Jude Bellingham (23 años) fue un futbolista difícilmente clasificable para todos los entrenadores que tuvo en el Madrid; para todos, excepto para Mourinho. El portugués lo ha tenido claro desde que volvió al Madrid. “Jude debe jugar cerca del gol, es la mejor manera de aprovechar esa calidad”. Y por ello le dio la demarcación del 10. Sin discusiones. Sin vaivenes. El clásico mediapunta jugando en su 4-2-3-1 pero, a tenor de las prestaciones que está regalando el inglés al equipo, en una versión 2.0 de la posición en el que la influencia del jugador abarca un campo de acción mucho mayor.
Bellingham ha tocado la excelencia en todos los roles para los que se le ha solicitado en los últimos años. Ancelotti lo utilizó como segundo punta en un Madrid en el que se acababa de ir Benzema y jugaban arriba Vinicius y Rodrygo. Esa temporada descorchó la botella con 23 goles y 13 asistencias. Y aún arrastra la etiqueta de goleador, pero Jude Bellingham es mucho más. “Él encaja en diferentes perfiles y alturas porque es muy completo y tenemos que saber también qué es lo que pasa alrededor suyo”, concedía Xabi Alonso que, al contrario que Ancelotti, le veía “más como centrocampista” y terminó, también, acercándolo al gol.
La vida ha cambiado definitivamente para Jude Bellingham desde el Mundial. Primero Tuchel y después Mourinho, le han estabilizado en esa posición del 10 que Bellingham interpreta de una manera muy personal, con un gran campo de acción, cayendo más por el lado izquierdo, como queda demostrado en el campo de calor y el de la zona de toques en lo que va de Liga. En la cita mundialista marcó siete goles, siendo el tercer máximo anotador detrás de Mbappé (10) y Messi (8), e igualado con Haaland.
Por su parte, Mourinho le ha concedido galones de líder en el campo desde el minuto uno. La conexión entre futbolista y entrenador es absoluta, según reconocen en Valdebebas fuentes consultadas por este periódico. El entrenador ha conectado con su forma de ser. Jude es tan exigente en los entrenamientos con sus compañeros como con él mismo, es un ganador nato y lo contagia al resto. Por otro lado, tiene mucho interés por la táctica, por conocer el por qué de los ejercicios que se hacen en Valdebebas y de las decisiones que se toman en el campo, en el que se ha convertido en un líder absoluto. Debate mucho con Mourinho sobre ideas futbolísticas.
Con todo, en cuanto a su posición, Mourinho no dudó en mantener el 4-2-3-1 para que él tuviera el encaje ideal en la mediapunta. “Un jugador de esa calidad tiene que estar cerca del gol. Para mí es obvio”, llegó a verbalizar el portugués a principio de temporada. “Es único y súper importante para el equipo. Tiene talentos diferentes: físico, mental, táctico, recuperación, capacidad goleadora, juego por arriba… Es impresionante”, zanjó, entregándose a él.
Esta temporada Bellingham ha respondido con mucho más que goles, un matiz del que tampoco se ha desligado, pues ya son tres esta temporada, el segundo que más en la plantilla junto a Espí, Diomande y Güler por detrás, claro, de los 14 de Mbappé. A esos tres goles une el inglés tres pases de gol, como Mbappé y Vinicius. Con cuatro están Güler y Diomade. Eso, en cuanto a las cifras. En cuanto a la influencia en el juego el inglés es, hoy por hoy, vital en el equipo, capaz de participar en la construcción, en la finalización y también en la fase defensiva, donde en el Clásico, sin ir más lejos, se desfondó para tapar la banda derecha de Lamine Yamal y tuvo aire suficiente para tirar desmarques siempre peligrosos al espacio o de realizar esa cabriola-roulette en el tramo final con la que arrancó la jugada del segundo gol.
Con todo, salvo en la excepción del Clásico, el nuevo Jude está liberado por Mourinho de esa atadura defensiva que le lastró en las dos últimas temporadas antes de la llegada del portugués. “Yo he pactado con él que, por mi modo de ver el fútbol, y mi modo de verlo a él, que no lo quería más verle defendiendo como un segundo lateral izquierdo, algo que hizo muchas veces. Como por ejemplo cuando jugamos ante él con el Benfica. Hemos organizado el equipo de otro modo, él sabe lo que tiene que hacer, y se siente confortable”, narró hace un mes Mourinho. “Dije que en el Madrid hay más de uno que puede ganar el Balón de Oro, y ahí está Jude”, llegó a conceder después del partido ante el Málaga, dándole todos los galones. Un Balón de Oro que Jude ya rozó el año que lo gana Rodri. Fue tercero, tras él y Vini. Hoy, este nuevo Bellingham, vuelve a aspirar a todo.
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