A sus treinta años, y diez más tarde que fuera drafteado por los Sixers, uno de los jugadores más versátiles de su generación pasa por una crisis existencial. Seguir jugando al baloncesto ha pasado de mera vaguedad a incógnita real. Ben Simmons quiere resurgir tras una temporada en blanco. Tarea nada fácil.
Para emular a un fénix y volver a volar el oceánico ha elegido sus orígenes: Australia. Y eso que siempre se ha mostrado esquivo a jugar los campeonatos internacionales con su selección en la que es la mejor generación de todos los tiempos por esas tierras. Los mejores años de Simmons no los compartió con los Boomers, que ahora le hacen un hueco. Nuevos talentos como Josh Giddey y Dyson Daniels juntándose con veteranos como Patty Mills o, además, el mencionado Ben Simmons, como apunta ESPN. El objetivo, y a pesar de que hay un Mundial en medio el próximo verano, es participar en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 2028.
Ben ha estado trabajando en Miami, donde reside en la actualidad, para recuperar el tono físico. Ofertas que no le bastaron y la necesidad de parar para respirar han hecho que no compitiera durante la pasada campaña. En blanco para olvidar una costosa lesión de espalda y otras pequeñas molestias que le han acompañado durante su trayectoria.
La última muestra sobre un parqué la tenemos en 2025 con los Clippers. Había sido cortado por los Nets a petición personal para luchar por el campeonato con un equipo con posibilidades, llegando a la entidad californiana. Pero algo fallaba. 2,9 puntos, con pánico al triple porque no lanzó ni uno en dos meses, más 3,8 rebotes y 3,1 asistencias. Y desaparecido en la única eliminatoria, que les ganó Denver. Tras ello quedó libre y no firmó con franquicia alguna.
Simmons ha filtrado que ya juega con cero restricciones y que está abierto a firmar un contrato por el mínimo de veterano, que rondaría los cuatro millones de dólares brutos, con tal de probar a todo el mundo que todavía tiene mucho que ofrecer. Australia, y qué irónico dados los antecedentes, le ayuda a impulsar la posibilidad del gran regreso.
Australia no rogará a Simmons
Una historia de dimes y diretes en los torneos de la FIBA.
Para dar más empaque a la historia el propio Ben ha publicado una imagen entrenando en Melbourne, ya que la concentración con Australia que se mencionaba antes tiene lugar esta semana, y así avivar la sensación de que está preparado para la NBA o lo que venga. Lo ha acompañado de estas palabras: “No cambiaría la historia. Los altibajos, el dolor, el tiempo, las lecciones. Lo acepto todo. Cada capítulo me hizo crecer de una manera que no habría podido lograr de otra forma. Agradecido por mi pasado. Orgulloso del lugar en el que estoy. Listo para lo que me depare el futuro”.
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La consistencia ha sido el caballo de batalla de Ben Simmons durante el completo de su carrera, aún por terminar. Desde que le escogieron los 76ers como número uno del Draft de 2016 ha habido más sombras que luces para alguien de su talla. El primer año, de hecho, no lo disputó por una rotura en el pie derecho que no sanó a tiempo. Pero, tras ello, Novato del Año y hasta tres participaciones en el All-Star. Hizo soñar a Filadelfia junto a Embiid y compañía. La absoluta superioridad atlética sobre otros competidores, su buena lectura de juego y su capacidad para alternar posiciones fue luchando cara a cara con sus miedos: propensión a las lesiones y malas dinámicas de tiro. En 383 duelos de fase regular los números sí le avalan: 13′1 puntos, 7′4 rebotes, 7′2 asistencias y 1′5 recuperaciones. Por contra, desde la 2018/19 no acumula 60 partidos en una temporada completa. Toca probar.
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