Alejandro Mancuso, exayudante de Diego Maradona en la Selección Argentina, fue denunciado por una presunta estafa contra exfutbolistas brasileños o con pasado importante en aquel país, a los que prometía una licencia de entrenador de una escuela argentina sin necesidad de tomar los cursos obligatorios.
De acuerdo a lo denunciado por UOL, Mancuso habría ofrecido a destacados exfutbolistas como Roberto Carlos, Felipe Melo o Diego Lugano un “trámite rápido” para obtener las licencias C, B, A y PRO de la ATFA (Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino).
La propuesta consistía en evitar buena parte de la formación habitual, que consiste en unos tres años de cursada, y recibir los certificados habilitantes en un plazo de entre siete y diez días. De acuerdo a la investigación, el pago que recibía Mancuso por esa gestión era de 100.000 reales (unos 20.000 dólares), más allá de que los certificados que enviaba serían falsos.
Entre los nombres mencionados en la investigación aparecen Thiago Silva, Felipe Melo, Roberto Carlos, Alex de Souza, Luiz Gustavo, Paulinho, Petkovic, Diego Lugano y Paolo Guerrero, entre otros.
La denuncia de UOL, a través de una investigación de dos años de la periodista Joanna de Assis, incluye audios, mensajes y documentos en los que se probaría que Mancuso ofrecía este procedimiento a destacados exjugadores, que por su experiencia en el fútbol no necesitarían llevar adelante sus estudios.
La ATFA, entidad presidida por Salvador Pasini, explicó a UOL a través de un comunicado que Mancuso no pertenece a su dirección, no tiene vínculo contractual con la entidad y nunca estuvo autorizado a representarla. Además, la asociación sostiene que cualquier documentación, cobro u oferta realizada por Mancuso invocando a la ATFA era ajena a la institución.
Mancuso, que tuvo un destacado paso por el fútbol brasileño en la década del 90 por Palmeiras y Flamengo, niega haber vendido diplomas falsos o haber cobrado dinero de los jugadores. Su versión es que, dado su prestigio en Brasil, solamente habría facilitado contactos para que los interesados gestionaran sus licencias con la entidad correspondiente.
En cuanto a los futbolistas involucrados, algunos aseguran que fueron estafados en su buena fe y otros reconocieron que buscaban una vía más sencilla para obtener la licencia. Felipe Melo, por ejemplo, afirmó que recibió su certificado pero que nunca lo usó porque empezó a sospechar de la estafa cuando las clases presenciales prometidas nunca se concretaban. Y por eso, exigió que le devolvieran su dinero, algo que consiguió.

