(BUENOS AIRES).- «Saben lo que significa Leandro para nosotros», dijo Rodolfo Arruabarrena al referirse al capitán. Leandro Paredes quiere jugar la revancha ante Vasco da Gama pese al desgarro de grado 2 en el isquiotibial derecho; el entrenador esperará su evolución antes de resolver si puede incluirlo.
El mediocampista se lesionó el viernes 9 de octubre, durante el empate 2-2 de Boca ante Instituto. La dolencia le impidió jugar la ida de la semifinal, que Boca perdió 1-0 en la Bombonera. La revancha está prevista para el martes 20 de octubre en Río de Janeiro, con el equipo obligado a remontar para llegar a la final de la Copa Sudamericana.
En la práctica del miércoles, Leandro Paredes hizo trabajos de campo y su evolución sorprendió a los médicos. También comenzó un tratamiento con plasma, el mismo que había realizado para el Mundial, para acelerar la recuperación. La revancha se jugará apenas 11 días después de la lesión, frente a los 21 días que recomiendan los médicos para este tipo de desgarro, en el Maracaná.
Arruabarrena no descartó la presencia de Paredes y explicó qué espera del volante: «Ya hablamos demasiado. Saben lo que significa Leandro para nosotros. Él, como Tomy (Aranda), nos dan esa pausa que necesitamos», dijo. Sobre la disponibilidad para la revancha, agregó: «Hoy mismo hay jugadores que tuvieron inconvenientes y vamos a ver su evolución en estos días».
La prueba antes de la revancha
El cuerpo técnico prevé observar cómo responde Paredes durante las prácticas y ajustar sus tareas antes de tomar una decisión. La idea es que pueda probarse durante el fin de semana; a partir de esa evaluación se definirá si está en condiciones de viajar. Si no puede jugar desde el arranque, una alternativa es que integre el banco de suplentes y quede como opción para entrar, siempre que su estado físico lo permita.
El antecedente más cercano es el partido ante Universidad Católica, al que llegó con una lesión similar y regresó tras apenas 13 días. Paredes fue titular y completó los 90 minutos, pero el esfuerzo agravó el problema físico y después quedó afuera de los amistosos previos al Mundial. Los plazos habituales apuntaban a que volviera el 1 de noviembre, para el superclásico ante River.
La historia de Juan Román Riquelme también aparece como antecedente: en los cuartos de final de la Copa Libertadores 2007 jugó lesionado ante Libertad en Paraguay y marcó el primer gol de Boca en la revancha. Riquelme explicó entonces: «No me quería perder el partido. Era muy importante para mí estar en la cancha». Boca había empatado 1-1 en la Bombonera y el volante convirtió después de dejar atrás a tres rivales. Arruabarrena definirá cerca de la hora del encuentro si puede contar con Paredes, según cómo responda en los entrenamientos.
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