(BUENOS AIRES).- «Voy a decir textual la respuesta que me dieron: ya no es imposible», dijo Claudio Civiello sobre la chance de que Tomás Aranda llegue a la final continental. Boca mantiene cautela por la gravedad de la lesión, aunque contempla la posibilidad de tener al mediapunta disponible antes de lo previsto.
Civiello describió la prudencia con la que el club sigue la recuperación y la expectativa que generó la mejoría de Aranda. «Obviamente son muy cautos en Boca por la gravedad de la lesión pero en Boca están viendo que hay una chance y se aferran a esa chance de que Tomás Aranda está cada vez mejor, acompañó a la delegación y está con muchas ganas.» La posibilidad de que llegue a la definición sigue abierta, pero no está asegurada.
Aranda tiene 19 años y juega de mediapunta. Fue operado el 27 de agosto por una fractura de peroné y avanzó en las distintas etapas de la rehabilitación, con progresos en los últimos días y sin perder jornadas de trabajo. También volvió a realizar tareas de campo con pelota, una evolución que llevó a Boca a contemplar un regreso antes de lo previsto inicialmente.
Los plazos estimados para que el hueso consolide van de ocho a doce semanas, un período que coincide con los compromisos de noviembre. Aranda y Adam Bareiro se sumarían a los entrenamientos con el grupo después del Superclásico con River. El objetivo de Boca es que ambos puedan estar en condiciones para la semifinal de la Copa Argentina contra Banfield, prevista para el 14 de noviembre.
Para la final de la Copa Sudamericana, que se jugará el 21 de noviembre en Barranquilla, Civiello expresó: «El sueño es ese: que en Barranquilla, el 21 de noviembre, aunque sea pueda estar en el banco de suplentes». El plan es que Aranda recupere ritmo con minutos ante Defensa y Justicia o directamente en la semifinal. Rodolfo Arruabarrena no lo arriesgará si no lo ve bien físicamente, y todavía es posible que el juvenil no vuelva a jugar hasta 2027.
Bareiro también podría volver a ser una alternativa durante noviembre, según cómo responda a la rehabilitación. El delantero paraguayo sufrió un doble desgarro contra Huracán, en el aductor y el recto anterior del abdomen izquierdo; a ese cuadro se sumó una hernia de disco lumbar. Fue operado con éxito a principios de septiembre y ya realiza trabajos de campo con botines, aunque todavía no volvió a tener minutos.
Bareiro había sido importante para Claudio Úbeda durante el primer semestre, y su ausencia fue uno de los motivos por los que la dirigencia incorporó a Enner Valencia a mitad de año. Agustín Marchesín también forma parte del plan de recuperación: fue operado en abril por la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y su regreso a los entrenamientos grupales se proyecta entre diciembre y enero. Su continuidad en Boca está condicionada por el vencimiento de su contrato. Para Aranda y Bareiro, Boca espera una posible reincorporación durante la pretemporada de enero de 2027, sujeta a la evolución de ambos; las fechas son estimaciones y no garantías.
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