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RÍO DE JANEIRO (Enviado especial).- Buena parte de la historia copera de Boca también se escribió en Brasil. No por casualidad es el club argentino que más series internacionales ganó en este país. Muchas veces incluso consiguió sus mejores resultados lejos de la Bombonera. Pero esta vez el desafío será distinto. Tendrá que revertir una llave que se complicó más de la cuenta: tras el 0-1 en casa, llega al Maracaná sin saber todavía si podrá contar con Leandro Paredes, su capitán y jugador emblema, que tendrá apenas 11 días de recuperación de un desgarro y será esperado hasta último momento.
Boca está a 90 minutos de una nueva final, como en 2023, cuando también en el Maracaná cayó ante Fluminense en la definición de la Copa Libertadores. Ahora el contexto es otro: se trata de la Sudamericana, pero la posibilidad de volver a disputar un título internacional volvió a encender la ilusión de sus hinchas. Para lograrlo, necesitará volver a encontrar esa mística copera que tantas veces mostró de este lado de la frontera.
El clima también es muy distinto al de aquella final. Río lleva varios días nublados, con algo de lluvia y máximas que no superan los 23 grados. Mientras tanto, la ciudad empezó a teñirse de azul y amarillo. Muchos hinchas llegaron durante el lunes y otros arribarán en micro pocas horas antes del encuentro.
En Copacabana, a unos 20 kilómetros de la concentración de Boca en Barra da Tijuca, cerca de mil simpatizantes se reunieron frente al Quiosque Buenos Aires, un tradicional bar de impronta argentina ubicado sobre la playa, donde realizaron un banderazo para acompañar al equipo de Rodolfo Arruabarrena y empezar a vivir la previa de un partido que puede marcar el pulso de la temporada.
La gran incógnita pasa por Paredes. Este lunes, en la práctica en el predio de Flamengo, el volante completó casi todos los ejercicios junto con sus compañeros, aunque sin demasiada intensidad.
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El campeón del mundo se sometió a un tratamiento con plasma rico en plaquetas, similar al que realizó durante el Mundial, con la intención de acelerar la recuperación. Jugar, de todos modos, implica un riesgo. Boca todavía tiene por delante los clásicos con Independiente y River, la definición del Clausura, la pelea por la tabla anual y la Copa Argentina.
“Trataré de pensar en lo que más nos conviene deportivamente. Los tiempos no son los que pensábamos que íbamos a tener y tampoco me gusta arriesgar”, avisó Arruabarrena.
Si Paredes no llega para ser titular, Rodrigo Battaglia y Williams Alarcón son los candidatos a ocupar su lugar. Arriba hay otra duda: Sebastián Villa o Alan Velasco, dos jugadores que dejaron atrás sus lesiones; el que gane la pulseada acompañará en el ataque a Leonel Flores y Miguel Merentiel.
“Intentaremos hacer un partido largo, no vamos a salir a volvernos locos de entrada”, explicó el entrenador durante la rueda de prensa de este lunes en el hotel Windsor Marapendi.
Arruabarrena también buscará saldar una deuda internacional. En su etapa anterior ganó el campeonato local y la Copa Argentina de 2015, pero no llegó a disputar una final continental: en dos oportunidades quedó eliminado por River. Por la magnitud del cruce, decidió además que viajara todo el plantel, incluidos los lesionados Adam Bareiro, Tomás Belmonte y Agustín Marchesin, con Juan Román Riquelme como encargado de la delegación.
Vasco también llega con interrogantes. El lateral derecho Paulo Henrique sufrió un golpe en las costillas en la derrota 1-0 ante San Pablo del sábado, partido que el equipo carioca disputó con la mayoría de sus titulares, y desde entonces no pudo trabajar con normalidad. Además, Marino Hinestroza, que estuvo muy cerca de llegar a Boca en enero, entraría por Andrés Gómez, expulsado en la ida.
Se espera un Maracaná completo: Vasco agotó unas 70.000 localidades después del triunfo 1-0 en Buenos Aires, mientras que los hinchas visitantes tendrán 4.000 lugares.
Por la cantidad de público y los antecedentes, el partido fue clasificado como Bandera Roja según la Metodología de Avaliação de Risco em Estádios de Futebol (AREF). El operativo contará con unos 500 efectivos de distintas fuerzas, casi el doble de los que suelen trabajar en un encuentro habitual del Brasileirao. Además, el transporte público funcionará con horario extendido y habrá presencia policial reforzada en las estaciones de tren y subte.
También pesa lo ocurrido en 2023, cuando hubo incidentes entre hinchas de Boca y Fluminense en Copacabana durante la previa de la final de la Libertadores. Esta vez, las autoridades brasileñas prepararon un dispositivo especial para evitar cruces entre ambas parcialidades.
En el Maracaná, Boca apenas ganó una vez. Fue en 1998, cuando venció 2-0 a Flamengo por la Copa Mercosur; después acumuló cuatro derrotas.
Ahora llega en desventaja, pero también vuelve a un país en el que protagonizó varias de sus grandes gestas internacionales, obligado a sacar a relucir ese ADN copero que tantas veces demostró que a Boca jamás hay que darlo por muerto.
Por Leandro ContentoMundo BocaVasco Da GamaCopa SudamericanaLeandro ParedesRodolfo ArruabarrenaConforme a
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