brillante y combativo que disfruta del juego sucio y la picaresca del deporte de élite.
Ahí entra Fernández, quien tanto en el Chelsea como en la Selección Argentina ha encarnado en los últimos años el papel de villano de culebrón, aunque sin demasiada sutileza. Eso de colarse en la alineación titular sin hacer ruido no va con su estilo.
Fernández se situó en una posición adelantada en la medular local, junto a Cherki y al lateral itinerante Joško Gvardiol cuando tenían la posesión, con Elliot Anderson guardando las espaldas por detrás. Buena parte del debate en torno a su traspaso de 125 millones de libras al City, más allá de la cifra, se ha centrado en cómo lo utilizarían. Dado que el City ya cuenta con Cherki y Phil Foden para ocupar la mediapunta, tal vez volvamos a ver la versión del organizador desde la base de sus días en River Plate.
No obstante, en su etapa juntos en el Chelsea, Maresca fue inclinándose gradualmente por la capacidad de Fernández para llegar al área desde segunda línea, y esto se hizo evidente desde el principio cuando se desmarcó hacia un balón picado por Cherki al segundo palo antes de ir a buscar un pase largo y diagonal de Anderson.
Una pifia calamitosa de Gianluigi Donnarumma, al dejar pasar bajo su pie un pase atrás de Abdukodir Khusanov, estuvo a punto de adelantar al Coventry, antes de que un fallo igualmente nefasto de Antoine Semenyo le sirviera en bandeja una ocasión a Taiwo Awoniyi que terminó mandando fuera de un zapatazo.
Esos momentos le restaron al Manchester City el aplomo inicial, y la respuesta de Fernández fue retrasarse un poco para ayudar a trenzar el juego en la base del centro del campo. Cuando un futbolista juega en su mayoría a un solo toque, soltando el balón de primera al espacio, abuchear se vuelve complicado y la hinchada del Coventry empezó a perder el interés. Salvo para cantar sobre las Islas Malvinas, como ya hicieron los aficionados del Brighton dirigiéndose a los jugadores argentinos del Chelsea la semana pasada. Vivimos en una línea temporal caótica y bastante desagradable en este 2026.
Gran parte del atractivo de Fernández puede resultar intangible por momentos. En la rueda de prensa previa al partido, Maresca lo definió repetidamente como «un ganador». Una interpretación poco benevolente diría que ese tipo de etiquetas sirven para pasar por alto acciones como cuando Ephron Mason-Clark lo desplazó del balón sin miramientos en el minuto 17. Anderson tuvo que bajar a apagar ese fuego, parte de una actuación impecable del centrocampista inglés antes de que los hombres de Maresca perdieran el orden de forma colectiva en los minutos finales.
Las estadísticas de Manchester City vs. Coventry
Para ese momento, el marcador ya estaba 1-0 y Fernández tuvo participación directa en el gol de la victoria, filtrando un pase por la banda derecha para que Semenyo sacara un centro genial de primera desde la línea de fondo. Haaland remató de cabeza al segundo palo con el alma para anotar su tercer gol de la temporada.
Anteriormente, Fernández le había servido un balón a Cherki que terminó estrellándose en el poste y le bloquearon un par de remates, antes y después de que Haaland obligara al portero del Coventry, Carl Rushworth, a realizar dos grandes paradas.
Tras el descanso, las intervenciones más destacadas de Fernández siguieron dándose en campo contrario, con un centro raso que la defensa despejó justo cuando Gvardiol se disponía a rematar. Poco después cayó en fuera de juego al asistir a Haaland en un remate a bocajarro, y la última acción destacable de la estrella argentina fue despejar un balón colgado de su propia área mediante un taconazo.
Fue sustituido en el minuto 76 por Ayyoub Bouaddi, momento que la afición del Coventry aprovechó para corear con guasa la primera sílaba del apellido del prometedor futbolista marroquí. A partir de ahí, el City le debió el triunfo a la actuación de un fichaje del año pasado que no siempre ha tenido sentido, pero que aparece en los momentos clave que lo definen como un ganador. De no ser por las intervenciones de Donnarumma para frenar a los suplentes Loum Tchaouna y Ellis Simms, el Coventry se habría llevado un punto.
El hecho de que el equipo de Frank Lampard probablemente lo mereciera por el cómputo de ocasiones de la segunda parte pone de manifiesto que Fernández se ha sumado a un proyecto aún en construcción, al margen de la idílica estampa que reflejan las tres victorias en tres partidos al frente de la clasificación de la Premier League para los hombres de Maresca.

