Hace 20 años exactamente, el baloncesto español cambió su historia. Tras un largo y arduo caminar por el desierto, con oasis como la plata de Los Ángeles, la Selección tocaba el cielo en Japón. Comandados por Pepu Hernández, doce héroes se colgaban el oro mundial, una gesta que antes de ese 2006 solo habían alcanzado Argentina y Brasil en la década de los cincuenta y sesenta del siglo pasado y los gigantes Estados Unidos, URSS y Yugoslavia.
“Recuerdo, sobre todo, felicidad porque fue un grandísimo triunfo y la certificación de que España no solo podía competir contra las mejores selecciones del mundo, sino ser una de ellas, fue increíble”, explica Willy Hernangómez a AS, que ha pedido a algunos de los herederos de esa generación sus recuerdos infantiles sobre aquella majestuosa hazaña.
El pívot contaba con apenas doce años cuando Pau Gasol levantó el trofeo Naismith. Alberto Díaz también tenía doce y Darío Brizuela once cuando España dejó atrás recuerdos tan dolorosos como el Angolazo de Barcelona 92, el cuarto puesto del Eurobasket de 1997 en Badalona o la decepcionante novena posición de Belgrado solamente un año antes de que Saitama pasara a ser una provincia más dentro del baloncesto patrio.
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¿Qué fue de los doce campeones de Saitama?
“Fue uno de esos momentos especiales en la vida de un niño. En ese momento estaba en mis inicios del baloncesto y ver a aquella Selección ganar un Mundial fue un extra de motivación para seguir jugando al baloncesto. Lo que más recuerdo es lo bien que jugaban y el baloncesto tan dinámico que tenían. Disfrutaba del baloncesto que hacían. Para los que éramos pequeños, aquella generación era el espejo en que mirarnos”, recuerda Alberto Díaz, que 16 años después pudo saborear las mieles del éxito con España con el oro del Eurobasket 2022. Una medalla casi tan increíble como aquella cosechada en el país del Sol Naciente.
Era un equipo especial. De doce jugadores de un altísimo nivel. Una unión entre lo viejo y lo nuevo. Una mezcla de veteranos de las trincheras de la ACB y jóvenes, con los Júniors de Oro de cabeza de puente, cuyo destino sería conquistar la Liga Endesa y, claro, la NBA. Hablamos, recuerden bien, de Pau y Marc Gasol, Rudy Fernández, Carlos Cabezas, Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Carlos Jiménez, Sergio Rodríguez, Berni Rodríguez, Álex Mumbrú y Jorge Garbajosa.
“Tengo un recuerdo muy bueno. Fue de los primeros torneos que vi de la Selección Absoluta. Tenía 11 años y lo disfruté muchísimo. Ya seguía mucho baloncesto en esa época y ver a España llegar a una final de un Mundial, con aquel partido contra Argentina, y luego la final… lo disfruté muchísimo con mi hermano”, rememora Brizuela, que daba sus primeros pasos en su San Sebastián natal.
España realizó un campeonato perfecto con nueve victorias en nueve partidos. Cinco en la fase de grupos: Nueva Zelanda (86-70), Panamá (57-101), Alemania (71-92), Angola (93-83) y Japón (55-104). En octavos y cuartos caerían Serbia (87-75) y Lituania (89-67). Era un equipo imparable.
“Fue sin duda una cosa única y especial, demostramos que el baloncesto español es de los mejores del mundo, y sin duda se ha demostrado con el paso del tiempo”, continúa Willy, que ya suma 119 internacionalidades y cinco medallas, entre ellas, la Mundial de 2019: “Fue algo que nunca ni en mis mejores sueños pudimos pensar que volvería a ocurrir, pero a veces… los sueños se cumplen”.
Y llegaron las semifinales. El gran partido del campeonato para España, que doblegó a Argentina (75-74). La secuencia de infarto fue la siguiente: Calderón puso por delante a la Selección desde la personal a falta de 19 segundos y, a continuación, Ginóbili trató de penetrar, pero ante la imposibilidad de continuar a canasta, pasó a Nocioni a la esquina derecha. Lanzó de tres para ganar… y, mientras España entera contenía el aliento, el balón decidió no entrar. La Selección superó la prueba y la final esperaba.
“A mí personalmente me hizo engancharme todavía más al baloncesto y soñar con que algún día podía llegar a vivir algo parecido. Y creo que para el baloncesto español fue un antes y un después. Dio muchísima visibilidad a nuestro deporte y, sobre todo, hizo que muchos niños de mi generación tuviéramos referentes y soñáramos con vestir algún día la camiseta de la Selección. Además de demostrarnos que podíamos competir con cualquier país del mundo”, asegura Díaz, que empezó desde muy pequeño en su Unicaja para finalmente convertirse en su capitán, en su gran emblema. Y en un jugador básico en los planes de España.
Grecia era el rival en la final. Los helenos habían eliminado en semifinales a Estados Unidos (101-95). Vassilis Spanoulis (22 puntos) y Theodoros Papaloukas (12 asistencias) se habían cargado a unos jóvenes LeBron James, Chris Bosh, Dwayne Wade, Carmelo Anthony… A la amenaza griega se unió la lesión en semifinales de Pau Gasol, que le privó de estar presente en el duelo por el oro. Dio bastante igual: su hermano Marc surgió de entre las sombras para bailar con Sofoklis ‘Baby Shaq’ Schortsanitis. Fue clave en un partido sensacional, extraordinario. De un nivel defensivo imposible de repetir y que acabó siendo una escabechina: 47-70. El oro era español. El primero de su historia.
“Ese oro cambió el deporte en general, no solo el baloncesto. La percepción que se cogió del baloncesto en España fue diferente y se le dio mucha más importancia. Y a los que jugábamos al baloncesto en aquella época y a todos los de mi generación que éramos muy pequeños nos dio confianza de cara al futuro, de que todo era posible”, cierra Brizuela con 75 internacionalidades ya a sus espaldas y el oro del Eurobasket de 2022.
España conquistó el cielo de Saitama de manera inopinada. Ganó sus partidos por 23 puntos de media y estuvo por delante en 27 de los 36 cuartos que disputó. En dos empató y en cuatro de los que perdió era ya el último con el encuentro ya resuelto a su favor. El +23 ante Grecia fue la cuarta mayor diferencia en un duelo mundial de ese calado y los 47 tantos que lograron los helenos fue la segunda anotación más baja de siempre. Pau Gasol fue nombrado MVP tras promediar 21,2 puntos y 9,4 rebotes.
La pieza de Japón fue la primera en caer de una larga lista de éxitos como los cuatro oros en los Eurobasket y las dos platas olímpicas. En total, 11 medallas en los siguientes 14 campeonatos. La época más gloriosa del baloncesto español. Y tuvo su inicio hace exactamente 20 años en el Lejano Oriente.
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Minuto 116 | Pepu Hernández
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