(BUENOS AIRES).- Boca perdió 1-0 ante Vasco da Gama en la ida de las semifinales y dejó dos decisiones del entrenador bajo análisis. La atención quedó puesta en dos apuestas que no dieron resultado: la titularidad de un delantero por encima de otro y la inclusión de un mediocampista en el once inicial indicó el periodista Emiliano Raddi.
La ida de la semifinal de la Copa Sudamericana se disputó en La Bombonera y tuvo un primer tiempo favorable a Vasco da Gama, que dominó buena parte del juego y encontró espacios para manejar la pelota. A Boca le costó recuperarla, construir ataques y acercarse con peligro al arco rival. El conjunto brasileño generó situaciones para ampliar la diferencia, mientras el equipo argentino llegó al descanso con la necesidad de cambiar la imagen y mantenerse con vida en la serie.
La primera de las decisiones de Rodolfo Arruabarrena fue la titularidad de Enner Valencia en lugar de Miguel Merentiel. El delantero ecuatoriano ocupó el centro del ataque, pero no consiguió darle a Boca la eficacia que necesitaba para lastimar a la defensa brasileña. Merentiel, que suele aportar movilidad, presión y presencia en el área, no fue elegido para arrancar. La apuesta por Valencia quedó expuesta porque Boca tuvo ocasiones, aunque no logró transformarlas en gol.
La otra decisión bajo revisión fue la inclusión de Williams Alarcón en el once inicial. El chileno tuvo dificultades para afirmarse mientras Vasco se adueñó de la pelota durante varios pasajes. Boca necesitaba controlar el ritmo y conectar sus líneas, pero no pudo sostener la posesión ni evitar que el rival manejara el desarrollo. En ese marco, el mediocampista no consiguió darle al equipo el control que buscaba.
Boca mostró otra cara en el segundo tiempo: adelantó sus líneas y llegó con mayor frecuencia al área rival. Dos remates terminaron en el travesaño y mantuvieron al equipo cerca del empate. Sobre el cierre volvió a generar situaciones que pudieron cambiar el resultado, pero la falta de precisión y de fortuna lo dejaron sin premio. La reacción fue más competitiva que la primera parte, aunque no alcanzó para igualar.
La ausencia de Leandro Paredes condicionó además el funcionamiento de Boca. El equipo perdió a uno de sus principales referentes para distribuir la pelota, un aspecto ligado a las dificultades que tuvo para sostener la posesión y conectar las líneas. Arruabarrena deberá definir si conserva las apuestas por Valencia y Alarcón o cambia el esquema para buscar otra respuesta. El entrenador también tiene por delante la tarea de darle más control al mediocampo y aprovechar mejor las oportunidades.
La derrota dejó a Boca obligado a ganar como visitante para conservar sus posibilidades de conquistar la Copa Sudamericana y llegar a la final. La reacción tras el descanso le ofrece una referencia, pero el equipo deberá corregir lo mostrado en los primeros 45 minutos. La revancha quedó atravesada por la discusión sobre el escenario: había diferencias por la utilización del Maracaná y se manejaban alternativas en Río de Janeiro. La sede del partido seguía pendiente de resolución.
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