Con una gorra en cuya visera hay dibujadas un par de alas, Carlos Alcaraz se presentó sonriente este viernes en la sala principal de conferencias del US Open, a tres días de su regreso individual a las pistas, que tendrá lugar el lunes contra el ruso Roman Safiullin en la pista central del Grand Slam estadounidense. Y aunque la lesión de su muñeca derecha le ha tenido más de cuatro meses apartado de la competición, el murciano de 23 años no quiere ponerse “un límite”.
“Odio perder, eso está claro. Yo vengo a por todas, pero para mí lo más importante es salir de este torneo sano, haber podido competir, entrenarme con grandes jugadores, que me hayan respetado la muñeca y el resto del cuerpo. No sé si mi tope va a ser la primera ronda, la segunda o llegar a la final. No quiero pensar en el resultado, sino en el proceso, en todo lo que estamos haciendo y, sobre todo, en salir ahí, disfrutar y sentirme bien, que es algo que llevo mucho tiempo queriendo sentir en una pista de tenis”, dijo Alcaraz, preguntado por AS, antes de tirarse un poquito más a la piscina al hablar sobre sus expectativas, en comparación con lo que otros jugadores de su categoría, como Rafa Nadal, consiguieron después de largos periodos de baja. “Como poder, se puede. Creo que mucha gente lo ha demostrado. Federer, Rafa… demostraron que se puede ganar un Grand Slam después de haber estado lesionado mucho tiempo o de haber tenido una lesión muy dura, así que vamos a intentar agarrarnos a la idea de que también se puede”.
Carlos asegura que no ha tenido que cambiar nada de su estilo, su forma de golpear ni la empuñadura por la dolencia que le tuvo en el dique seco desde el pasado 14 de abril, cuando se lesionó en Barcelona mientras jugaba contra el finlandés Virtanen. “Teníamos claro que, si volvíamos, tendría que ser en las mismas condiciones en las que siempre hemos jugado, tanto físicamente como en el tema del golpeo. Nosotros teníamos claro que, si Dios quiere, tenemos una larga carrera por delante; este torneo y los que me he saltado los vamos a jugar muchísimas veces, y no queríamos cambiar nada para poder venir aquí. Queríamos hacer las cosas tal y como veníamos haciéndolas previamente, con el mismo estilo de juego, obviamente intentando mejorar las cosas que tenía que mejorar, pero manteniendo el mismo patrón de juego, la misma manera de golpear la bola y la misma manera de entender el juego. Si no era en esas condiciones, si no me sentía bien así, no hubiéramos venido. Así que vamos a ver. Yo mismo, mi equipo y creo que toda la gente va a ver a Carlitos de la manera en que siempre he jugado”.
Tiempo para desconectar
Alcaraz reconoce que la inactividad le ha permitido vivir otras experiencias, muchas con su familia y amigos, pero siempre tuvo claro que el deporte es una parte muy importante de su existencia. “Ha sido un periodo muy, muy largo que me ha dado tiempo para todo. Para desconectar, para aprovechar con la familia, estar en casa, disfrutar un poco. Pero la verdad es que he entendido que el tenis es mi vida, mi pasión, y lo he echado muchísimo de menos. Todavía recuerdo las primeras veces que volví a tocar bola con la derecha, a pegar normal; era una sensación única poder volver poco a poco a la normalidad, algo que me ha alegrado muchísimo. Y, una vez vine aquí, la verdad es que ha sido impresionante. Sí que es verdad que también me he dado cuenta de que no hay que esperar a tener una lesión de este tamaño para desconectar, para tener tu tiempo y también para sacrificar un poco menos tu vida, que siempre viene bien. Pero la verdad es que he echado de menos la competición y estar por aquí”.
Sobre su regreso a la rutina, el palmareño afirma no teme una recaída y que necesitaba practicar con otros jugadores “para sentir la competencia de nuevo, y esto es realmente una prueba”. “Pero me siento genial, y creo que esa lesión me ayuda mucho a saber que ahora mismo todo está en mi cabeza. Tengo que confiar en mi equipo, en mi gente que me dice que todo va a salir bien. Solo tengo que ir al 100%, y ahora mismo creo que con los entrenamientos que he hecho hasta ahora, todo ha ido bien. Intento alejarme de ese miedo y estoy jugando normal”. Asimismo, reconoce que “el primer mes (tras la lesión) fue un poco difícil”. “No podía hacer nada con mi brazo derecho. Fue duro. Más adelante tuve pensamientos que son realmente difíciles de manejar, porque no sabía si estaría preparado para Cincinnati, para el US Open… Los pensamientos intrusivos fueron lo más difícil de manejar en este proceso”.
Alcaraz explicó también como tomó la decisión de volver a competir. “No fue fácil. Simplemente hice lo que era necesario para, ya sabes, estar preparado. Intenté hacerlo todo perfecto dentro y fuera de la pista, para sentirme preparado: entrenamientos muy largos, muy intensos, solo para ver cómo reaccionaba mi muñeca en los entrenamientos y después de esos días tan largos. Sí, vimos que todo está bien, si todo va bien con esas prácticas, y creemos y pensamos que sería el momento de volver. Creo que no hay mejor torneo que el US Open para volver y sentir el cariño y la cálida bienvenida que siempre me dan las personas aquí”.
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