(BUENOS AIRES).- «Es una cobardía con la institución (consorcio)», dijo el presidente de Vasco da Gama, Pedrinho. Boca preparó la logística para la revancha de la semifinal de la Copa Sudamericana, prevista para el martes 20 de octubre, con planes de viaje tanto a Brasil como a Paraguay.
El presidente de Vasco da Gama vinculó su enojo con la posibilidad de que el equipo tuviera que jugar lejos de Río: «Es una cobardía con la institución (consorcio), es una cobardía con la competición porque el Vasco va a jugar fuera de su Estado, fuera de su país, si eso pasa». El Maracaná había sido confirmado como sede, pero una nueva apelación del consorcio que administra el estadio, integrado por Flamengo y Fluminense, ante el Superior Tribunal de Justicia obligó a revisar esa decisión y volvió a poner en duda dónde se jugará el partido.
Boca organizó el traslado para ambos escenarios con el objetivo de evitar que una resolución de último momento altere la preparación del equipo o complique el viaje de la delegación. Como parte de ese esquema, reservó alojamiento en Asunción, una alternativa concreta si el encuentro se muda a Paraguay. Esa previsión no significa que el cambio de país esté confirmado: el plan también contempla una sede en Brasil.
El Nilton Santos fue señalado como una alternativa fuera del Maracaná, aunque perdió fuerza por la negativa de la dirigencia de Botafogo a recibir el partido sobre césped sintético. Si la revancha se traslada a otro estado brasileño, aparecen Manaos y Brasilia, con el estadio Mané Garrincha como candidato. Paraguay también figura entre las opciones, con el Defensores del Chaco, en Asunción. São Januário quedó descartado porque no alcanza el mínimo de 30.000 espectadores exigido para una semifinal continental.
Si Vasco da Gama no logra garantizar una sede, la decisión puede quedar en manos de la Conmebol, cuyo reglamento permite trasladar el partido a cualquier otro país sudamericano, excepto Argentina. Consultado sobre la posibilidad de jugar en el Nilton Santos o en el Maracaná, Rodolfo Arruabarrena dijo: «donde sea que toque». Si se elige la cancha de Botafogo, el plantel se entrenará unos días antes en las canchas de césped sintético de Boca Predio para adaptarse a la superficie.
Leandro Paredes sufrió un desgarro grado dos en el isquiotibial derecho durante el partido ante Instituto, en Córdoba, y había sido descartado inicialmente para toda la serie. No jugó la ida, pero el miércoles realizó trabajos de campo y participó activamente de la práctica. Para una lesión de ese tipo, los médicos suelen recomendar al menos 21 días de recuperación. El cuerpo técnico evaluará cómo responde en los entrenamientos antes de decidir si lo arriesga y si está en condiciones de ser titular; la definición podría llegar incluso el día del partido.
Vasco da Gama ganó 1-0 en La Bombonera y Boca necesita revertir la serie en Brasil para avanzar a la final. Paredes ya había jugado ante Universidad Católica en condiciones similares, un antecedente que forma parte de la evaluación, aunque una recaída podría dejarlo afuera en un tramo decisivo del semestre. Si Boca llega a la final, el mediocampista tendría un mes para recuperarse antes del partido decisivo; el Superclásico ante River en la Bombonera está previsto para el 1 de noviembre.
+ Seguir a El Intransigente en Google

