A prácticamente un mes de que el 19 de octubre, a las puertas de la regular season 2026-27 de la NBA, se termine el plazo para sellarlas, van llegando las extensiones de contrato para la generación rookie que puede firmar este verano, que toca a su fin, ese primer gran acuerdo posterior al que les permitió dar salto a la liga hace tres años. Los jugadores de primera ronda tienen establecida una escala salarial para sus cuatro primeras temporadas, dos totalmente garantizadas y otras dos que necesitan que sus franquicias ejecuten las team option, unilaterales, de las que disponen. Cuando el jugador acaba su tercera temporada, ya puede firmar una extensión que entrará en vigor en la quinta. La próxima, la cuarta para esa clase de 2023, mantendrá el salario ya establecido para los novatos de primera ronda. En 2027, llegará, para muchos, un salto brutal en lo salarial.
Es el caso, por supuesto, de un Victor Wembanyama que ya firmó su extensión, en julio, por cinco años y 252 millones de dólares. El francés, que tendrá una player option en la quinta temporada, firmó por el 25% del salary cap (se calcula así el salario del primer año de la extensión y se aplican después subidas de un 8%) aunque podría haber optado al 30% porque cumplía las condiciones para tener (la Derrick Rose Rule) una ampliación súper máxima, no solo máxima. En vez de 303 millones, que estaban en su mano, se quedó con esos 252, un alivio salarial importante en próximas temporadas para unos Spurs que acaban de jugar las Finales y que tendrán que asumir también, si quieren mantener su núcleo joven y su ambición competitiva, las extensiones en los dos próximos veranos de Stephon Castle y Dylan Harper.
Otro que se había llevado ya su extensión es el número 4 de aquel draft que lideró Wembanyama, Amen Thompson. Uno de los gemelos Thompson (23 años), el de los Rockets, se aseguró 208 millones por cinco años. En lugar del 25% del cap que le habría igualado con Wembanyama (en los 252 millones), optó por aceptar un 21% y casi 45 millones en total para el multiusos defensivo de 23 años, un jugador fundamental en los Rockets, que decepcionaron como aspirantes la temporada pasada y que quieren reconducir la situación en el nuevo curso. Amen tiene potencial para ser uno de los grandes defensores de su generación, como su hermano Ausar. Cinco del draft, detrás de su gemelo y en su caso elegido por los Pistons, el verano había pasado sin noticias para él pero estas ya se han concretado: en la MoTown apuestan por él y le han dado 155 millones de dólares por cinco años.
Ausar es ya el gran especialista defensivo de los Pistons que fueron el mejor equipo del Este la pasada temporada, y desde ya un integrante que galones (y contrato) del equipo que lidera Cade Cunningham. En el caso del equipo de Michigan, esta decisión tiene una carga de significación especial porque sigue el tira y afloja con Jalen Duren, que hace un año no firmó ningún acuerdo de extensión y ahora, como agente libre restringido, tampoco se entiende con la franquicia en una relación que parece seriamente deteriorada. Tal vez irrecuperable.
Así que había mucho interés por saber si los Pistons pagarían a Ausar antes de alcanzar un acuerdo, si es que finalmente este se materializa, con Duren. Lo han hecho, y el pívot ya sabe cuáles son las preferencias en Detroit. Ausar entró el Mejor Quinteto Defensivo y fue tercero en la votación de Mejor Defensor la pasada temporada. Es, a priori, un buen contrato para la franquicia porque ronda los 31 millones anuales, por debajo de lo que se ha llevado su hermano en los Rockets. Ahora mismo, y aunque los dos todavía están en fase de desarrollo como jugadores, Amen parece más avanzado en ataque, y ha tenido que asumir muchas más responsabilidades, especialmente el curso pasado y una vez que se lesionó Fred VanVleet y los Rockets no se reforzaron en el mercado. Ausar, mientras, fue todavía más incidente en defensa que su gemelo, otro especialista. Son los primeros hermanos que firman contratos de al menos 100 millones. El total para los Thompson es de 363 para el tramo 2027-2032.
Pero hubo más movimientos en un viernes de oficinas: Pelle Larsson, un caso diferente porque fue un segunda ronda (pick 44) en 2024, se llevó 60 millones por cuatro años de Miami Heat, la franquicia que trata de montar un proyecto lo más ambicioso posible alrededor de Giannis Antetokounmpo y Bam Adebayo. El guard de Estocolmo (25 años) evita así un trago como el de Duren: le quedaba un año de contrato y habría sido agente libre restringido, con el poder en manos de los Heat, el próximo verano si no hubiera alcanzado un acuerdo de extensión. El último año del nuevo contrato (2030-31) es una mutual option de 16,6 millones: las dos partes, franquicia y jugador, tendrán la opción de garantizarla o anularla. La pasada temporada, Larsson promedió 11,4 puntos, casi siete más de media que en su año rookie. Ahora, tendrá seguramente un rol más importante en un equipo que necesita secundarios competitivos. El escandinavo parece preparado para serlo.
Keyonte George, estrella en ascenso
En cuanto al draft de 2023, el número 16 también ha hecho caja con un contrato que le asegura una entrada masiva de dinero pero que también debería ser valioso para la franquicia, Utah Jazz, dado el excelente nivel que el jugador, Keyonte George (22 años) ofreció en su tercera temporada, en la que promedió más de 23 puntos y 6 asistencias y pareció listo para tener un rol importante de verdad, como base o escolta, guard con bola o sin ella, en la reconstrucción de los de Salt Lake City. El acuerdo Jazz-George es por cinco años y 157,5 millones. Sin player option en la última temporada y por un total del 16% del cap de los Jazz, que pueden formar una pareja exterior tremenda con George y Darryn Peterson, el número 2 del último draft. Por dentro ya tienen a Jaren Jackson Jr y Lauri Markkanen.
Así que, de esa primera ronda de 2023, ya hay cuatro extensiones firmadas: Wembanyama (pasará de 16,8 millones la próxima temporada a 44 en la siguiente, 2027-28), los hermanos Thompson y George. Vendrán más. En principio, uno que firmará seguro es Brandon Miller, el alero que fue elegido con el número 2 por Charlotte Hornets y que es otro que debería ronda los 200 millones de dólares en su nuevo contrato. La temporada pasada fue de crecida en Carolina, Miller lleva dos promediando más de 20 puntos por noche y, especialmente tras la salida de LaMello Ball (que jugará en los Timberwolves), está claro que es la nueva piedra angular junto a Kon Knueppel, el número 4 en 2025.
Su situación es mucho más estable que la de Scoot Henderson, el base que acabó en el pick 3 (Portland Trail Blazers) para sorpresa de muchos. En los meses previos al draft, Henderson parecía la opción obvia para el segundo puesto, el primero detrás de Wembanyama. Incluso había quien creía que la diferencia con el francés no sería muy grande en cuanto a su potencial como futuro jugador franquicia. Pero Henderson, arrasado por las lesiones, todavía intenta poner en marcha una carrera NBA como mínimo sólida, sin pensar por ahora en ser la estrella en la que parecía que iba a convertirse. Será, o eso parece, uno de los que no tendrá extensión. Si no cambia nada, jugará en último año de contrato y será agente libre restringido en el verano de 2027.
Si, como sería lógico, Miller acuerda su extensión, Henderson sería el único del top 5 de su draft sin ella (Wembanyama, Miller, los Thompson son los otros). En la segunda mitad del top 10 fueron elegidos Anthony Black (Orlando Magic), Bilal Coulibaly (Washington Wizards), Jarace Walker (Indiana Pacers), Taylor Hendricks (Utah Jazz, ahora en Memphis Grizzlies) y Cason Wallace (OKC Thunder). De esos cinco, no sería raro que hubiera extensión para Black, que después de un aterrizaje irregular, empezó a despuntar de verdad la pasada temporada (15 puntos y casi 4 asistencias por partido). Tiene potencial para formar parte del núcleo principal de unos Magic que, eso sí, tienen que hilo fino porque tiene mucho dinero comprometido en Paolo Banchero, Franz Wagner, Desmond Bane y Jalen Suggs.
Cason Wallace se ha convertido en un jugador importante en los Thunder, el campeón de 2025 y uno de los proyectos más ambiciosos y mejor construidos de la NBA en la última década. Un excepcional guard defensor que cada vez es más sólido también en ataque, es obvio que recibirá un gran contrato. Si no es ahora en OKC a través de la extensión, allí o en otro destino el próximo verano. En principio, un ejecutivo como Sam Presti (el mejor de la NBA) contará con él, así que la única duda está en cómo cuadrará unas cuentas muy exigentes con la entrada en vigor del nuevo contrato de Shai Gilgeous-Alexander y las extensiones de Chet Holmgren y Jalen Williams. Por si acaso, este verano ya ha habido movimientos (algunos, emocionalmente difíciles) para aligerar la masa salarial: se han ido Lu Dort, Isaiah Joe, Aaron Wiggins…
Coulibaly es un excelente proyecto de jugador defensivo con mucho margen de crecimiento en ataque y que ha tenido problemas con las lesiones en sus tres primeros años en la NBA. Así que es difícil saber qué postura tomarán los Wizards, que estrenan nuevo enfoque con el número 1 del último draft, AJ Dybantsa, como joya de la corona.
Fuera del top 10, también hay otras situaciones muy interesantes: Dereck Lively (pick 12, Dallas Mavericks) parecía, en su primera temporada, lanzado hacia el estrellato (los Mavs jugaron las Finales y él fue pieza importante de ese equipo). Pero las lesiones, sobre toda una en un pie que en la franquicia no manejaron de forma óptima, han limitado su participación a 43 partidos en las dos temporadas siguientes. Así que seguramente no habrá nuevo contrato hasta que demuestre que puede tener continuidad de forma estable y, de paso, también que puede parecer uno de los mejores pívots de la NBA sin Luka Doncic como arquitecto del juego (siempre una bendición para los jugadores interiores).
Jaime Jaquez Jr (18, Miami Heat) fue incluido en el traspaso de Giannis Antetokounmmpo así que ahora forma parte de los Bucks después de ser segundo en la votación de Mejor Sexto Hombre (por detrás de Keldon Johnson) el pasado curso. Pero no hay muchas certezas sobre el enfoque de los Bucks en esta era post Giannis, así que el nuevo contrato de Jaquez podría llegar ahora… o ya próximo verano, que puede ser también trascendental para Brandin Podziemski (19, Golden State Warriors).
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En la Bahía controlan qué gastan y qué no, con la vista puesta en tener margen salarial para el próximo mercado veraniego. Podziemski ha sido un jugador muy útil en estas tres temporadas, y parece que entra en los planes de futuro de los Warriors, pero ese deseo de operar con masa salarial puede hacer que, como mínimo, le toque esperar y demostrar su valor esta próxima temporada. Ahora mismo, y mientras se resuelve la situación de Stephen Curry (que podría firma su extensión o esperar, está en su mano), los únicos contratos de más de 10 millones de dólares que tienen en sus cuentas los Warriors para la temporada 2027-28 son los 13,4 millones de Moses Moody y una player option de 20,4 de Kritaps Porzingis.
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