(BUENOS AIRES).- «Sabe que lo más probable es que a fin de año termine su ciclo», afirmó Ariel Senosiaín en No veo la hora, de DSports Radio. River podría perder a Pablo Longoria como director deportivo al cierre de 2026, aunque al 23 de octubre el club no había comunicado una decisión definitiva ni anunciado un reemplazante.
Longoria llegó a River en abril de 2026 como director deportivo, con la misión de conducir el proyecto futbolístico. Antes de asumir, trabajó en tareas de ojeo en Newcastle, Atalanta, Sassuolo, Juventus y Valencia, y luego presidió el Olympique Marsella de Francia. Su recorrido combinó tareas de observación y captación con la conducción de un club, antes de incorporarse a la estructura deportiva de River.
Stefano Di Carlo había respaldado públicamente su trabajo el día anterior a que se conociera la posibilidad de una salida. «Longoria lleva seis meses de trabajo y está construyendo la dirección deportiva, eso quiere decir que abajo hay departamentos que River no tenía, como por ejemplo del departamento de performance, el de scouting, con un mapa de líneas de sucesión en todos los puestos», explicó el presidente. Longoria también visita River Camp para conversar con los entrenadores de las divisiones inferiores.
Durante su gestión se creó un área de rendimiento, con análisis de video, nutrición y otras herramientas de apoyo al fútbol. Di Carlo pidió que las urgencias del presente no condicionaran el mercado: «Que no nos lleve el puesto en presente a la hora de hacer un mercado de pases.» También describió el proceso como una transformación que requiere tiempo: «Estamos en un proceso que es fundacional para profesionalizar las áreas y eso requiere tiempo, no va a tener un resultado inmediato cuando te subis a un tren que va a 200 kilómetros por hora. La evaluación la vamos a hacer más adelante, si hay que rediseñar roles lo haremos, pero todo tiene el mismo objetivo: resultados, cosas tangibles, impacto y que haya consecuencias concretas en el fútbol».
Los cuestionamientos al director deportivo se concentraron en el mercado de mediados de 2026. Su participación habría quedado limitada a buscarles destino a jugadores relegados, sin tareas para incorporar refuerzos, mientras varias situaciones del área habrían sido resueltas por Di Carlo; esas diferencias profundizaron las discusiones sobre el funcionamiento y el lugar de Longoria. La única ventana de pases en la que tuvo injerencia implicó una inversión cercana a 70,7 millones de dólares, un récord por el nivel de gasto, e incluyó salidas y rescisiones de contratos.
Ariel Senosiaín amplió su versión sobre la continuidad de Longoria: «A mi me dicen que Pablo Longoria ya sabe que está afuera de River. Sabe que lo más probable es que a fin de año termine su ciclo. Incluso me dicen que él mismo se da cuenta que el fútbol argentino no es un lugar idóneo para cumplir su función. Siente que su ciclo no da para más«. La eventual salida también podría alcanzar a Domingo Catoira, quien se incorporó en junio por recomendación de Longoria para trabajar en un área vinculada con la captación de futbolistas.
En septiembre, Di Carlo había elogiado los informes técnicos vinculados con la llegada de Tobías Andrada y sostuvo: «La oportunidad de Andrada se dio con informes de una magnitud y contundencia que jamás habíamos contado». La revisión de la estructura está prevista para cuando termine la competencia del primer equipo, y Di Carlo tendrá la última palabra sobre la continuidad del director deportivo. Ese análisis marcará el rumbo del área de fútbol de River para 2027, con diciembre como el escenario más probable para una eventual salida.
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