El invierno argentino siempre es un filtro implacable. “Hay que pasar el invierno”, escuchamos una y otra vez. También para las ilusiones futbolísticas el invierno funciona como bisagra. Llegar al cierre de agosto con vida en todos los frentes es un privilegio que exige mucho más que planteles de jerarquía o entrenadores de ocasión que llegan a los clubes como salvadores y se van al poco tiempo cabizbajos y por la puerta chica.
Mantenerse en pie en este fútbol cada vez más exigente y más intolerante, en el que la paciencia de hinchas, dirigentes e incluso jugadores dura apenas lo que un suspiro, es algo reservado para muy pocos equipos. En esta temporada, de los 30 que participan en la Liga Profesional, solo tres lograron superar momentos tormentosos y conservan sus ilusiones intactas: Boca, Estudiantes y Platense; aunque el xeneize debió resignar su sueño principal y conformarse, en segunda instancia, con la Copa Sudamericana, mientras que los otros dos se encuentran en los cuartos de final de la Libertadores.
El presente de Estudiantes combina solidez y contundencia. El conjunto dirigido por Alexander Medina aseguró su lugar entre los ocho mejores de la Copa Libertadores tras eliminar a Universidad Católica y ahora buscará dar el golpe en cuartos frente a Corinthians; sin dudas, un rival duro, pero al que Platense logró vencer de visitante por 2 a 0 en la fase de grupos, luego de haber caído 0-2 en Vicente López.
Pese a que en el torneo Clausura, el Pincha se encuentra en el puesto 13 de la tabla, aunque a solo tres puntos de la zona de clasificación, en el ámbito local ratificó su buen momento al vencer por 3 a 1 a Barracas Central para instalarse en los cuartos de final de la Copa Argentina, donde precisamente deberá enfrentarse con el Platense de Martín Palermo que, luego de la salida de Walter Zunino, no solo levantó su imagen, sino que incluso se mantiene invicto.
Lo del Calamar es “increíble, pero real”. Atraviesa una campaña histórica marcada por el temple en los momentos críticos, como lo fue el pasaje a los cuartos de final de la Copa Libertadores luego de vencer a Coquimbo por la vía de los penales; aunque, hay que decirlo, Platense fue mejor que el conjunto chileno tanto en la ida como en la vuelta. También fueron los penales los que le permitieron en la noche del jueves avanzar a la misma instancia en la Copa Argentina, dejando en el camino a Instituto, en una noche en la que el arquero Juan Pablo Cozzani volvió a lucirse atajando tres de los cuatro disparos que ejecutó el conjunto cordobés en la definición. Además, gracias a sus dos victorias obtenidas como visitante, frente a Independiente y a Barracas Central, se acomodó en el torneo Clausura, metiéndose en la zona de clasificación a los playoffs.
En tanto, Boca completa este selecto grupo como el único sobreviviente argentino en la Sudamericana tras eliminar a Deportivo Recoleta, instancia en la que aprovechó la caída de otros aspirantes nacionales: Tigre, eliminado por Montevideo City Torque, y River, que cayó en la definición por penales ante Independiente Santa Fe. Su próximo desafío internacional será nada menos que ante el San Pablo en La Bombonera. En el plano local, el Xeneize todavía debe disputar su cruce de octavos de final de la Copa Argentina frente a Vélez –se jugará el miércoles próximo en Córdoba–, y no puede descuidar la Liga Profesional, donde necesita sumar para meterse en la zona de clasificación.
El apretado calendario de septiembre pondrá a prueba el recambio de los tres planteles ante la seguidilla de partidos que deberán afrontar en todos estos frentes. Por el momento, Boca, Estudiantes y Platense pueden verse frente al espejo y decirse que, pase lo que pase de ahora en más, el invierno les ha rendido sus frutos.

