(BUENOS AIRES).- «Paredes juega el juego del periodismo», dijo Flavio Azzaro al cuestionar la exposición pública de Leandro Paredes por su condición física. Boca tenía disponible al capitán para la revancha de las semifinales de la Copa Sudamericana, aunque su posible titularidad todavía debía definirse.
«Paredes juega el juego del periodismo. Todo el tiempo juega con que se expone al entrar a la cancha a pesar de su condición física. Lo va a salvar si Boca gana y él está a la altura. Si está como contra la Católica, lo van a criticar igual», dijo Azzaro.
El mediocampista sufrió un desgarro en el isquiotibial derecho durante el encuentro ante Instituto. Por los plazos habituales de recuperación, su presencia frente a Vasco da Gama parecía muy complicada. Sin embargo, evolucionó favorablemente, respondió a las exigencias del cuerpo técnico y médico y quedó a disposición de Rodolfo Arruabarrena para la revancha en Río de Janeiro. La recuperación fue acelerada y Paredes se entrenó a la par del grupo antes del partido.
El interés por su disponibilidad también tenía una razón futbolística. Paredes es uno de los principales responsables de organizar la salida, manejar los tiempos y conectar la defensa con los delanteros. Su posible inclusión podía ofrecer una alternativa para un equipo que necesitaba mejorar la producción ofensiva y encontrar mayor claridad en la elaboración. El capitán también podía aportar liderazgo y capacidad para administrar la pelota.
La decisión sobre su lugar le correspondía a Arruabarrena. El entrenador debía evaluar si Paredes estaba en condiciones de comenzar el partido o si resultaba más conveniente utilizarlo durante el segundo tiempo. La necesidad de remontar la serie podía empujar a Boca a asumir riesgos, aunque también debía considerar el cuidado de un futbolista central para el funcionamiento del equipo en el cierre de la temporada. La elección dependía de cómo respondiera el mediocampista tras su recuperación.
La rápida evolución de Paredes despertó ilusión en el mundo Boca, especialmente porque el equipo había sentido su ausencia en el partido de ida. Las declaraciones de Flavio Azzaro llegaron a pocas horas de la revancha, con el capitán disponible para volver a jugar. Paredes, además, era campeón del mundo.
Boca había perdido 1-0 ante Vasco da Gama en la Bombonera y necesitaba ganar por dos goles de diferencia para clasificarse directamente a la final. Una victoria por un tanto llevaba la serie a los penales, mientras que un empate o una derrota significaban la eliminación. La revancha se disputaría en el Maracaná.
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