Pocos tenistas, probablemente ninguno, saben desfilar por la cuerda floja como lo hace Carlos Alcaraz, un auténtico equilibrista, como el mejor del Circo del Sol, cuando se trata de lidiar con complejas situaciones en la pista. Capaz de jugar con fuego y no quemarse, el español evitó este sábado unas llamas que él mismo avivó frente a Matteo Arnaldi, al que batió en los octavos de final del ATP 500 de Tokio por 7-6 (6) y 6-1 en 1h45. Llegó a tiempo Carlitos, que no estuvo nada cómodo durante la primera manga y se vio obligado a salvar cuatro bolas de set consecutivas en un tie-break en el que acabó ganando seis puntos seguidos para evadir males mayores y seguir adelante con su defensa del título en la capital japonesa, donde este domingo se medirá con Denis Shapovalov (no antes de las 06:00h en España) por un puesto en semifinales.
Tenía la misión el de El Palmar de mejorar las sensaciones con las que acabó frente a Alex Michelsen en su estreno en el torneo, en el que verdaderamente le costó entrar en ritmo. Se dejó un set por el camino antes de arreglarlo en la tercera manga, y argumentó que había tenido problemas a la hora de adaptarse a las condiciones de Tokio después de solo haber podido entrenar en pista cubierta. Con un par de días de rodaje al aire libre, se vio este sábado a un Alcaraz más incisivo, aunque también desacertado durante la primera hora de partido. Le costó especialmente con su saque y por momentos fue sometido por un Arnaldi que tuvo picos altísimos en su tenis, pero al que perder el tie-break inicial le supuso un palo demoledor.
7-0 in Tokyo 🎉
After saving 4 set points in the opener Carlos Alcaraz comes through 7-6 6-1 against Matteo Arnaldi#japanopentennis pic.twitter.com/UFP0WP1NAB
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Pasó a jugar en la sesión de día el número tres del mundo, y la cosa pintó bien tras su break de salida, aunque la alegría le duró poco, porque Arnaldi, de 25 años y 37º del ranking mundial, lo recuperó de inmediato. El de San Remo no se arrugó y mostró mucho colmillo, ese que le hizo llegar hasta las semifinales de Roland Garros este año (una enfermedad estomacal le impidió jugarlas ante Flavio Cobolli). Desde entonces, el italiano acumulaba un pobre balance de 2-7, pero contra Alcaraz no dio la sensación de estar en un bajo momento de forma. Forzó el iguales en los cuatro primeros turnos de servicio del español, al que le costó entonarse con el saque, especialmente con los segundos (22% en el primer set y un 66% a la hora de meter primeros). Pese a ya sentirse en la cuerda floja, resistió Carlitos hasta que su defensa se desmoronó en el inicio del tie-break.
Se vio el español 2-6 abajo en el desempate, arrollado por un Arnaldi que estaba pasando el rodillo, dominando desde el fondo de pista, llegando a todo, yéndose hacia delante y moviendo de lado a lado a su rival. Con cuatro bolas de set, Carlitos estaba prácticamente condenado a tener que ganar el encuentro en tres mangas, pero ahí apareció su magia, su épica, su resistencia. Un par las salvó con latigazos sin nada que perder, y otro par con errores que Arnaldi no había cometido hasta ese instante. Con 6-6, puntazo para la galería con una volea estratosférica, y con su sexto punto seguido escapó de la quema. “Cuando vas 2-6 en el tie-break, piensas ya en hacer algo diferente en el segundo set, en mejorar y en ganar en tres sets. Pero he intentado estar ahí punto tras punto, he cambiado la forma de jugar hasta ese momento y ha salido bien. Me alegra haber podido ganar el primer set, él estaba jugando un partido increíble, reventando con la derecha. Eso me ha hecho volver a la pista en el segundo set más relajado, pensando en lo que tenía que hacer, y ha ido bastante bien. Hizo un par de fallos y pude ganar en dos sets”, analizó Charly.
Talk about raising it in the big moments 🤩
From 2-6 down in the first set tie break, this is what Carlos Alcaraz produced 🔥#japanopentennis pic.twitter.com/zJmAjgjlFe
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Ya con el susto superado, la segunda manga fue prácticamente coser y cantar para el murciano, que también se aprovechó de que Arnaldi andaba grogui después de no encontrar explicaciones a lo sucedido en el tie-break. Mejoró y mucho Alcaraz con el saque, y pudo rápidamente levantar los brazos para celebrar su 18ª victoria seguida en ATP 500, la séptima en Tokio y los 59º cuartos de final de su carrera. Espera este domingo Denis Shapovalov, de 27 años y 46º del mundo, que venció a Alejandro Tabilo (7-5, 3-6 y 6-4 en 2h13). “Cada jugador que se enfrenta a mí siente que tiene que subir el nivel si quiere ganar, para mí es un cumplido. Significa que tengo un gran tenis en pista. Tengo que estar listo para eso, para todo lo que pueden hacer cuando salen a pista. Sé que Denis es agresivo, tengo que estar listo para correr, defender, atacar y hacer lo que el partido me pida. Creo que será un gran partido, me apetece jugar contra él de nuevo”, comentó Alcaraz sobre un Shapovalov al que ha vencido las dos veces en las que se han enfrentado.
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