(BUENOS AIRES).- Sebastián Villa podría volver al once de Boca Juniors en la revancha de la semifinal de la Copa Sudamericana ante Vasco da Gama, prevista para este martes 20 de octubre a las 21.30 en el Maracaná. El colombiano aparece en la proyección ofensiva del equipo después de la derrota 1-0 en la ida, que obliga a Boca a buscar la remontada para seguir en carrera por la final.
La formación probable ubicaba a Álvaro Montero en el arco; Leandro Lozano, Lautaro Di Lollo, Facundo Herrera y Lautaro Blanco en defensa; Santiago Ascacíbar, Leandro Paredes o Rodrigo Battaglia en el medio, junto a Milton Delgado. En ataque, Miguel Merentiel y Leonel Flores compartirían el frente con Sebastián Villa o Alan Velasco, con el puesto todavía sin confirmar.
Paredes se recuperaba de un desgarro grado II en el isquiotibial derecho que sufrió frente a Instituto. Aunque estaba en condiciones de jugar, no llegaría al 100% desde lo físico, por lo que su lugar seguía en duda. Rodolfo Arruabarrena resumió el riesgo con la frase «Él quiere estar, pero hay un riesgo»; también dijo que la ausencia del volante se sentía «dentro y fuera del campo» y evaluó su estado: «Del 1 al 10, está en un 5».
Si Paredes no iba desde el inicio, Battaglia aparecía como candidato para cubrirlo en el medio. Su ingreso ofrecería una alternativa con más juego aéreo, mientras que el 4-3-3 también estaba entre las variantes tácticas de Boca. Arruabarrena evitó adelantar la formación y dijo: «No vamos a anticipar nada… Tenemos que hacer nuestro fútbol e ir a buscar (la victoria) porque somos Boca».
Vasco tomó ventaja en la ida con un cabezazo de Adson a los 24 minutos del primer tiempo, el único gol del partido en La Bombonera. Carlos Andrés Gómez fue expulsado a los 63 minutos y el equipo brasileño afrontó la última media hora con diez jugadores. La derrota puso fin a un invicto de 17 partidos de Boca, que había sentido la ausencia de Paredes, baja por lesión en ese cruce.
Boca necesitaba ganar para seguir en carrera: si se imponía por un tanto, la serie se definiría por penales; con una diferencia de dos o más, pasaría directamente a la final. A Vasco le alcanzaba con empatar. Arruabarrena pidió respaldo a los hinchas: «A la gente le digo que mantengan la ilusión. Somos Boca e iremos a dejar todo… crean en el equipo, el grupo está bien, la derrota dolió». Boca no disputa una final de la Sudamericana desde que ganó el torneo en 2005.
Boca también buscaba cortar una racha de once partidos consecutivos sin ganar en Brasil. Su último triunfo allí fue el 2 de diciembre de 2020, cuando venció 1-0 a Internacional en Porto Alegre por la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Vasco llegaba tras perder 1-0 en el campeonato brasileño durante el fin de semana, resultado que cortó una seguidilla de siete partidos sin derrotas. El Maracaná tendría entradas agotadas, con 70.000 hinchas de Vasco da Gama y 4.000 de Boca, y el árbitro sería el venezolano Jesús Valenzuela.
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